02/06/2016 comercio y seguridad digital

Junto con el aumento de los usuarios de bitcoins crecen los ciberdelitos relacionados

La cantidad de personas que utilizan "billeteras" para gestionar bitcoins -como se llama a las llaves criptográficas que permiten gestionar pagos con esta divisa- se duplicó a nivel global en menos de un año, y de la mano de este crecimiento aumentó también la cantidad de delitos informáticos y ataques a usuarios finales de esta moneda digital, según especialistas.

Por Victoria Peralta

Así lo afirmó en diálogo con Télam el especialista en seguridad informática Maximiliano Soler, quien explicó que "la moneda digital más elegida por los delincuentes es el bitcoin porque es la más conocida, es la primera", y esto hace que sea "más fácil de conseguir".

Por ejemplo, "si alguien realiza una estafa o quiere vender algo de forma ilegal es más probable que prefiera bitcoins ya que es más fácil de conseguir que cualquier otra moneda digital, además de que hay mucho más (circulante) en el mercado", sostuvo Soler, que trabaja como analista de seguridad en un banco internacional.

“Hay ejemplos diversos de usos 'negativos' del bitcoin, como el pago de cosas ilegales, como medicamentos sin receta, drogas o hasta hay, por ejemplo, casos en los que instalaron un malware que secuestraba los datos y archivos de una máquina y luego encriptaba la información, y para 'liberarla' pedían un rescate en bitcoins”, explicó.

Además, "muchas veces la cibermoneda es asociada a lo que se denomina 'deep web', que es como una Internet paralela donde se realizan transacciones y búsquedas, en su mayoría ilegales”, continuó, y recomendó para usar esta moneda "ser cautelosos a la hora de realizar las transacciones".

El crecimiento de la cantidad de usuarios de bitcoins se refleja en el marcado aumento en el uso de billeteras electrónicas: entre el 1 de junio de 2015 y el 1 de junio de 2016, los usuarios de los monederos de Blockchain.info -ampliamente el más difundido de estos servicios- pasaron de poco más de 3.500.000 a 7.473.926.

Existen mecanismos "de encriptación que, a través de una colección de llaves privadas, permiten el uso de las divisas digitales. Las billeteras electrónicas son las más conocidas, ya que son las que administran el uso de bitcoins", detalló Soler.

Y precisó: "La billetera electrónica es un repositorio que aloja las llaves de los usuarios; es una clave única en la red y puede ser física (un dispositivo como un pendrive); online -ya que puede ser un software- o estar en 'la nube', e incluso puede ser híbrida, una mezcla de ambos".

Además de las billeteras creció también la cantidad de bitcoins en circulación, que en los últimos 12 meses pasaron de 14.224.400 a más de 15.600.000, un número que seguirá creciendo durante más de 100 años.

"Hay más de 15 millones y medio de bitcoin y solo eso. Se emiten 25 por hora y se van a terminar de emitir en 2140", explicó a Télam Carlos Maslaton, directivo de Xapo Network, la firma fundada por Wences Casares para ofrecer servicios de almacenamiento de esta divisa digital.

El crecimiento de la cantidad de usuarios de bitcoins se refleja en el marcado aumento en el uso de billeteras electrónicas: entre el 1 de junio de 2015 y el 1 de junio de 2016, los usuarios de los monederos de Blockchain.info pasaron de poco más de 3.500.000 a 7.473.926

Si bien el bitcoin está organizado en la red y por lo tanto sus usuarios no están diferenciados por países, "como cualquier producto financiero, tiene un registro de cambio" de manos, explicó Maslaton, lo que permite estimar que "en Argentina están cambiando de mano unos 300 bitcoin por día, el equivalente a 150.000 dólares, analizando transacciones que observo en diferentes mercados".

El número es bajo al compararlo con los aproximadamente 1,5 millones que cambian de manos cada día, aunque cerca del 80 por ciento de esas transacciones corresponden a China.

Si bien el bitcoin es “una de las monedas más utilizadas, hay muchísimas otras como Litecoin o Namecoin y todas tienen como soporte base 'blockchain', que es una tecnología programable y flexible con la que se pueden desarrollar también otros usos además de la transacciones”, afirmó Soler.

Blockchain es “un libro público abierto, donde queda registrado el origen, destino y monto de las transacciones”, sostuvo, y explicó que “si bien hay un asiento es difícil rastrear a los usuarios”.

Al la hora de realizar transacciones con estas divisas virtuales, Soler recomendó “no tener anotadas las contraseñas en ningún lado ni tampoco en mails; evitar contraseñas fáciles, como nombres o números consecutivos; hacer backup de las billeteras y mejor aún, si es posible, no tener todas las monedas digitales en una sola sino en varias billeteras”.

“Es necesario también instalar anti-malwares ya que algunos se instalan de forma local al utilizar servicios, y luego capturan las credenciales. Otro punto importante es gestionar un segundo factor de autentificación, como el envío de SMS, token, datos biométricos o comprobación de voz”, detalló.

El próximo sábado a las 17.30 Soler abordará en profundidad el uso que el crimen organizado hace de esta moneda digital en una charla durante la conferencia de ciberseguridad Andsec, que se desarrollará durante todo el fin de semana en el porteño Buenos Aires Design.