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El pasado que te alcanza

En la novela El lado salvaje de la vida de 1991 de Carlos Sampayo, recientemente editada por Gárgola, sabremos de un hombre enfrentando a su presente y a su pasado a la vez. Es algo que le puede pasar a cualquiera. Se vive en relativa paz hasta que alguna tragedia te alcanza. Aquí donde dice tragedia podría decir pasado.

Por Sebastin Basualdo

Es lo que le pasa a Julio Antúnes, un ingeniero argentino que vive en España al que un día se le aparece el pasado en la puerta de su casa. El pasado llega en forma de un extraño hombre que conoce todo de Antúnes (Antúnes con ese, aclaración importante si la historia se desarrolla en España), aunque Antúnes no recuerde nada de él, asegure no haberlo conocido, no tener la menor idea de quién es.
 
Pero el pasado tiene sus secretos, sus huecos, sus zonas oscuras. Sus olvidos, a conciencia o no. Y es probable que en una de esas zonas oscuras esté la historia que reúne a Julio Antúnes y al desconocido. Aun así, ese no parecería ser el mayor de los problemas para Antúnes. Hay otros más urgentes, incluso más graves. Antúnes es bulímico, y acaba de salir malherido de una relación sentimental con Gloria, la esposa de un multimillonario paralítico y directora de un importante hotel.
 
El presente es vergüenza más dolor. El pasado, aún envuelto en una nebulosa, es puro peligro. Pero cuando no está comiendo para vomitar, Julio es un hombre más o menos común, un profesional dedicado a la construcción de una autopista. Claro que la aparición del extraño viene a complicarlo todo. O viene a complicarlo aún más. Porque conoce sus dos secretos. Y los usa para martirizarlo: le deja cajas con comida en la puerta de su casa e incendia el hotel de Gloria. Y el pasado que persigue a Julio Antúnes se entromete en su presente porque Julio será considerado sospechoso del incendio. El problema de ese pasado es que no se puede exorcizar, no se puede enfrentar, porque Julio no lo recuerda.
 
La bulimia aparece de tanto en tanto y se desencadena sin motivo aparente. El pobre de Julio es capaz de recorrer una decena de restaurantes comiendo y vomitando, comiendo y vomitando hasta que sus fuerzas lo abandonan: “Sobreviene en cualquier momento, y es como un mareo, una sensación de angustia profunda, un desasosiego (…) Una vez que ocurrió te sientes sucio, repelente (…) te mudas de ciudad, cambias de trabajo, alquilas una nueva casa pero no abres las cajas de la mudanza, conoces a una mujer que te gusta más que ninguna otra mujer en la vida, alguien que te hace sentir vivo , pero te encuentras como un obstáculo: no estás en condiciones de mostrarte tal cual eres porque a ella le daría asco y te rechazaría.”
 
EL dolor por la ausencia de Gloria D´amico es permanente. Y Julio es capaz de cualquier cosa por recuperarla. Incluso subirse a un taxi y gastarse una pequeña fortuna para seguir el auto donde viajan ella y su marido. Nada que otro amante no haya hecho alguna vez. Hasta ahí todo dentro de las reglas de los amores clandestinos. Pero sucede que también en los arrabales de la ciudad donde vive Gloria se aparece el extraño, siempre peligroso, amenazante. Julio no tiene respuestas.
 
Ni siquiera su cabeza lógica de ingeniero logra ayudarlo. Y eso que su lógica le ha servido para entender otras difíciles encrucijadas, entre ellas las motivaciones de la mujer amada: “¿Qué podía hacer él con un portento de tal naturaleza? Se sentía incómodo, tanto como nunca le había ocurrido antes con una mujer. Esta persona sería difícil de mantener a distancia, y la distancia era la mayor garantía de concentración en, por ejemplo, el tamaño de árido y la proporción de ligante para una capa de rodadura de 19 milímetros (3/4”) de espesor”. Amor de ingeniero, pero amor al fin.
 
Hasta aquí una historia, la del pasado que regresa, reconocible o no. Si bien Julio Antúnes no es un exiliado político, para un lector argentino es inevitable imaginar que ese pasado que se presenta en su puerta es el gran y sangriento pasado que persigue a los argentinos, se haya sido parte protagónica o secundaria de él. Ahora Antúnes debe lidiar con tres problemas, más de los que un hombre es capaz de soportar, sobre todo un hombre avergonzado de su adicción. Hasta aquí una parte de la novela: el presente y sus dos dolores, el pasado y su enigma.
 
Entonces Julio contrata a un detective. Y comienza la segunda parte de la novela que se va escribiendo en clave policial, y que lentamente va develando los resortes del poder, la violencia, la muerte. La aparición del detective, de nombre y hábitos algo extraños, reorganiza la novela hasta transformarla en una novela negra, donde no faltan las sorpresas, y una cuota de humor algo patético, el que tiene que ver con personajes que no entienden lo que les pasa ni lo que son, pero que aun así salen a la búsqueda de la verdad, búsqueda que puede traer la felicidad para algunos y la cura para Julio.
 
El pasado es un tema siempre atractivo. Lo es más aún si el escritor, como le sucedió a Sampayo, sufrió una amnesia por problemas con medicamentos. Según se sabe, después de eso, escribió su libro más conocido: “Memorias de un ladrón de discos”, donde habla del descubrimiento del jazz y de discos esenciales del género. El lado salvaje de la vida también se puede ver en ese sentido: no es cuestión de olvidar tu pasado porque igual se te aparecerá en la puerta como si se tratara de una prima de visita. Como diría el narrador, hablando de la bulimia, o vaya a saber de qué: “porque tampoco sabes de dónde viene ni por qué vino”. Y más adelante: “pero de repente, sin avisar, allí está otra vez el enemigo´”.
 
El lado salvaje de la vida formó parte de la Série Noire de Gallimard igual la notable El año que se escapó el león. Si bien la obra literaria de Sampayo es importante, que haya llegado a Argentina de forma desordenada hace que en principio sea más fácil relacionarlo con su obra como guionista de comics. Sampayo es el creador de personajes como Alack Sinner, dibujada por José Muñoz, y Evaristo (alrededor de la figura del comisario Meneses), por Solano López. Además ha guionado las vidas de Buddy Holly y Gardel, entre otros, y es autor de la enciclopedia Maestros del Jazz editada en varios países.
La edición de esta novela es también una forma de reordenar ese pasado suyo, esa obra que los lectores argentinos nos merecíamos conocer mejor. 


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