28/04/2016 literatura

Milena Busquets: "El dolor no pasa, aprends a vivir con l"

De visita a la Feria del Libro de Buenos Aires, la escritora española Milena Busquets, autora de la novela "También esto pasará", en la que recrea el ví­nculo con su madre -la reconocida editora Esther Tusquets- a través de un cruce entre ficción y autobiografí­a, asegura que no buscó hacer "literatura de catarsis" y está convencida de que si ella estuviera viva celebraría el éxito del libro: "Nos hubiésemos emborrachado para celebrarlo".

Por Milena Heinrich

Como una de sus obras preferidas, "Cartas a Milena", que reúne el intercambio epistolar entre Franz Kafka y una periodista checa con la que mantuvo una historia de amor que inspiró a sus padres a llamarla Milena, la española narra una "carta de amor", pero a su madre. "Quería dejar testimonio escrito de que a esa mujer la quise mucho y fue vital para mí", cuenta en entrevista con Télam.

En "También esto pasará" (Anagrama), Busquets relata el derrotero emocional de Blanca luego de la muerte de su madre. Con ligereza narrativa, la autora construye una trama breve dominada por relaciones etéreas en la que su personaje, una mujer de 40 años, entra y sale con igual facilidad, pero en la que subyacen sentimientos profundos difíciles de tapar, como el dolor.

En el hotel Four Seasons del barrio porteño de Recoleta, Busquets (Barcelona, 1972) con su estilo descontracturado, empieza a leer, como si esas palabras fueran el tesoro que guarda de la orfandad tras la muerte de sus padres, algunas frases que anotó en su celular de la obra kafkiana que inspiró su nombre. "Si sabía que todo pasaría, sabía que no pasaría", lee entusiasmada y anticipa que esa será la frase con la que comenzará su próximo libro.

La catalana, autora además de "Hoy he conocido a alguien", llegó a la Argentina para participar de actividades en la Feria del Libro y en el Malba, todas a sala llena. El fenómeno que lleva su nombre comenzó en la feria de Frankfurt cuando "También esto pasará" era apenas un manuscrito. Desde entonces la novela se tradujo a 30 idiomas y a fines de 2015 el productor argentino Daniel Burman compró los derechos para adaptarla al cine.

-La novela la escribiste después de la muerte de tu madre, la fundadora de la editorial Lumen. Si mirás a la distancia de ese impulso que te llevó a narrar la relación entre una madre y una hija, ¿creés que el libro tuvo un efecto catártico en tu propio duelo?
-No creo en la literatura como catarsis. Yo sabía que escribir la novela no me curaría de la muerte de mi madre ni me la devolvería. Lo escribí, pues, porque quería contar esta historia de amor tan intensa, quería que quedase constancia de que había querido mucho a mi madre; en los últimos tiempos con una enfermedad tan larga y complicada como el Parkinson acabas dudando del amor del otro y del tuyo, y esto me horrorizaba.
Pero sabía que no me curaría de la muerte. Porque de las cosas que te marcan no te curas. Y en todo caso, más que escribir a mí me cura mucho más leer o irme a beber con mis amigas.


-¿Qué te gusta leer?
-De todo. Desde Agatha Christie, cosas muy comerciales hasta cuestiones específicas de Shakespeare o de Chéjov, por decirte algo. Soy una gran lectora pero no soy constante, creo que nadie puede serlo con la lectura. De repente en un mes leo libros vorazmente y en otro leo poco, me dedico a los amigos o a enamorarme.


-¿Y ahora, mientras viajás para presentar tu libro, leés?
-Tuve una mala pata porque me traje un libro que me regaló una amiga pero no vale la pena. Aunque no he tenido tiempo de nada en Buenos Aires, he ido a una librería y me compré un Mc Ewan. Para mí leer es un placer, sino no lo hago. Me parece que es tiempo muy valioso. Si las primeras 50 páginas no me gustan lo dejo.


