21/09/2015 concierto

Un arrollador Faith No More pas por el Luna

Los californianos se presentaron anoche en un colmado Luna Park con un concierto en el que presentaron su último disco, "Sol Invictus", y repasaron clásicos de sus 33 años de carrera con un Mike Patton y un Roddy Bottum que se 'robaron' el escenario.


Patton, Bottum, el bajista y líder Billy Gould, el baterista Mike Bordin y el guitarrista Jon Hudson pueden rondar los 50 años, pero arriba del escenario se mueven como si fuera la primera vez que están rockeando, demostrando que son una de las bandas número uno de la escena de rock internacional del momento.

A las 22, una hora después de que los chilenos de Cómo Asesinar a Felipes terminaron su presentación, las luces se apagaron para que el quinteto de San Francisco iniciara la velada con "Motherfuckers", uno de los cortes difusión de su último disco en el que sobresale un redoble de batería y la voz de Patton.

Vestidos de blanco, rodeados de flores y con un telón también blanco, comenzaron a calentar el ambiente con "Be Agressive" y "Caffeine", de Angel Dust (1992), donde el doble bombo de Bordin empezó a marcar el ritmo de un show que, como los dos anteriores en el país (2009 y 2011), presagiaban una noche arrolladora.

El piano de Rottum, quien con sus histriónicos movimientos y su paupérrimo pero agraciado español se llevó la mayoría de los aplausos del público, dio inicio a "Everygthing´s Ruined", donde el vocalista empezó a demostrar que podía cambiar de graves a agudos en un santiamén con completa facilidad.

A los 20 minutos de recital, cuando Faith No More ya había aclarado por qué viene siendo cabeza en varios festivales, echaron toda la carne al asador con el melódico y aclamado "Epic", donde Patton, nuevamente, evidenció que sólo necesita ser complementado por una pedalera que maneja desde el escenario.

A "Epic" le siguió "Evidence", esa mezcla de hip hop, rock pesado y new metal, en el que el cantante pasa por todo su registro y color vocal y el resto de la banda deja muestras de su disfrute por hacer covers tanto de Black Sabbath como de Take That o Madonna.

Hasta el momento, el único punto flojo había sido sonido, bastante saturado en todos los sentidos, sin que se entendieran muy bien las letras.

Pero ya con media hora de concierto, demasiado para un show internacional de entradas agotadas, todo se fue acomodando para que "Black Friday" sonara a la perfección y diera la entrada a una recorrida de grandes éxitos que empezó por el coral "Midlife Crisis", seguido por el deliciosamente oscuro "Last Cup of Sorrow".

"The Gentle Art of Making Enemies" y el cover (ya casi propio) de los Commoders "Easy" hicieron delirar al público, que pudo descansar de tanto saltar y poguear con el estreno de "Separation Anxiety", canción de "Sol Invictus".

A esta altura parecía inverosímil que hubiera pasado menos de una hora show con 12 temas sin respiro y una banda que no paró un segundo y se mantentuvo intacta, pese a una gira que los llevó por Europa y Estados Unidos.

Así, antes de llegar a los bises pasó el clásico "Ashes to Ashes" (con una exquisita versión disco soul a la mitad del tema) entre medio de los dos hits de la placa que vinieron a presentar: "Matador" y "Superhero".

Para cerrar el show, Patton mencionó a los integrantes de la banda y, aprovechándose del escaso español de sus compañeros de grupo, presentó a Gould como "ese puto del bajo", a Bordin como "el viejo pervertido que toca la batería" y a él mismo como a "Piñón Fijo".

La primera tanda de bises estuvo a cargo de "Cone of Shame", "Digging the Grave" (con Buttum filmando a la gente desde el costado del escenario) y "Just a Man", con un homenaje al popero Rick Astley con el estribillo de "Never Gonna Give You Up".

El final llegó en la segunda ronda de bises, con el clásico "We Care a Lot", del primer disco de la banda y con el slap del bajo al frente de toda la canción, junto a los coros armonizados de Gould, Buttum y Hudson, el duro tacho de Bordin y las mil y un voces de un magistral Mike Patton.