12/10/2016 opinin

Decir "nunca ms" tambin es respetar la diversidad cultural

El Día de la Diversidad Cultural era conocido anteriormente como “Día de la Raza”. Desde 2010 en la Argentina, el 12 de octubre, es una fecha utilizada para promover la reflexión histórica y el diálogo intercultural. Al respecto opinó para Télam la directora de Promoción y Desarrollo de Prácticas Contra la Discriminación INADI, Gabriela Amenta.

Por Lic. Gabriela Amenta (*)

El 12 de octubre no es una fecha para celebrar superficialmente. Por su triste contenido de matanzas y genocidios a los pueblos originarios, refiere a episodios históricos que nos convocan a la construcción crítica de nuestra memoria colectiva; memoria que lleva a decir "Nunca Más" como conciencia necesaria. Hay quinientos años de una historia de conquista continental que marcó a fuego la división racial entre las personas y dio lugar a una cultura de discriminación racista nunca antes conocida.

Aún estamos en proceso de comprender como sociedad que las razas humanas no existen como tales, como una separación en ramas genéticas (tal como sucede en otros animales) sino que han sido la exitosa invención de nuestra cultura occidental, que creó argumentos inspirados en la biología para sostenerse. Así, millones de personas fueron agrupadas de manera jerárquica según "negros", "blancos" o "amarillos", negando toda variabilidad social. Ello legitimó la dominación política, cultural y económica a la población afro e indígena sobre la que recayó la esclavitud y otras formas de explotación en el territorio "descubierto". Significó un proceso de genocidio a nivel continental, no sólo de muertes físicas sino de aniquilamiento cultural.

Hoy sabemos que el racismo opera más por el aspecto físico de una persona que por un rasgo aislado: no es sólo el color de la piel sino su asociación con la situación de pobreza, y con ella, la forma de vestirse, la música que se escucha y otras prácticas culturales que se asocian e interpretan como negativas por la mirada hegemónica. Y ahí está la cuestión. Hay una mirada productora de sentido, de lo que es "bueno" y lo que es "malo", esa mirada produce racismo, homofobia, transfobia, discriminación, desigualdad. Es la mirada productora de "normalidad".

Hasta hace unos años, la normalidad en torno a las razas no había sido cuestionada y el 12 de octubre era su día. Su origen se remite a la presidencia de Yrigoyen, más específicamente el 4 de octubre de 1917, cuando se publicó el decreto que lo instituyó como "Fiesta Nacional", también conocida como "Día de la Raza" o "Día del descubrimiento de América". Aquel acto ejecutivo justificó la conmemoración del arribo europeo al continente, hito constitutivo del mito del "Descubrimiento" y encubridor del mayor genocidio del continente. Con ese nombre y conmemoración, esa fecha fundaba el paradigma de negación de gran parte del espectro cultural e identitario nacional: las numerosas culturas y pueblos indígenas, las poblaciones afro herederas del tráfico esclavista y las distintas oleadas migratorias provenientes de distintos puntos del mundo. Ello no fue un crisol, de fundición, como nos enseñaron en las escuelas, fue la negación de una parte y la exaltación de otra, que se convertiría en imaginario y paradigma de lo normal: la cultura masculina, blanca, cristiana, heterosexual y europea fueron los ideales valorados como incuestionables y positivos desde entonces. Por otra parte, esa negación no fue lograda sin sangre derramada, la conquista de la Patagonia y del norte argentino dan cuenta de ello.

Es importante comprender los mecanismos desarrollados por la ideología racista para generar dispositivos que contrarresten la invisibilización y discriminación que aún hoy se reproducen en nuestra sociedad: construir mirada crítica es reconocer aquella parte de nuestra historia que sacrificó la diversidad cultural, parte de los desafíos que esta conmemoración nos propone.

Abrirnos al espectro de variabilidad cultural que se esconde detrás de la historia significa respeto y valor por la riqueza simbólica que implica y que es nuestra.

Desde los inicios de la humanidad, las distintas sociedades han convivido e intercambiado elementos de sus propias concepciones, dando lugar al cambio, la resignificación y diversas apropiaciones. Ello no habla más que de nuestra capacidad de permeabilidad cultural, es decir, de constituirnos en relación a otras personas y grupos.

Hacer propia esta perspectiva juega a favor de todos/as porque el respeto no es hacia "el otro" sino que es también hacia nosotros/as mismos/as.

Cuando conservando la propia identidad, ampliamos nuestras posibilidades es que hablamos de Interculturalidad. En este sentido, las prácticas interculturales son consecuencia del reconocimiento de la diversidad cultural como valor en sí mismo.

Por ello desde el INADI revalorizamos la interculturalidad como contracara del racismo, en el marco de una cultura coherente con el respeto irrestricto de los derechos humanos.

(*) Directora de Promoción y Desarrollo de Prácticas Contra la Discriminación INADI.