03/07/2016 Egipto

A tres aos del golpe encabezado por Al Sisi, el miedo se instal en Egipto

Egipto vivió este domingo el tercer aniversario del golpe de Estado que puso fin a su primer gobierno democrático e inauguró una nueva y más cruenta era de represión y miedo, con sus calles vacías y sus cárceles llenas.


Hace exactamente un mes, Abdel Fatah al Sisi, el ex jefe del Ejército que el 3 de julio de 2013 encabezó el golpe contra el presidente islamista Mohamed Mursi y el mismo que un año después fue electo como mandatario en las urnas en una elección marcada por la ausencia casi total de oposición y la abstención, defendió una vez más el derrocamiento.

Hoy en Egipto no se puede protestar en las calles o cualquier espacio público sin permiso explícito del gobierno, y las huelgas u otras medidas de fuerza laboral quedaron limitadas

"Intentamos llegar a un acuerdo con el gobierno (de Mursi), pero éste entró en conflicto con el Estado y con la opinión pública. Podríamos habernos mantenido al margen, pero teníamos miedo por los egipcios y su futuro", se justificó Al Sisi en una entrevista emitida por la televisión estatal egipcia.

 El golpe encabezado por el entonces jefe militar fue apoyado por millones de personas en las calles, muchas de ellas las mismas que habían salido a pedir la renuncia de Hosni Mubarak, el líder castrense que gobernó con mano de hierro el país durante 30 años, en la llamada Primavera Árabe egipcia.

Sin embargo, desde muy temprano Al Sisi, primero como ministro del gobierno de facto y luego como presidente electo, desmovilizó y silenció a los principales sectores opositores, comenzando por los islamistas conservadores que habían apoyado a Mursi y luego contra los movimientos progresistas, laicos y cualquier grupo que reclamara contra su gobierno.

Las fuerzas de seguridad detienen a muchos de los que se animan a salir a protestar a las calles, e irrumpen en las casas y arrestan a otros que critican o denuncian las políticas

Hoy en Egipto no se puede protestar en las calles o cualquier espacio público sin permiso explícito del gobierno. Las huelgas u otras medidas de fuerza laboral también quedaron fuertemente limitadas y las autoridades no reconocen a los sindicatos independientes que buscan romper la alianza entre la cúpula sindical y el Ejecutivo.

 Las fuerzas de seguridad detienen a muchos de los que se animan a salir a protestar a las calles, e irrumpen en las casas y arrestan a otros que critican o denuncian las políticas de las autoridades y llaman a organizarse en las redes sociales.

 Egipto es además el segundo país del mundo, sólo superado por China, con más periodistas detenidos, y varios diarios se han acostumbrado a retirar una columna, un artículo o hasta suspender una edición por orden de "cuerpos estatales de monitoreo".

Las principales organizaciones de derechos humanos y civiles del mundo coinciden en que la represión política es cada vez mayor

Las principales organizaciones de derechos humanos y civiles del mundo coinciden en que la represión política es cada vez mayor.

La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, Amnistía Internacional, el Comité para la Protección de Periodistas, Reporteros Sin Fronteras, Human Rights Watch, la Federación Internacional para los Derechos Humanos (FIDH) y la lista de denunciantes continúa.

Según la FIDH, al menos 41.000 personas fueron detenidas, acusadas o condenadas desde el golpe hasta mayo de 2014; mientras que la organización local Coordinación Egipcia para los Derechos y las Libertades denunció recientemente que más de 7.400 civiles fueron juzgados por cortes militares "en nombre de la seguridad nacional" desde octubre de 2014 hasta abril pasado.