13/04/2016 Muestra

Jeff Koons: "No nos deben importar los objetos sino las personas"

"Estoy feliz de estar en la Argentina. No quisiera estar en ningún otro lugar en este momento que no sea aquí y ahora", dice el artista vivo más cotizado del planeta. Presenta su obra "Ballerina", que será inaugurada este jueves en la explanada del MALBA.

por Mercedes Ezquiaga


"Estoy feliz de estar en la Argentina. No quisiera estar en ningún otro lugar en este momento que no sea aquí y ahora", dice a Télam Jeff Koons, el artista vivo más cotizado del planeta, recién llegado a Buenos Aires para presentar su obra "Ballerina", de más de dos metros de alto, que será inaugurada este jueves en la explanada del MALBA.

Koons (Pensilvania, Estados Unidos, 1955) es para muchos el rey del arte contemporáneo. En 2013 se convirtió en el artista vivo más cotizado del mundo luego de que la casa de subastas Christie's llegara a vender uno de sus "Balloon Dog" (esculturas globo espejadas de colores chillones) en 58,4 millones de dólares. Dueño de obras pop y monumentales, una de sus piezas más famosas, "Puppy" ("Cachorrito"), hecha con flores, recibe a los visitantes en el ingreso al Museo Guggenheim de Bilbao.

Koons llegó hoy a la Argentina y fue recibido por el director artístico del Malba, Agustín Pérez Rubio, para supervisar los detalles de la instalación de su inmensa pieza "Ballerina". Almorzó y recorrió la colección permanente del museo donde se fotografió junto a las pinturas de Tarsila Do Amaral, del argentino Antonio Berni y tomó fotos de la obra más emblemática de la institución, "Autorretrato con loro", de Frida Kahlo.

"Hello, this is Jeff", se presenta ante Télam este padre de ocho niños, de permanente tono amable, calmo y pensativo ante cada pregunta.

- Télam: Ha dicho que cuando era chico quería ser parte de la vanguardia y a los 17 años conoció a Salvador Dalí. Entonces se dio cuenta de que podía lograr lo que quisiera. ¿Siempre hizo lo que quiso en su carrera?

- Jeff Koons: Bueno, siempre quise ser parte del dialogo en el arte, de la comunidad que discute esas ideas. Siempre quise esforzarme hasta el límite. Convertirme en el mejor ser humano posible para alcanzar mi potencial. Es un proyecto en el que sigo trabajando. Tengo 61 años y espero continuar así por varias décadas más.

- T: Lo han catalogo como "el rey del arte contemporáneo". ¿Se siente cómodo con esa etiqueta?

- JF: No sé si el rey del arte contemporáneo... disfruto la idea de que la sociedad encuentre valioso mi trabajo, y sé que lo único que puedo hacer es tratar de hacerlo de la mejor manera posible. Ser un modelo a seguir, no sólo por mi familia sino también para los jóvenes artistas. Eso es realmente lo único que podés hacer en el arte, tratar de tener las mejores experiencias posibles.

- T: ¿Le molesta cuando comparan a Jeff Koons con una marca como Coca Cola o Nike?

- JK: La obra de arte es una experiencia que permite llevarte las sensaciones con vos, ese potencial que hay en vos mismo como ser humano, no es algo unidimensional como suele suceder con las marcas. Cuando pienso en el trabajo de Van Gogh, las imágenes vienen a mi mente, pero hay muchas más etiquetas de información, muchas más referencias, su forma de pintar, las cartas a su hermano Theo. Espero que mi trabajo sirva en ese sentido, que la gente piense y se confronte con una obra como la de Michael Jackson, "Rabbit" o "Puppy", que encierran múltiples dimensiones.

.T: La obra “Ballerina” está inspirada en una pequeña bailarina de porcelana, como una interpretación moderna de la "Venus" de Botticelli, y luego de su exhibición en Buenos Aires viajará a su destino final en un complejo de edificios en Miami. ¿Qué más nos puede decir sobre esta obra?

- JK: La "Ballerina" original, la de porcelana pequeña, estaba pintada en colores similares a los de ahora, pero fue transformada en una superficie metálica en acero que refleja a quienes se miran en su superficie. Su mensaje es que la gente se acepte. Mi idea de trabajar con objetos ready made, espejados, es comunicar subconscientemente que todo es perfecto en su manera de ser. La idea es que no nos deben importar los objetos sino las personas, y la escultura nos dice que las personas, los que miran a la obra, son perfectos. Quienes nos cruzamos en la vida son perfectos. Y eso es lo que logra el arte: nos hace abrazar nuestro potencial en la vida.

Koons estuvo casado algunos años con la estrella porno de origen húngaro Cicciolina, con quien realizó la serie "Made in Heaven", pinturas y esculturas pornográficas e hiperrealistas, por la que obtuvo numerosas críticas. Y ubicó su nombre en boca de todos cuando apareció un gigantesco anuncio del trabajo en la fachada del Whitney Museum de Nueva York. "No se había vivido un proceso de autobombo tan descarado desde la aciaga época de Dalí, cuando este marchó a los Estados Unidos y vendió su alma”, escribió en su momento el crítico inglés Will Gompertz en el libro "¿Qué estás mirando?".

Koons no da puntada sin hilo. No es casual que sus ventas en los Estados Unidos las realice el supermarchante Larry Gagosian, el más poderoso de los galeristas. Pero además, este personaje tan admirado como criticado encarna el prototipo de quien se hizo desde abajo: estudió pintura en la School of the Art Institute of Chicago (SAIC), trabajó en el MOMA de Nueva York atrayendo nuevos socios, luego tuvo un breve paso por Wall Street como corredor de bolsa y en el presente posee un estudio donde 130 asistentes trabajan como artesanos en cada una de sus monumentales obras, de las que se considera el autor intelectual.

Este jueves a las 13, en las escalinatas del museo (Avenida Figueroa Alcorta 3415) realizará la inauguración oficial de "Ballerina" junto al presidente del Malba, Eduardo Costantini, con quien lo une más que el amor por el arte: la escultura viajará luego de Buenos Aires a su destino final en Oceana Bal Harbour, un complejo que el argentino está construyendo en Miami.
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