13/09/2015 Ciudad

Productores y consumidores se encuentran en Agronoma para fomentar la economa social

Un fin de semana por mes, la calle interna de la facultad congrega a cientos de personas que compran productos respetuosos del medio ambiente, sin contaminantes, y, sobre todo, dialogan con quienes los producen.

Las verduras y frutas orgánicas que llegarán a las cocinas, las bebidas artesanales que acompañarán las reuniones, las mermeladas caseras para degustar en los desayunos, los accesorios varios con diseños únicos y las plantas ornamentales para engalanar la casa o regalar son sólo parte de la oferta de la feria de la economía social que cada mes, en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), propone un encuentro directo entre productores y consumidores.

“Lo más importante es el contacto directo con la gente”, resumió a Télam Mariano Vidal, productor de hongos e integrante de la cooperativa Tekos, encargado de prensa de la Feria que reúne a microemprendedores, cooperativas, colectivos de organizaciones, estudiantes y profesionales de la casa de estudios, generando trabajo a más de 100 personas.

Un fin de semana por mes, la calle interna de la facultad -la que bordea el pabellón central- congrega a cientos de personas que compran productos respetuosos del medio ambiente, sin contaminantes y que, sobre todo, dialogan con quienes los producen, consultan sobre los procesos de elaboración y fabricación y también pasan el día en familia probando la variedad de comidas y bebidas que allí se ofrecen.

“Vengo cada mes. La calidad y el precio de las frutas y verduras es único”, compartió Eugenia, quien junto a dos amigas hace paciente la larga cola que se formó frente el puesto de la Asociación de Productores Hortícolas de la 1610, cooperativa asentada en el partido bonaerense de Florencio Varela.

Para ese barrio también se reciben donaciones para una biblioteca que está en proceso de nacer, en el espacio del Movimiento Nacional Campesino Indígena, donde hay además una amplia oferta de productos de las distintas provincias y zonas del conurbano bonaerense donde la organización está presente.

Allí, la agrupación estudiantil Frente Amplio para una Nueva Agronomía (FANA) hace de puente con el movimiento campesino: “Es una acción militante. Nosotros le damos todo el dinero a los productores”, aclara uno de los futuros agrónomos.

Al lado, los integrantes estudiantiles de La Cámpora hacen lo mismo, en este caso, ofreciendo la yerba mate Kalena, elaborada por pequeños productores de Misiones, que es agroecológica y libre de gluten.

La Pirka es un colectivo de organizaciones de la Ciudad de Buenos Aires que está presente en la feria fomentando nuevas relaciones de consumo. En uno de sus puestos, Justina prepara empanadas de carne, hechas con masa de mandioca, mientras contesta la pregunta de los comensales sobre la oferta culinaria que propone.

En el recorrido se encuentran vinos, licores y cervezas artesanales, acompañantes ideales para la comida casera que se puede disfrutar en el lugar o llevar a casa, o jugos naturales que se consiguen en stand de tortas y budines integrales, que tienen semillas y son aptos para personas veganas o vegetarianas.

También se lucen quienes fabrican ropa, accesorios para el pelo, bijouterie, enseres para el hogar, entre muchas otras opciones.

Valeria Rojo es microemprendedora de "Bruta", que está dentro de la marca colectiva que otorga el Ministerio de Desarrollo Social. Se dedica a confeccionar ropa interior colorida para mujeres y hombres con descartes textiles. Ella además dicta cursos de costura no industrial que posibilitan salidas laborales “sobre todo a gente joven”, contó.

Tejidos, adornos, collares del pueblo Wichí se pueden obtener en el puesto de Siwan’i, una asociación de mujeres de la localidad de El Potrillo, en el oeste formoseño.

A pasitos hay libros sobre movimientos sociales, economía social y hasta textos infantiles que no se consiguen en librerías convencionales.

Muchas de las personas que tienen allí sus puestos se capacitan o articulan con organismos estatales como en Instituto Nacional de Tecnología Industrial o Agropecuaria, los ministerios de Trabajo, Industria o Desarrollo Social.

Las decisiones se toman en asamblea, integrada por los feriantes, representantes de la facultad y de la cátedra libre Soberanía Alimentaria, donde se decide desde cómo se monta el espacio, la administración, la difusión, hasta qué se hace con los residuos.

Los docentes de la Facultad también participan dando talleres, por ejemplo de cata de aceite de oliva, para luego pasar a disfrutar de un documental sobre mujeres de pueblos originarios. La música suena en todo el trayecto de la feria, pero no se queda ahí, porque el cierre de la jornada es con un espectáculo de bandas en vivo.

Mermeladas, miel, dulces, grabados artísticos, objetos de madera o hechos de sachet de leche, mates, tejidos, y más, mucho más puede encontrarse en la Feria del Productor al Consumidor, que tendrá su próxima edición el segundo fin de semana de octubre, con entradas por las avenidas San Martin 4453 o De los Constituyentes 3454.