28/10/2015 crisis

Mdicos Sin Fronteras denuncian que Arabia Saudita bombarde un hospital en el que trabajaban en Yemen

Arabia Saudita bombardeó y destruyó un hospital operativo en el norte de Yemen, tres semanas después de que Estados Unidos atacara uno de sus principales centros de salud en Afganistán y matara a 30 de sus trabajadores y pacientes.

En un comunicado, MSF denunció que envió varias veces a las Fuerzas Armadas sauditas las coordenadas del hospital en el que trabajaban miembros de su staff. El logo rojo de la organización internacional estaba pintado en el techo del edificio atacado, destacó el texto.

El embajador de Arabia Saudita ante la ONU, Abdallah al Mouallimi, reconoció hoy que fueron los aviones de su país los que destruyeron el hospital, pero sostuvo que el bombardeo "fue un error como resultado de que Médicos Sin Fronteras dio coordenadas equivocadas sobre su ubicación", según aseguró al medio online Vice News.

Al Mouallimi sostuvo que los aviones sauditas intentaban anoche bombardear un "campo que era usado por los (rebeldes) hutíes para entrenarse y almacenar munición".

Hace sólo unas semanas, el gobierno estadounidense de Barack Obama, un férreo aliado de los sauditas, también tuvo que explicar públicamente por qué bombardeó y destruyó un hospital de MSF en la ciudad de Kunduz, en el noreste de Afganistán, algo prohibido por el derecho humanitario.

Obama pidió disculpas, el Pentágono habló de un error y prometió averiguar lo que sucedió, pero Washington hizo oídos sordos al pedido de MSF de abrir una investigación internacional independiente.

Hoy, nuevamente, la organización de médicos volvió a denunciar que su gente fue atacada, ahora por uno de los principales aliados de la Casa Blanca en Medio Oriente.

MSF contó que todos los médicos y los pacientes lograron escapar después de que cayera la primera bomba y que sólo uno de sus trabajadores resultó levemente herido.

El bombardeo, lanzado por la coalición de países árabes liderada por Riad que ataca por aire, tierra y agua al movimiento insurgente hutí desde marzo pasado, duró más de dos horas y destruyó por completo el hospital, el único que aún funcionaba en el distrito de Haydan, en la provincia de Sadaa, fronteriza con Arabia Saudita.

En total, unas personas 200.000 se quedaron sin un acceso inmediato a un centro de salud en una zona donde muchas de las personas que escapan deben instalarse al aire libre, a veces en carpas improvisadas, porque es muy peligroso cruzar el país y buscar refugio en otra ciudad.

"Este ataque es una nueva prueba de la completa falta de respeto que hay por los civiles en Yemen, en donde los bombardeos se han vuelto parte de una rutina diaria", denunció la jefa de la misión de MSF en Yemen, Hassan Boucenine.

El hospital no pertenecía a MSF, era un hospital local con médicos locales, pero la organización tenía a su cargo el área de urgencias y varios de sus trabajadores cooperaban en el suministro de medicamentos e insumos y capacitando al personal.

"Yemen vive una verdadera guerra, en la que la población que queda del lado equivocado es considerada como un objetivo (militar) legítimo. Mercados, escuelas, rutas, puentes, camiones que transportan comida, campos de personas desplazadas y estructuras sanitarias han sido bombardeadas y destruidas. Las primeras víctimas son los civiles", sentenció Boucenine.

En sólo 25 años, Yemen, un país de 26 millones de habitantes, sufrió una guerra civil, uno de los episodios más intensos de la llamada Primavera Árabe, un levantamiento armado separatista y una campaña de bombardeos de drones estadounidenses aún en curso.

A finales de marzo pasado y tras el triunfo del movimiento rebelde hutí sobre gran parte del país más pobre del mundo árabe, Arabia Saudita armó una inédita coalición de 10 Estados árabes para restituir al presidente reconocido por la comunidad internacional, Abdo Rabu Mansur Hadi.

Desde entonces los bombardeos aéreos de la coalición regional y los combates en el terreno entre los rebeldes hutíes y sus aliados, y las tribus y las milicias pro Hadi convirtieron a gran parte del país en un campo de batalla y obligaron al 10% de la población a abandonar sus casas.

Hace apenas un mes, el cirujano argentino y vicepresidente de Médicos Sin Fronteras Latinoamérica Carlos Trotta volvió de su tercera temporada en Yemen. Estuvo trabajando dos meses en un hospital en la provincia de Sadaa, a varios kilómetros del centro de salud que fue destruido anoche.

"Estamos llegando a un estado de barbarie que supera todo. Hasta ahora nos daban una serie de medidas de seguridad mínimas, como no acercarse a las ventanas, no ir a lugares concurridos... pero los hospitales habían sido respetados", aseguró a Télam, con una mezcla de bronca y frustración.

Trotta, un veterano cirujano de 73 años que trabajó zonas en conflicto como Gaza, Sudán y Siria, estuvo en Yemen por primera vez en 2010 y fue testigo de la profundización del conflicto que desangra al país más pobre del mundo árabe.

"En una situación así, MSF seguramente seguirá trabajando, pondrán carpas para volver a tratar y operar a pacientes hasta que puedan reconstruir el hospital", se animó a pronosticar el cirujano oriundo de Neuquén.