10/08/2016 instalacin

Lola Arias y una muestra sobre los tiempos de la Guerra de Malvinas y del presente en el Parque de la Memoria

A partir de una serie de instalaciones, videos e intervenciones sonoras, la dramaturga y directora trabaja sobre la imbricación entre lo colectivo y lo subjetivo a partir de cuestiones como la guerra de Malvinas o los discursos presidenciales ofrecidos en cadena nacional desde 1976 a la actualidad.

Por Julieta Grosso


En "Doble de riesgo", un conjunto de instalaciones, intervenciones sonoras y videos que a partir de este miércoles se podrán ver en el Parque de la Memoria, la dramaturga y directora Lola Arias trabaja sobre la imbricación entre lo colectivo y lo subjetivo a partir de cuestiones como la guerra de Malvinas o los discursos presidenciales ofrecidos en cadena nacional desde 1976 a la actualidad.

Las distintas maneras en que la idea de representación traza el imaginario colectivo están en el núcleo de esta exposición que apuesta la interdisciplinariedad y al cruce de géneros, dos variables que atraviesan la obra de esta creadora nacida en 1976 y autora de puestas y textos audaces como "Los posnucleares", "La escuálida familia", "Sueño con Revolver", "Striptease" y "El amor es un francotirador". 

Ahora frente a su primera muestra, Arias presenta una articulación de videoinstalaciones que arrancan en 1976 y se valen de fragmentos biográficos, testimonios y material de archivo para mostrar los rastros singulares que deja la historia colectiva en los individuos.

"Creo que cuando la gente entre a la muestra va a asociar mucho de lo que aparece recreado con su propia historia. La idea es que funcione como un disparador de la memoria personal y desate distintas asociaciones en cada espectador, que se vea interpelado por cada suceso histórico y recuerde cómo lo vivió", señala Arias en diálogo con Télam.

"En un presente embriagado de presente, no sorprende que el arte mire hacia atrás buscando recuperar el espesor perdido del tiempo. Lola Arias lleva años revisitando el pasado, devolviéndolo al presente con remakes de vidas ajenas y restos difusos de sus propios recuerdos. Vuelve a la historia reciente pero la refracta con el cristal facetado del teatro, la instalación o el video, o la auscula con la materia vibrátil de cartas, diarios íntimos, cosas guardadas, fotos viejas", dice el potente texto de la crítica Graciela Speranza que nutre el catálogo de la exhibición.

Y es que la materia prima de la artista es el pasado: "Hay una parte de mi trabajo que tiene que ver con la historia, algo que fui desarrollando a través de los años y que tiene que ver con el cruce entre la historia oficial y la no oficial. Eso está en el centro de mi trabajo: usar el teatro o la performance para recrear esos momentos del pasaje y ver cómo se resignifican en la vida cotidiana", destaca Arias.

En "Veteranos", el primero de los segmentos en que está dividida la muestra que se despliega en la sala PAyS, la escritora y directora de teatro recrea una investigación que realizó hace dos años cuando fue invitada a participar en Londres junto a artistas de todo el mundo de una puesta sobre los efectos de la guerra.

"Son cinco videos en los cuales veteranos de Malvinas reconstruyen una historia de la guerra desde los lugares en los que viven y trabajan hoy -adelanta-. Así por ejemplo hay un nadador que reconstruye la muerte de su compañero en una pileta de natación, un cantante de ópera que recrea el hundimiento del Belgrano en un teatro, un psiquiatra del hospital Alvear que retoma la explosión de una bomba que casi lo mata, un piloto retirado que reconstruye su última misión en su estudio con aviones en miniatura".

"La idea es superponer dos tiempos: el de los tiempos de la guerra y el del presente, a partir del cual se reconstruye el episodio y muestra quiénes son hoy esos soldados", explica Arias, que a partir de noviembre ofrecerá en el Centro de Arte Experimental de la UNSAM otro trabajo sobre esa misma temática: "Campo minado", una obra para la cual reunió a seis excombatientes de Malvinas (tres argentinos, tres ingleses) y que se presentó en Londres durante mayo de este año. 

