08/11/2015 Puna

Realizaron con prcticas precolombinas la segunda captura y esquila comunitaria de vicuas en Catamarca

Habitantes de la Puna catamarqueña concluyeron esta semana la captura y esquila comunitaria de vicuñas silvestres, una práctica ancestral de pueblos precolombinos que preserva la población de estos camélidos, actualmente en peligro de extinción, de los que obtienen fibras con las que se confeccionan prendas artesanales de alto valor.

La segunda de las tres campañas que realizarán este año finalizó en el paraje "La Retama", en juridicción de la reserva provincial y de biósfera Laguna Blanca -departamento Belén, a unos 450 kilómetros al oeste de la capital de Catamarca-, donde capturaron 112 vicuñas, de las cuales 95 fueron esquiladas, 14 liberadas  y se obtuvieron unos 31 kilos de vellón de primera calidad.

Esta práctica, que siguen también pueblos de El Peñón, Los Nacimientos y Antofalla, en el departamento Antofagasta de la Sierra, son el mejor ejemplo de manejo sustentable de una especie de la fauna nativa de la provincia, destacan las autoridades locales.

El secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Armando Zavaleta, explicó que expertos de esa cartera junto con otros de las direcciones de Bosques Nativos, Biodiversidad y Fiscalización  "preparan este trabajo en conjunto con las comunidades que realizan la captura y esquila en silvestría".

Esta modalidad no altera los hábitos naturales de las vicuñas pues "emplean metodologías que en el lapso de dos días les permiten obtener el recurso buscado, su pelo o fibra, con el mínimo estrés de los animales, para luego volverlos a su vida silvestre durante el resto del año, generando así un beneficio económico importante a las comunidades sin deteriorar al animal proveedor del recurso", detalló Zavaleta a Télam.

En esta oportunidad liberaron a 14 animales por tener pelo corto -eran recapturadas del año anterior- y con la esquila del resto obtuvieron 30,335 kilos de vellón de primera calidad.

Zavaleta valoró como "muy positivo" que en las dos campañas de este año no murió ningún ejemplar, "lo que denota que la metodología empleada es correcta y muy comprometida con el bienestar de los animales".

La cartera ambiental, afirmó, seguirá apoyando "el desarrollo sustentable de las comunidades puneñas, que garantizan la conservación en el tiempo de las poblaciones silvestres de vicuñas y la valorización del trabajo artesanal de los pobladores en sus lugares de residencia".

El "chaku" o esquila de vicuñas en la zona precordillerana de Catamarca es una práctica respetuosa precolombina  para obtener y proteger un recurso tan preciado como necesario para las culturas andinas.

A eso aporta Laguna Blanca, una reserva para proteger a la vicuña, con cuya valorada lana las artesanas catamarqueñas elaboran delicados tejidos como ponchos, chales, corbatines, bufandas, guantes y mantas.

El 40 por ciento del vellón se distribuye entre los pobladores de la región precordillerana que participaron activamente en el rodeo y el chaku. El resto, a través del gobierno provincial, se destina al Mercado Artesanal de Catamarca, que fabrica las reconocidas prendas de vicuña.

Desde 2003 se esquila utilizando las técnicas ancestrales de los pueblos originarios y desde entonces  invitan a los viajeros a presenciar el chaku, que es el encierro, esquila y posterior liberación de ejemplares silvestres.

En Laguna Blanca las vicuñas descienden desde los cerros a beber agua y a pastar: los pobladores aguardan entonces el momento justo -en el que la concentración de animales sea lo más numerosa posible- para formar un cordón humano y comenzar el arreo.

Antes del chaku se realiza un ritual llamado "Corpachada", a través del cual se pide por un numeroso encierro, una exitosa esquila y un tranquilo regreso a casa.

Luego será el momento del arreo, que realizan sosteniendo una soga "chimpeada" (con cintas atadas a cada metro) y formando un cordón humano hasta lograr encerrar a las vicuñas en una zona con redes y postes.

Al día siguiente, experimentados lugareños tienen la gran tarea de esquilar a los animales con métodos tradicionales, para luego liberarlos.

Según la tradición el inca, en su estatus divino y terrenal, precedía la ceremonia con una ofrenda al dios Wiracocha, un inmenso ser humano, y con sonajas y cintas de color hacían que las vicuñas ingresen a las trampas estratégicamente ubicadas para la esquila y la selección de los animales enfermos y viejos.

El Festival del Chaku, que se realiza en noviembre, tiene cada año mayor concurrencia de turistas, colegios y universidades del país y del exterior que conocen, admiran  y participan de las actividades.