24/06/2016 tensin

El Brexit sacude fuerte a un golpeado proyecto europeo que busca atenuar el remezn

La salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE), opción votada por una mayoría de los británicos en el histórico referendo celebrado ayer, inaugura en el seno del bloque una etapa de inusitada incertidumbre y dispara múltiples hipótesis cuyo único punto en común es la magnitud del remezón político, económico, social y jurídico que el proyecto europeo deberá enfrentar.

La salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE), opción votada por una mayoría de los británicos en el histórico referendo celebrado ayer, inaugura en el seno del bloque una etapa de inusitada incertidumbre y dispara múltiples hipótesis cuyo único punto en común es la magnitud del remezón político, económico, social y jurídico que el proyecto europeo deberá enfrentar.

Nunca antes, desde su fundación hace seis décadas, el proyecto europeo sufrió un golpe de esta magnitud. En la prensa de las capitales europeas sobresalen, además de los grandes titulares que anuncian el resultado, noticias sobre como éste agiganta las dudas sobre la supervivencia del proyecto, así como el riesgo de que el mismo atice los espíritus anti-integración y la ultraderecha, muy en alza en varios países del bloque.

Las reacciones de una Europa semi aturdida no se hicieron esperar: la canciller alemana, Angela Merkel, lamentó el resultado del referéndum, que tildó de "punto de inflexión" para el proyecto europeo y pidió "calma" y "moderación" para las negociaciones que se estima deberán comenzar en breve entre la Unión Europea (UE) y Londres.

Merkel recalcó que "Alemania tiene un interés especial y una responsabilidad especial" por que prospere el proyecto comunitario, abogó por que el futuro vínculo con Reino Unido sean "estrechas" y amistosas y llamó a la unidad de los restantes 27 países miembros del bloque, a quienes recordó que "los retos" derivados de la globalización "son demasiados grandes para superarlos solos".

El presidente francés, Francois Hollande, en tanto, dijo que el resultado, que calificó de "sorpresivo", es un escollo para el proyecto europeo, por lo que pidió calma, tras hacer hincapié en que la prioridad en este momento es "evitar la contaminación".

Puesta ante el desafío de reinventarse con la ausencia de uno de sus principales integrantes (Reino Unido tiene un PBI de 2,5 billones de euros) y mientras la sacudida de los mercados ya se deja ver con fuerza (la libra esterlina se desplomó hasta valores de 1985) los líderes comunitarios improvisan discursos que tranquilicen a quienes de ahora en más pasarán a ser "los 27".

El presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, negó rotundamente que el resultado de referéndum constituya "el principio del fin del proyecto europeo" y reclamó a Berlín y París que actúen con celeridad para reducir la era de incertidumbre que abre el Brexit.

También reclamó "no prolongar innecesariamente la incertidumbre", por lo que pidió empezar a negociar "cuanto antes" un acuerdo que refleje el interés de ambas partes (Bruselas y Londres) para que Reino Unido se convierta "en tercer país".

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en tanto, calificó de "dramática" la salida del Reino Unido de la UE y dijo que por el momento no se pueden predecir todas las consecuencias políticas que el resultado traerá al bloque y su proyecto comunitario.

En una declaración ante los medios en Bruselas, Tusk pidió no caer en reacciones histéricas y aseguró que los demás 27 socios están preparados y permanecerán unidos.

"Hoy, en nombre de los 27 líderes, puedo decir que estamos determinados a mantener nuestra unidad a 27. Para todos nosotros, la Unión es el marco para nuestro futuro común", destacó Tusk, quien también quiso dejar claro que "no habrá ningún vacío legal" ni para la UE ni para el Reino Unido.

La legitimidad democrática de Europa se asienta en la posibilidad que tienen sus integrantes de abandonar la Unión. El Tratado de Lisboa establece que la UE no es una jaula y que "todo Estado miembro podrá decidir, de conformidad con sus normas constitucionales, retirarse de la Unión".

Esta opción, inscripta en el espíritu comunitario del bloque según los europeístas, es la que -paradójicamente- permitió que empezara a desmembrarse.

El primer ministro holandés y presidente de turno del Consejo de la Unión Europea (UE), Mark Rutte, interpretó que el resultado de la consulta servirá de "estímulo para reformar la UE" y el el primer ministro belga, Charles Michel, aseguró que el desafío actual consiste en encontrar "un camino para recuperar el proyecto europeo".

Este desafío -no obstante- se vislumbra cuesta arriba, en opinión del sociólogo y analista político británico Daniel Ozorov, para quien el resultado de hoy da cuenta de una crisis de larga data que arrastra el proyecto europeo, no solo entre los británicos, sino en todo el continente.

"El déficit democrático de los gobiernos y su imbricación con las instituciones financieras europeas -cuyo ejemplo más claro es Grecia- es algo que hace mucho los pueblo europeos perciben con rechazo y preocupación", dice Ozorov en charla telefónica con Télam.

"El proyecto ya estaba en crisis", subraya el académico, para quien el abandono del espíritu originario de la Europa Unida, por entonces en torno a una "justicia social", está entre las causas del resultado.

En tanto, el director ejecutivo del Centro de Política Europea (EPC), Fabián Zuleeg, considera que "desafortunadamente parece poco probable" que la salida británica vaya a abrir la puerta a una mayor integración europea.

"No deberíamos esperar mucho dado el bajo grado de disposición a la reforma y las divisiones ya existentes entre Estados miembros", subrayó Zuleeg citado por la agencia de noticias EFE, para quien las diferencias en el seno de la zona del euro no han sido causadas por el Reino Unido y, por tanto, tampoco se resuelven con un Brexit.

En línea similar, el analista Michael Leigh, de German Marshall Fund, interpreta que el Brexit no tiene por qué traducirse en más integración, menos ahora que Alemania y Francia celebrarán elecciones en 2017.

"Es posible pero improbable que Alemania y Francia acuerden seguir adelante en la integración de la eurozona, como en materia fiscal o en la unión bancaria", indica, y también opina que "el mayor obstáculo a la integración de la eurozona no es el Reino Unido sino la falta de voluntad política".

Por otra parte, la primera deserción en la historia del bloque comunitario gatilló -como era previsible- la euforia de la ultra derecha europea y de varios dirigentes euroescépticos, que desde temprano salieron a reclamar consultas parecidas en sus propios países, entre ellos el líder holandés Geert Wilders (PL), la francesa Marine Le Pen (FN) y líder de la ultraderechista Liga Norte (LN), Matteo Salvini

La retórica anti inmigrante y antieuropea de estos grupos ve proyectarse, tras el resultado, un espacio para seguir creciendo entre clases trabajadoras europeas agobiadas por la crisis, y que no encuentran otro lugar de identificación en el marco del creciente desprestigio de las formaciones políticas tradicionales.