14/09/2015 encuentro

"La msica interior" se despidi en el Centro Cultural Kirchner

Trece días con más de un centenar de músicos diseminados en 24 centros musicales, sin jerarquías, con misiones pedagógicas, encuentros, préstamos, intercambios y creación de música nueva respondieron en forma categórica a un enunciado obvio y que, sin embargo, jamás había sido impulsado de esta manera por el Estado: el que sostiene que la música de raíz folclórica puede convivir, sin resignar jirones de calidad, con propuestas para multitudes. Eso fue el encuentro “La Música Interior”, que concluyó ayer en el Centro Cultural Kirchner.

Por Mariano Surez


Y si se trata de subvertir ideas pétreas y poner en entredicho prejuicios de las políticas culturales –incluidas de este mismo gobierno- sobre lo popular, lo masivo y su anclaje con la tradición, no pudo haber nada mejor que dos músicos de profundo arraigo y compromiso con nuestra memoria musical (que es también una memoria política) para, precisamente desde la tradición, quebrar los preconceptos con los que se hacen los festivales folclóricos en todo el país. El tucumano Juan Falú y la entrerriana Liliana Herrero, a instancias de la ministra Teresa Parodi, pensaron y dirigieron el encuentro.

Y así ocurrió que músicos de inmensos pergaminos, muchos de ellos expulsados de los efervescentes circuitos folclóricos tradicionales, fueron destinados en grupos a trabajar en diferentes provincias para liderar tareas formativas; para construir en días nuevos ensambles con músicos locales o de otros orígenes; para mostrar ese proceso en ensayos abiertos y luego los resultados en conciertos provinciales y regionales que, finalmente, tuvieron su réplica –si se admitiera la posibilidad de una réplica en la música- la semana que pasó en el CCK.


El resultado fue inapelable. El público participó masivamente. Los estudiantes y músicos locales agradecieron el inesperado encuentro con músicos consagrados; esos músicos consagrados se movieron una zona de incomodidad, que supone trabajar con músicos nuevos y con repertorio nuevo, a contramano de lo que hacen en cada concierto de sus propias rutinas. Y la decantación de ese proceso en el escenario nadie la podía prever –significaba asumir un riesgo (musical y político)-, y resultó estimulante.

En el cierre del encuentro, anoche en la Sala Argentina del CCK los ensambles formados en la región de Cuyo (Mendoza, San Juan, San Luis y La Rioja) mostraron pasajes de lo que habían trabajado en colaboración la primera semana del festival.

En Mendoza se cruzaron Lilian Saba (piano, Buenos Aires), Marcelo Chiodi (vientos, Buenos Aires), Ricardo Cianferoni (guitarra, Santiago del Estero), Cacho Bernal (percusión, Misiones) y Nahuel Jofré (canto, percusión, Mendoza); mientras que en San Juan alumbraron nuevas músicas Andrés Pilar (piano, Buenos Aires), Ramiro Gallo (violín, Santa Fe), Juancho Perone (percusión, Santa Fe), Mora Martínez (canto, Río Negro) y Rolando García Gómez (guitarra, San Juan).

En San Luis fue destinado el propio Juan Falú (guitarra, Tucumán), Rubén Lobo (percusión, Tucumán), Bárbara Streger (flauta, Buenos Aires), José Ceña (canto, Córdoba), Juan Carlos Marín (bandoneón, Salta) y Fernando Guzmán (canto y guitarra, San Luis); al tiempo que La Rioja recibió a Nora Sarmoria (piano, Buenos Aires), Liliana Herrero (canto, Entre Ríos), Richard Nant (trompeta Buenos Aires), Ariel Naón (contrabajo, Buenos Aires), Pedro Rossi (guitarra Buenos Aires) y Pancho Cabral (guitarra y voz, La Rioja).


Los propios protagonistas del encuentro -130 músicos- enfatizaron la novedad de la propuesta, que se animaba a romper con los espacios a veces elitistas de la música de escucha pero no por eso renunciar al hecho artístico para hacer del encuentro musical apenas un espectáculo televisivo con pulso mercantil.

Ese efecto movilizador los empujó a los cantores e instrumentistas a anunciar anoche mismo en el escenario su compromiso para conseguir que “La Música Interior” prosiga en los años venideros, hecho que está lejos de ser garantizado. “Demostramos que es posible y hay que defender esa memoria”, aseguró Herrero.

Ironía del tiempo, acaso buscada, el concierto de anoche en el CCK se cerró con la “Vidala del nombrador”, aquella obra de Eduardo Falú y Jaime Dávalos que quedó inconclusa en la edición 2014 del Festival de Cosquín cuando, luego de un set con sonido deficiente, Falú y Herrero fueron desalojados del escenario amputando lo que se suponía era un homenaje a una de las figuras más trascedentes de nuestra historia musical.

La “Vidala del nombrador” se escuchó anoche, completa, con la morosidad que reclama ese lenguaje, sin el reloj en la mano y como simbólico final de un hecho artístico colectivo que será difícil desterrar sin la rebelión de quienes ahora saben que es posible.