-Cincuenta páginas es casi la tercera parte de "También esto pasará".
-¡Si! Es que no me gusta enrollarme. En realidad la versión original era más corta y la agente estaba desesperada porque no sabía cómo vender el libro, pero ese no era tema mío. A mí me educaron para no aburrir, para no dar la lata. No me gusta esa gente que se oye hablar mientras los demás se están durmiendo, yo creo que es de muy mala educación.


-La novela aborda sentimientos muy profundos pero desde un tono más liviano o ligero, como un intento de correrte de la bruma pesada de la pena y la muerte. Como si excavaras, como la arqueóloga que sos, en los niveles de la existencia. ¿Cuál es tu lectura?
-Para mí la liviandad, como el sentido del humor, son instrumentos que nos permiten afrontar el mundo y protegernos a la vez. Creo que todos somos un poco como un puñado de capas y la primera capa debe ser lo más lúdica posible. Ese modo lo vinculo con una cosa burguesa de estar entrenado socialmente. Yo no cuento mis cosas fácilmente. No me gustan nada los lamentos ni la autocompasión.


-Hay muchas cosas que no te gustan. Pienso en tu insistencia en quitarle la imagen "utilitaria" de hacer un libro sobre tu madre, una de las editoras más famosas del mundo.
-Si, me horripilaba la idea de aprovecharme aunque fuese un poco del nombre de mi madre o mi familia.


-¿Por qué? ¿Es complejo el mundo editorial en ese sentido?
-El mundo editorial no es un mundo que frecuente mucho, aunque el trabajo de edición me parece que es uno de los más bonitos. Pero como todos los mundos pequeños y bastante endogámicos es un mundo que puede ser bastante malvado; ya por el hecho de ser 'hija de' era más fácil que suscitara críticas. Y con la novela igual, en ningún momento digo que mi madre era Esther Tusquets o editora, para mí no era importante.


-¿Y a la distancia cómo ves el boom que generó la novela desde su salida?
-Me encanta, es todo una locura. Empecé este libro sin dinero, en mi casa, sola, con mi madre muerta y con mis amigos preocupados porque no entendían por qué estaba haciendo eso. Y de repente aquí estamos y yo ya tengo ganas de seguir escribiendo otros libros.


-¿Te preocupa que otros libros que escribas no adquieran la misma notoriedad o éxito?
-No me preocupa, lo que pasó con "También esto pasará" es un boom que no vuelve a pasar. Yo sólo quiero escribir un tercer libro y es evidente que puede no gustar. Mi trabajo empieza con la primera palabra y acaba con el último punto, lo demás no es mi trabajo.


-El productor argentino Daniel Burman compró los derechos del libro para llevarlo al cine, ¿vos participarás de la adaptación?
-Ellos han sido muy amables y están interesados en que me involucre, pero ser guionista es un trabajo muy distinto al de ser escritora y yo no quiero ser guionista. Una película es una obra de arte distinta, les saldrá mejor o peor, a mí lo que me preocupa es mi libro, que es lo que yo he hecho y lo que está en las librerías. El resto es libertad de otros.


-Con traducciones a más de 30 idiomas, adaptación cinematográfica, invitaciones en todo el mundo, Milena Busquets se ha convertido en una suerte de fenómeno editorial, ¿Qué crees que pensaría tu madre de todo esto?
-Cuando me pasan cosas lindas pienso que me gustaría que mis muertos lo sepan. A mi madre el éxito de este libro le hubiese gustado mucho, nos hubiésemos emborrachado para celebrarlo. Pero también es cierto que si hubiera estado ella viva no hubiese sido capaz de escribirlo.


-¿Y el dolor pasa?
-No, aprendes a vivir con él. Has ido siempre descalzo con los pies sobre las piedras tibias y de repente llevas unos zapatos incómodos con los que te acostumbras a caminar. Pero yo creo que en la vida hay que jugársela, sino ¿qué sentido tiene vivirla?