10/02/2016 Cuaresma

"La oracin, la caridad y el ayuno nos curan del pecado"

El papa Francisco aseguró que “el tiempo cuaresmal es un tiempo para alejarse de la falsedad, de la mundanidad y de la indiferencia”, durante la celebración Eucarística al inicio de la Cuaresma.

Por Corresponsal

 El papa Francisco aseguró hoy que “el tiempo cuaresmal es un tiempo para alejarse de la falsedad, de la mundanidad y de la indiferencia”, y aseveró que "la oración, la caridad y el ayuno nos curan del pecado", durante la celebración Eucarística al inicio de la Cuaresma.

“El Evangelio que abre la Cuaresma nos invita a ser protagonistas, abrazando tres remedios o medicinas que nos curan del pecado: La oración, la caridad y el ayuno”, aseguró el pontífice en la Basílica de San Pedro.

El papa presidió esta tarde la santa misa con el rito de la imposición de las Cenizas y el envío de los Misioneros de la Misericordia, el cuerpo de religiosos elegidos por el propio pontífice para que en el Año Santo den el perdón de los pecados reservados a la Santa Sede, a quienes les encomendó "ayudar a hombres y mujeres a abrir sus corazones".

Además, fue la última celebración que contó con las reliquias de los frailes capuchinos San Pío y San Leopoldo, que fueron veneradas por miles de fieles desde el pasado viernes y que mañana comenzarán el retorno a la región de Puglia.

En su homilía, el Papa detalló que "Cristo sabe que somos frágiles y pecadores, conoce la debilidad de nuestro corazón; lo ve herido y sabe cuánta necesidad tenemos de perdón y de sentirnos amados para realizar el bien".

“Cristo ha vencido el pecado y nos levanta de las miserias si confiamos en Él. Depende de nosotros reconocernos como necesitados de misericordia y este es el primer paso del camino del cristiano”, destacó durante la celebración que marca el inicio de la cuaresma antes de la Pascua.

Antes de concluir su homilía, Francisco invitó a vivir este tiempo cuaresmal como un auténtico tiempo para alejarse de la “falsedad, de la mundanidad y de la indiferencia”.

Es el tiempo "de limpiar el corazón y la vida para redescubrir la identidad cristiana, es decir, el amor que sirve y no el egoísmo que se sirve", dijo.