27/09/2016 Hungra

Refugiados reciben un "trato espantoso" por parte de las autoridades

El gobierno de Viktor Orban creó un cruel sistema de vallas, leyes draconianas, abusos, arrestos y devoluciones ilegales, denunció Amnistía Internacional.

El gobierno húngaro de Viktor Orban creó un cruel sistema de vallas fronterizas, leyes draconianas, abusos, arrestos y devoluciones ilegales que configuran un "espantoso trato" para disuadir a los refugiados y los solicitantes de asilo que llegan al país, denunció la organización humanitaria Amnistía Internacional (AI) en un duro informe publicado este martes.

"El primer ministro Orban sustituyó el estado de derecho por el estado de miedo" señala John Dalhuisen, director de Amnistía Internacional para Europa, en el comunicado colgado en la página web de la organización y distribuido a la prensa.

Allí Dalhuisen advierte que los intentos por impedir que los refugiados y los migrantes que huyen de los conflictos en Medio Oriente lleguen a Hungría están acompañados por "un patrón cada vez más preocupante de ataques contra ellos y contra las salvaguardias internacionales diseñados para protegerlos".


El Gobierno húngaro rechazó las acusaciones, a las que tachó de "falsas y absolutamente sin fundamento", a través del secretario de estado de Interior húngaro, Károly Kontrát.

Kontrát afirmó que los policías que trabajan en la defensa de la frontera cumplen con sus tareas de una manera "legal y decidida", según recoge la agencia MTI y aseguró que antes de que AI denunciara estos abusos, la fiscalía había realizado investigaciones en el marco de críticas parecidas de Human Rights Watch, y que las acusaciones resultaron "ser falsas".

El próximo 2 de octubre los húngaros están convocados a un referéndum para decidir si aceptan o rechazan las cuotas de reubicación de refugiados acordadas por la Unión Europea (UE), una consulta de débil anclaje legal ya que esas cuotas fueron aprobadas por mayoría cualificada del bloque.
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En septiembre de 2015, Hungría terminó la construcción de una enorme valla a lo largo de su frontera con Serbia (después extendida hasta Croacia), y aprobó una ley para acelerar las solicitudes de asilo. 

En total, cada día se admite solamente que 30 personas presenten su solicitud de asilo en estas zonas, mientras otros centenares quedan en condiciones degradantes en la frontera o en centros de Serbia.