En "Cadena nacional", otra de las videoinstalaciones que se presentan en el Parque de la Memoria, un grupo de personas hacen playbacks de discursos presidenciales reales en un set que reproduce el escenario habitual de este tipo de mensajes: una mesa, el sillón de Rivadavia y la escenográfica despojada del despacho.

No se trata de voluntarios elegidos al azar: hay una relación directa -y en algunos casos dramática- entre el discurso elegido y quien realiza el playback. Así, el discurso de asunción del dictador Jorge Rafael Videla es reproducido desde la mímica por Mariano Speratti, cuyo padre desapareció unos meses después de la toma del poder por parte de la cúpula militar.

"Después está Martí­n Galli que recrea la cadena nacional de Antonio De la Rúa por el estado de sitio, que lo afectó de manera directa porque el 20 de diciembre de 2001 fue baleado en la cabeza cerca del Obelisco. También está el hijo de Julio López que revive el discurso de Néstor Kirchner sobre la desaparición de Darí­o Jerez, y eso obliga a la reflexión sobre los desaparecidos en democracia", enumera.

"El de la cadena nacional es un momento de gran intimidad entre el presidente actor y el pueblo espectador. El presidente ya no habla desde el balcón para las masas sino que mira directamente a la cámara pensando que va a ser recibido en cada casa. Hay una idea de intimidad implícita", analiza Arias.

"Por eso es interesante ver en qué momentos cada presidente elige hacer una cadena: algunos para explicar lo inexplicable, otros para anunciar un cambio de rumbo económico o político, y otros para tratar de calmar al pueblo", acota.

El tercer segmento de la muestra, que podrá visitarse hasta el 13 de noviembre, es "El sonido de la multitud", que trabaja en formato de karaoke sobre los cánticos de manifestaciones que tuvieron lugar desde 1976 en la Plaza de Mayo, en tanto que el último núcleo es "Ejércitos paralelos", un trabajo sobre las fuerzas de seguridad que reproduce el hábitat de una garita ubicada en la esquina de un barrio.

"Es una investigación sobre quiénes son esas personas que están ahí, esos ángeles de la guarda o de la guardia que están siempre ahí y saben de nuestras vidas. A través de sonidos, fotos, textos y una garita en la que el público puede meterse a escuchar sus testimonios, el objetivo es que los espectadores puedan pensar, por un rato, en la vida de esos guardias: ponerse en el lugar de otro", señala la artista.

En la última década, Arias pasó de ser una de las voces más prometedoras del circuito teatral independiente a convertirse en una creadora interdisciplinaria que fusiona recursos del videoarte, el teatro, la música y la literatura para pensar el pasado de manera crítica: en esa línea se posicionan puestas como "Mi vida después", "El año en que nací" o la mencionada "Campo minado".

"Mi trabajo pasó de ser un teatro de ficción a ser un teatro más performativo y documental. En mis puestas no hay personajes sino performers y los actores hablan directamente con el público. Creo igualmente que en el momento en que hay relato, hay ficción, aun cuando uno hable de la propia vida. Es imposible salir de la ficción. En mis proyectos, siempre está la tensión entre el pasado y el presente", señala.

"Es muy interesante para mí poder montar mi trabajo en el Parque de la Memoria, un lugar perfecto para un proyecto que se propone explorar qué voces, qué historias y qué relatos nos constituyen y nos convierten en quienes somos", concluye Arias.

"Doble de riesgo" podrá verse con entrada libre y gratuita hasta el 13 de noviembre en Parque de la Memoria, (Av. Costanera Norte Rafael Obligado 6745, CABA). De lunes a viernes de 10 a 17 hs. Sábados, domingos y feriados de 12 a 18 horas.