09/08/2016 crisis poltica en Brasil

Desde EEUU, Sanders dijo sobre el proceso a Dilma que "parece un golpe de Estado"

El senador estadounidense Bernie Sanders, ex precandidato presidencial, condenó este martes el proceso contra Rousseff, porque, dijo, "parece un golpe de Estado", e instó al gobierno de Obama a pedir "elecciones democráticas" para superar la crisis.

La estrategia "para destituir a la presidenta Rousseff no es un juzgamiento legal, sino político", señaló el dirigente norteamericano.


"Estados Unidos no puede permanecer en silencio mientras son atacadas las instituciones democráticas de uno de nuestros aliados más importantes", agregó el senador.

Estados Unidos debe "ponerse del lado de las familias trabajadoras en Brasil y demandar que esta disputa se resuelva con elecciones democráticas", opinó el legislador.

Según Sanders, la suspensión de "la primera mujer presidenta de Brasil" se produjo "por motivos dudosos", y el nuevo Gobierno interino asumió el poder "sin un mandato para gobernar" y "abolió el ministerio de mujeres, igualdad racial y derechos humanos", además de anunciar un gabinete "compuesto únicamente por hombres blancos".

 "La nueva administración, que no ha sido elegida (popularmente), anunció rápidamente planes para imponer políticas de austeridad, aumentar la privatización e instalar una agenda social de extrema derecha", agregó el senador.

Las declaraciones de Sanders fueron citadas este martes durante la sesión parlamentaria que trata la apertura del juicio político contra la presidenta Rousseff.

"Es importante lo que dice Sanders", afirmó la senadora Vanesa Grazziotin, que respalda a Rousseff, y pertenece al Partido Comunista de Brasil.

Sanders no es el primer legislador estadounidense en expresar su preocupación por la situación en Brasil: a finales de julio, un grupo de 40 congresistas demócratas escribió al secretario de Estado de EEUU, John Kerry, para pedirle que tuviera "el máximo cuidado en sus relaciones con las autoridades interinas de Brasil".

Kerry visitó Río de Janeiro la semana pasada y se reunió con el nuevo ministro de Exteriores brasileño, José Serra, sin hacer en sus declaraciones públicas ninguna referencia a la inestabilidad política en Brasil y subrayando el interés de Estados Unidos en seguir cooperando con la potencia suramericana en varios temas.