05/07/2016 opinin

El acercamiento de la Argentina a la Alianza del Pacfico

Francisco de Santibañez, especialista en política y economía internacial, opinó para Télam sobre el acercamiento de la Argentina a la Alianza del Pacífico.

Por Francisco de Santibañez (*)

La entrada de la Argentina a la Alianza del Pacífico como país observador y las declaraciones del presidente Macri respecto a la necesidad de que este bloque y el Mercosur converjan en un tratado de libre comercio son novedades sumamente positivas. 

Un primer motivo por el cual un acercamiento a la Alianza del Pacifico resulta beneficioso para los intereses argentinos es porque vuelve a posicionar a nuestra política regional en el marco de América latina y no en el de América del Sur. Esta primera área de pertenencia nos permite, en efecto, enfocar nuestros esfuerzos en una integración más amplia a la que nos permitiría Sudamérica, lo cual no sólo redundará en un mercado más amplio para nuestras exportaciones sino que también nos dará de mayor flexibilidad diplomática a la hora de establecer alianzas con otros estados. 

Asimismo, los resultados económicos muestran que el modelo de integración que promueve la Alianza del Pacífico ha sido más exitoso que el que llevaron adelante la Argentina y sus socios del Mercosur. Lejos de aislarse del mundo a través de la implementación de medidas proteccionistas, México, Perú, Colombia y Chile lograron incrementar fuertemente su productividad al promover el comercio y las inversiones entre ellos y con otros bloques comerciales.

De esta manera, no sólo crecieron a una mayor tasa y generaron más trabajos que los miembros del Mercosur, sino que lo hicieron con menor inflación. El caso de Perú es en este sentido ilustrativo. Desde el 2000, momento en que su gobierno decidió integrarse fuertemente al mundo, esta nación logro reducir su tasa de pobreza en un 32%. 

Pero si bien el acercamiento a la Alianza del Pacífico resulta positivo, también será clave hacerlo de una manera adecuada. Por ejemplo, ingresar al bloque de forma individual sería un error estratégico ya que tendería a aislar a Brasil y, al hacerlo, podría traer inestabilidad política y económica a la región. 

Por otra parte, el entrar a la Alianza del Pacífico de manera individual le restaría a Buenos Aires la posibilidad de jugar un rol de mayor liderazgo en América Latina. La Argentina puede y debe servir como un puente entre los dos bloques, posición que no solamente nos permitiría ganar influencia política sino que facilitaría asimismo el proceso de integración. De no ocurrir esto, la rivalidad política entre Brasil y México terminaría dificultando una vez más el proceso de convergencia ya que ninguno de estos estados aceptará que el otro asuma el liderazgo. Tan sólo la Argentina, al mantener excelentes relaciones con ambas naciones y al ser junto a ellas -debido a su influencia económica, política y cultural- uno de los actores claves de la región, puede asumir este rol.

El gran desafío consiste en saber si el Presidente Macri podrá llevar adelante un acercamiento comercial que requiere -y producirá- profundos cambios en la economía argentina. Para lograr esto habrá, por tomar un caso, comenzar a desmantelar muchas de las políticas proteccionistas que aún hoy persisten y que, entre otros males, le han puesto un freno a la llegada de inversiones a los sectores productivos –y potencialmente productivos- de nuestra economía. 

Una mayor integración con la economía de la región y del mundo también requerirá que se produzca en nuestra sociedad un profundo debate sobre el rol que la Argentina debe jugar en la comunidad de naciones. Es de esperar que de este diálogo surja un plan que permita una transición ordenada y gradual, pero firme, hacia una economía más integrada al mundo que mejore la calidad de vida de los argentinos a través de la creación de más y mejores trabajos. Un acercamiento a la Alianza del Pacífico que culmine con un único bloque económico, en el cual la Argentina juegue un rol central, debe ser considerado una parte esencial de esta estrategia. 

(*) Especialista en política y economía internacional.