09/05/2016 identidad

Robo de bebs: "La justicia llegar cuando nos podamos reencontrar con nuestro origen"

El repudio social y el rechazo mediático al robo de bebés no alcanzan a compensar los pactos de silencio intrafamiliares y complicidades de las instituciones que aún hoy impiden a las víctimas recuperar su identidad, coincidieron especialistas, activistas y víctimas.

Por Cecilia Aldini

"Detrás del tráfico y robo de bebés está el poder, el negocio, y la complicidad. Romper esa trama y el pacto de silencio exigen mucho más que indignación social y escandalosas notas de repudio", dijo a Télam Clara Lis Pereyra, quien logró llevar su caso a la Justicia penal.

Su juicio derivó en la condena a siete años de prisión para la jefa de Obstetricia del Hospital de González Catán, Nilda Bomila Civale de Alvarez, la jefa de parteras que se apropió de ella al nacer y la vendió. Sin embargo, la mujer sigue libre, a la espera de que la condena quede firme.

Con ayuda de las redes sociales, Clara Lis encontró a más de una decena de personas que sospechaban de su identidad y tenían en sus partidas la firma de Civale, hoy una anciana de 84 años procesada por seis causas más.

"La verdadera justicia llegará para nosotros cuando nos podamos reencontrar con nuestro origen. Por el año en que yo nací, cotejaron mi sangre con la de las familias de desaparecidos y salió negativo. Necesitamos también poder seguir con nuestra búsqueda", manifestó Clara Lis, que se presentará ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que acepte este reclamo.

Para conocer el verdadero origen "pedimos que la Justicia investigue, y que nuestras madres se animen y nos busquen, rompan los pactos de silencio y sepan que las estamos esperando", rogó la joven una vez que los jueces condenaron a la partera, en septiembre del año pasado.

Su expectativa hoy es hallar su verdadero origen y para eso integró el grupo de personas y entidades que se reunieron con el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, a quien le pidieron que "institucionalice las búsquedas y reúna en su sólo lugar la información de las madres y los hijos víctimas del robo de bebés".

"A veces nos cuesta explicar lo que buscamos. La venta de bebés es histórica. ¿Quién no conoce una familia a la que 'llegó' un bebé en condiciones al menos dudosas?", preguntó Clara Lis, que definió el delito como una práctica "socialmente justificada, antes más que ahora".

En un intento por analizar la representación social de un delito aberrante como es el robo de bebés, la joven afirmó: "Antes se consideraba más grave robar una billetera o un auto que un niño". Según señaló, había una suerte de justificación que permitía decidir sobre otra persona aprovechando su debilidad.

"Va a estar mejor en una familia que lo pueda cuidar", fue la frase que eligió entre las que se escucharon de los testimonios de madres separadas de sus hijos al nacer.

En diez años, solo en la provincia de Buenos Aires, más de 800 apropiados y adoptados pudieron conocer a sus familias biológicas gracias a un trabajo de la Dirección Provincial de Registro de Personas Desaparecidas del Ministerio de Seguridad a cargo hasta hace poco de Alejandro Incháurregui.

La experiencia de Clara Lis remite a otro resonado caso de Neuquén, en el que quedaron imputados en marzo de este año una jueza de paz de Junín de los Andes y un ex militar y director de un registro civil, en tiempos de dictadura.

El acompañamiento a las víctimas de la Red de Identidad Biológica de los Andes muestra la necesidad de un Estado que trabaje para que avancen los juicios tanto en el fuero penal como en el civil y para que se cubra el vacío legal para los casos que no son de lesa humanidad.

"El delito de robo de bebés y la sustitución de identidad deben ser penados por la ley y las víctimas tienen que poder acceder a su origen", dijo a Télam Ignacio Ferrería, de Tugún, una entidad que integra la red, y que recaba testimonios de robos de bebés, entregas y apropiaciones antes, durante y después de la dictadura.

Las víctimas en ese caso son familias mapuches, criollas y chilenas de contextos rurales o en situación de vulnerabilidad que padecieron el abuso de poder ejercido por agentes del Estado.

De visita en Argentina, la antropóloga de la Universidad Autónoma de Barcelona Diana Marre dijo a Télam que "en España una foto de un bebé congelado en la morgue de un clínica, capturada por la periodista María Antonia Iglesias para la revista Interview, destapó en 1981 que el robo de bebés era una práctica invisibilizada".

Sin embargo, aclaró, "así como en Argentina fue la dictadura, en España los momentos de poder que mostraron la práctica en su mayor complejidad fueron la guerra civil y el franquismo".

Marre, que dirige el Grupo de Investigación de Familias e Infancias (AFIN), dijo que "la apropiación de bebés continuó hasta los 90, sobre todo a través de las redes de trata y aún hoy las búsquedas de las personas por recuperar su identidad no son instrumentadas en forma sistemática desde el Estado".

La experta aseguró que estos momentos muestran prácticas que hoy deben ser corregidas por los Estados en un mundo "que ha decidido que no sólo los adultos tienen derechos. Las Naciones Unidas ha pedido a España que colabore con las personas que buscan su verdadera identidad, que se calcula alcanza una cifra entre 200.000 y 300.000".