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04-06-2016 09:13 - elecciones en Perú

Keiko Fujimori y el desafío de demostrar que el apellido no es una desventaja

Transitó la presente campaña electoral entre reivindicaciones y tomas de distancia del gobierno de su padre.

Por Enviado especial
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04-06-2016 | 09:13

Con apenas un quinquenio como discreta legisladora y sin experiencia de gestión pública, Keiko Fujimori intentará mañana, por segunda vez en cinco años, demostrar que las ventajas de su apellido pesan más que las desventajas y convertirse en la primera presidenta de Perú.

Más que por su paso por el Congreso (fue en 2006-11 y las opiniones opiniones más favorables la reconocen como una parlamentaria apenas empeñosa y correcta), Keiko saltó al primer nivel de la competencia política peruana al heredar el liderazgo de su padre, el ex presidente Alberto Fujimori, preso por delitos de lesa humanidad y corrupción.

Los peruanos aún siguen divididos entre quienes asocian a Fujimori padre con reformas económicas positivas y cierto grado de inclusión social, y aquellos que resaltan las violaciones de derechos humanos y la corrupción de su régimen, que se extendió entre 1990 y 2000.

Por ese motivo, Keiko es quien mayor “voto duro” (personas que votarían por ella bajo cualquier circunstancia) y mayor “antivoto” (personas que no la votarían por ningún motivo) tiene, según encuestas recientes de la firma Ipsos.

Igual que en 2011 -cuando perdió en el balotaje ante el actual presidente, Ollanta Humala-, Keiko transitó la presente campaña electoral entre reivindicaciones y tomas de distancia del gobierno de su padre.

Keiko Sofía Fujimori Higuchi nació el 27 de mayo de 1975 en Lima, primogénita del anónimo profesor universitario que 15 años después, en una de las mayores sorpresas electorales que registra América latina, se convirtió en presidente y en un personaje clave en la historia reciente del país.

La simpática adolescente sufrió 1994 el escandaloso divorcio de sus padres, que incluyó denuncias de supuestas torturas y hasta un intento de homicidio de su padre contra su madre.

Entonces, Keiko tomó partido por Alberto y hasta asumió la función de primera dama. El jueves pasado, en cambio, su madre, Susana Higuchi, la acompañó en el escenario durante el acto de cierre de su campaña.

Administradora de empresas formada en la Universidad de Boston, en Estados Unidos -hay sospechas fuertes de que sus estudios fueron pagados con fondos públicos-, Keiko está casada con Mark Villanella, un norteamericano experto en informática, y tiene dos hijas pequeñas.

Este año, el Ministerio Público inició una investigación a Keiko y a su esposo por presunto lavado de activos relacionado con la actual campaña electoral.

Y aunque después admitió que en dos casos las causas están archivadas, Pedro Pablo Kuczynski -el competidor de mañana en el balotaje- afirmó que entre los congresistas electos de Fuerza Popular (FP), el partido de Keiko, 11 están investigados por lavado de activos y, de ellos, cinco en relación con el narcotráfico.

Asimismo, el congresista Joaquín Ramírez renunció al cargo de secretario general de FP luego de que un supuesto informante de la DEA afirmara que le confesó que lavó 15 millones de dólares de la campaña electoral de 2011 por orden de Keiko.

Este escándalo salpicó también al compañero de fórmula de Keiko, José Chlimper, quien entregó a un canal de televisión una grabación de audio adulterada con el fin de desmentir la versión que involucra a Keiko y a Ramírez.

Aunque en Perú la fórmula incluye a dos vicepresidentes, Keiko irá mañana a las urnas con un solo acompañante -tal como lo hizo en la primera vuelta del 10 de abril- pues su candidato a segundo vice, Vladimiro Huaroc, fue impugnado por la justicia electoral por haber entregado alimentos en un acto proselitista, lo cual está prohibido por la ley.

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