14/05/2016 migrantes

“La crisis de migración esconde una crisis de derechos humanos en el mundo” afirmó especialista de la ONU

Hay cientos de niños sirios que se ahogaron como el que se conoció en aquella foto que dio vuelta al mundo porque pasa todo el tiempo, asume Pablo Ceriani Cernadas, integrante del Comité de Defensa de los Derechos de los Trabajadores Migrantes en la ONU, quien refuerza que la crisis humanitaria radica en los lugares de origen de las migraciones y remarca la falta de compromiso con la temática por parte de Estados Unidos y Europa.

Por Florencia Alamos


“La crisis de migración esconde una gran crisis de derechos humanos y requiere respuestas de protección desde el andamiaje del derecho internacional”, señala Cernadas en diálogo con Télam en su paso por Buenos Aires antes de regresar a Ginebra, Suiza, donde integra el Comité que evalúa cómo los países miembros cumplen con sus compromisos frente a las personas migrantes.

Las imágenes de individuos que se suben a balsas y trenes en condiciones precarias bajo amenazas de accidente o de ser captados por bandas del crimen organizado, que caminan y son reprimidas, de miles que entran a un territorio sin saber el idioma, sin saber adónde ir, pusieron el tema en agenda.

Pero la lucha por escapar para sobrevivir no es nueva y a veces se enfrenta con estereotipos y discursos represivos que intoxican cualquier intento de solución.

“La migración esconde problemas serios y hay una falta de voluntad para resolverlos. Hay una mirada peyorativa estigmatizante de la migración que termina imposibilitando políticas de integración en sociedades que ya son multiculturales”, analiza.

Cernadas define la problemática como una “crisis” que requiere “tomar herramientas que la comunidad internacional creó para eso”, pero que en cambio, se encuentra con esta cuestión “politizada y más toxica del debate internacional” que presenta a la migración “como una emergencia y problema que nos va a poner en peligro, como si no se tratara de personas que salen en estado de vulnerabilidad y que necesitan protección”.

Para el especialista argentino, quien fue seleccionado hace tres años por votación de los estados parte y es uno de los siete expertos del Comité, la seriedad de la crisis se refleja en la cantidad de países que ratificaron la Convención de Protección de Derechos a los Migrantes, y los que aún no forman parte de ella.

“El Comité empezó en el año 2004 y de los casi 200 países miembros de ONU, solo 48 ratificaron la Convención, es decir, sólo una cuarta parte de la comunidad internacional se comprometió a garantizar los derechos de las personas migrantes. Países receptores de migrantes y con alto nivel de desarrollo, como Estados Unidos o Europa, no ratificaron el compromiso”, subraya.

Las causas que explican esta crisis de derechos humanos surgen en los países donde comienzan las migraciones. “La violencia en Centroamérica, en Siria, en Paquistán, Afganistán y en tantos otros países es imposible de separar de niveles estructurales de desigualdad, de discriminación, de pobreza, de no garantía de los derechos más elementales como la salud, la vivienda, la educación y el trabajo que se viven en esos países”, analiza.

Lo que pasa en ese país de origen se complementa, según el experto, con el rol cada vez más importante que cumplen los migrantes irregulares en la economía de trabajo precarizado en esos países de destino. Y lo grafica con un ejemplo contundente: “Si hoy todos los migrantes indocumentados se van del territorio estadounidense, la economía colapsa ese mismo día”.

Cernadas asegura que estas “condiciones estructurales están empujando a esas olas de migrantes forzados” y enfatiza en que la crisis “no la tiene Europa, sino que la padecen las personas que no pueden salir de su país de manera regular por los mecanismos de control migratorio y que cuando logran salir sufren las amenazas del tráfico de personas”.

En cuanto al tratamiento mediático, considera que algunos términos como “migrante económico” es “una falacia” ya que esconden la realidad. “Terminan legitimando que si no sos refugiado político no te tengo que proteger y entonces no tenés argumentos validos para que yo -como Estado- te deje entrar en mi territorio”.

Por otro lado, remarca que “hay un discurso que favorece al estereotipo del migrante que va a dañar la identidad cultural del lugar al que llega. El rol de los medios de comunicación favorece a ese estereotipo de presentar a la migración con algo asociado al delito”, y en eso también juegan fuerte los discursos políticos.

“Hay un uso político de las migraciones, no es casual que hoy Donald Trump sea casi candidato republicano en EEUU, que tengamos un crecimiento tan fuerte de la extrema derecha de Europa con partidos incluso filo nazis con el discurso antimigración como uno de los elementos centrales de sus campañas. Todo eso no es casual”, agrega.

Para el experto, la forma de tratar el tema en las campañas tiene que ver con una mirada cortoplacista. “Hay un uso político en el que está ausente el largo plazo y las causas estructurales, ¿Por qué no está en la agenda eso?: Porque sería hablar sobre las desigualdades”, cuestiona.

Por fuera de este discurso político instalado, Cernadas rescata el papel del papa Francisco quien afirmó que las migraciones son “producto de un sistema socioeconómico malo e injusto. El rol del Papa es importantísimo. Es un líder simbólico que está teniendo un papel importante en los debates internacionales sobre esto”.

Al respecto, señaló que “no es casual que su primera salida de Roma haya sido a Lampedusa”, y celebró que “figuras con su envergadura tengan la valentía de enfrentar esta temática frente a tanta cuestión política que intoxica cualquier intento de debate”.

Como excepción y con un atisbo de mirada esperanzadora mencionó a América Latina, como la única región en la que se trabaja con la migración por fuera de esta perspectiva de seguridad.

“Sudamérica ha mostrado respuestas diferentes y la esperanza está en las políticas que ha venido implementando la región”, concluyó.