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Dicen que me fui del barrio

Entrevista a Horacio Convertini

“Acaba de morir mi madre. Acabo de separarme. Acabo de renacer entre los restos de una vida destrozada y no hay nada bueno en eso. La casa está a oscuras. La única luz proviene de los tubos al rojo de un calefactor eléctrico que no calienta una mierda. El frío es más que una sensación física.

Por Sebastin Basualdo

Arrastra recuerdos”. Así comienza New Pompey, la nueva novela de Horacio Convertini, una historia donde la mitología del barrio y sus códigos van entretejiendo lentamente la trama de un policial negro por medio de una prosa contundente y un despliegue técnico verdaderamente notable. “La nueva novela-tango del siglo XXI, señaló Gabriela Cabezón Cámara, haciendo hincapié en alguno de los tópicos que conforman la trama   –el amor, la madre, la infancia, la amistad, la condición homosexual, la soledad y la derrota–. “La amistad con Jóse (porque durante mucho tiempo fue sólo una amistad)”, dice Cali, narrador y protagonista de New Pompey, “puso en crisis mi relación con los pibes del barrio, sobre todo con el Chino.
 
Jóse era inteligente y tenía una visión compleja y madura de la realidad. Por él me enteré de las atrocidades de la dictadura, porque hasta entonces yo había vivido bajo las estrictas reglas de la cosmogonía del club: los milicos roban pero hacen, si la cana te da una paliza por algo será, la política es la mierda que está en las primeras páginas de los diarios, esas que hay que pasar rápido para llegar cuanto antes a la sección deportes”.
 
¿Cómo surgió el proyecto de escribir New Pompey?
Yo venía de publicar mi primer libro, “Los que están afuera”, con la plata de un segundo premio del Fondo Nacional de las Artes. Cuentos. Quería salir de ese territorio breve y controlable, quería pasar del sprint al maratón. Ver si me daba el aire. Por esos años, 2008-2009, escribía como un loco, bulímicamente, un huir para adelante lleno de inseguridad. Probaba temáticas y puntos de vista, iba de un proyecto a otro. De esa etapa salieron tres novelas, todas publicadas: El refuerzo, La soledad del mal y New Pompey. La soledad del mal era la que más definidamente encajaba dentro del género policial y de hecho ganó acá el premio Azabache y, en España, el Memorial Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón. New Pompey era la única escrita en primera persona y la más impregnada con historias personales. Surgió como una suerte de “Cuenta conmigo”, el relato de Stephen King, y terminó derivando en otra cosa. Del impulso inicial conservé el tono melancólico. Lo policial se vuelve apenas una anécdota frente a los conflictos de Cali, el protagonista.
 
“Nací y me crié en Pompeya, y esa circunstancia, que obedece nada más que al azar de que mis viejos no se hayan mudado nunca de Luppi y Centenera, de alguna manera imprimió en mí una especie de sub nacionalidad”, dice el escritor Horacio Convertini durante la entrevista a Télam. “Un sentimiento fuerte de pertenencia que también he visto en muchos pompeyanos de distintas generaciones. Pavadas, ojo, como el orgullo de que nombren al barrio en “Sur” o como el mito del malevaje que viene de los tiempos de “Ventarrón”, el tango que cantaba Gardel. ¿Quién puede sentir orgullo por ser de Parque Chas o Versailles? ¡Nosotros éramos de Pompeya! Escuchá, hasta el nombre tiene una musicalidad especial. Y New Pompey recoge eso, pero de una manera deformada, infeliz. El origen como destino de fracaso, no como motivo de orgullo. Y desfilan los boxeadores, los billaristas, las putas, las peleas, las bajezas. Un universo de personajes y situaciones entre míticos y reales”.
 
De hecho el robo que organizan más que relacionado con el dinero responde a una provocación anterior, en relación al Club.
El robo a la caja fuerte de Unidos es un delirio que hasta último momento no se sabrá si es posible o no, si adentro hay plata o mierda. Porque lo que importa no es la guita, si no el ajuste de cuentas de los sueños adolescentes de Cali y el Chino, con la realidad de un barrio obrero devastado por los noventa y con sus propias vidas adultas que se han venido abajo. Pompeya como un lugar del que hay que huir porque te destroza, y que en todo caso lo mejor es llevarse algo, aunque sea una mentira.
 
¿Eras un pibe de club en tu adolescencia?
Sí, pero de una manera muy particular, no al estilo rubiecito del SIC. Pasaba el día en Unidos pero no practicaba ningún deporte. La pileta, algún verano, y ya. El club era el punto de encuentro con pibas y pibes, billar, viernes de boxeo, algún quilombito menor por el que te suspendían un mes, la fascinación de sentirte grande porque tomabas gancia con vodka y pasabas el tiempo hablando de fútbol, minitas y peleas barriales de las que yo era testigo y jamás protagonista porque no me daba ni el físico ni el coraje.
 
Volviendo a New Pompey, la orientación sexual del protagonista aparece como uno de los temas centrales, sobre todo en relación a la aceptación de los amigos y la familia. ¿Cómo viviste la elaboración de ese personaje?
En las primeras líneas del primer borrador, Cali no era homosexual. Pero enseguida me gustó la voz del Chino, su amigo, diciendo puto de acá, puto de allá, y me pregunté si no era mejor para la historia que eso, además de ser una muletilla, tuviera otra encarnadura. Además me daba una justificación al drama individual de Cali: la distancia con sus padres, la necesidad de irse del barrio, el contrapunto permanente con ese amigo que resulta su contracara perfecta, cogedor, canchero, peleador, audaz. Varias veces pensé en hablar con tipos homosexuales de mi edad para que me contaran su experiencia y, a partir de ellas, construir a Cali. Pero desistí porque me pareció que debía hacerlo desde mí. Cali puto soy yo, de la misma manera que Cali vive en mi casa, en mi calle, va a mi club y conoce gente como la que conozco yo. Incluso escribe cuentos que se llaman como los míos. Este año leí una nota de Franco Torchia, el periodista de radio y TV, que contaba una historia muy fuerte, similar -por escenario y contexto- a la de Cali, y me pasaron dos cosas: una, quedé impresionado y lamenté no haberme cruzado con alguien como él; dos, me quedó la sospecha de que, de haber consultado una fuente así, “New Pompey” hubiera agarrado para otro lado.
 
¿En qué proyecto nuevo estás trabajando?
En noviembre sale mi segundo libro de cuentos, “Aguante”, por la editorial Notanpuán. Es una forma de volver a las raíces con relatos en los que también se filtra algo de la mitología pompeyana. Y estoy terminando una novela en la que mezclo género negro con apocalipsis zombie. Transcurre en Pompeya. Donde si no...


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