03/07/2015 en Argentina

Hay 11 sentencias condenatorias por delitos sexuales en el marco de crmenes de lesa humanidad

Es un tema en el que se ha avanzado en relación con el 2010 ,cuando había una sola, contó Carolina Varsky, coordinadora de la Procuradoría de Crímenes contra la Humanidad del Ministerio Público Fiscal.

Por Silvina Caputo

 En este sentido, Varsky explicó a Télam la importancia de los alcances de la "Guía de actuación para los Ministerios Públicos del Mercosur y países asociados -Venezuela, Ecuador y Chile-" que contiene pautas "genéricas" para la actuación fiscal en este tema.

En la Argentina, a la vanguardia en la reapertura de juicios por delitos de lesa humanidad, las sentencias obtenidas por estos delitos correspondieron a la ciudad santafesina de Reconquista, las provincias de Tucumán y Santiago del Estero, la Ciudad de Buenos Aires y Mar del Plata, entre otras.

"Al principio se avanzó con el testimonio de víctimas directas y la experiencia de estas actuaciones permitió diseñar la guía que fue aprobada por unanimidad en los países de la región, en la reunión especial de los ministerios públicos del Mercosur", que se realizó hace tres semanas detalló Varsky.

La coordinadora contó que "la Procuración argentina está a cargo de un subgrupo de lesa humanidad; y dentro de ese marco se generó la propuesta de la guía para la detección de los casos de violencia sexual".

"La idea fue contribuir en el proceso de estos juicios en otros países, con estándares comunes en materia de derecho internacional vinculado al tratamiento del tema de derechos humanos"


Carolina Varsky, coordinadora de la Procuradoría de Crímenes contra la Humanidad del Ministerio Público Fiscal
"La idea fue contribuir en el proceso de estos juicios en otros países, con estándares comunes en materia de derecho internacional vinculado al tratamiento del tema de derechos humanos, y el derecho penal internacional, reflejando la experiencia y buenas prácticas de los países de la región en la judicialización de estos casos", explicó Varsky.

En particular, la guía hace referencia a la necesidad de explicitar de oficio las investigaciones para que sean "diligentes y estén orientadas al eventual castigo", contiene "herramientas que sirven para guiar la actividad probatoria, y busca capacitar a los operadores judiciales del ministerio público para tratar de probar la existencia del delito, independientemente de otros que se cometan en el mismo marco, a fin de que los responsables sean investigados por cada delito en particular".

"Por ejemplo, una violación, debe tener una sentencia aparte de la que se puede obtener por privación ilegal de la libertad, y merece una condena aparte", remarcó Varsky.

Asimismo manifestó que "por ejemplo, una violación es violencia sexual, y merece una condena, independiente de, por ejemplo, el delito de torturas".

La guía contiene un abordaje con perspectiva de género e interseccionalidad, esto significa que incluye la relación del género con otras condiciones de vulnerabilidad como la edad, la pobreza, la orientación sexual, la identidad de género, migración y desplazamiento interno, discapacidad, pertenencia a comunidades indígenas u otras minorías, privación ilegítima de la libertad, entre otras.

Los especialistas indicaron que "si bien la mayoría de las condenas por crímenes sexuales está vinculado a violaciones a mujeres, también se estudia la victimización de los hombres con otro tipo de vejámenes".

Entre los elementos a tener en cuenta la guía cita "asegurar el respeto de las víctimas al recabar elementos probatorios" teniendo en cuenta que "los testimonios son las pruebas centrales" pero al mismo tiempo se busca "evitar que la víctima declare en interminable cantidad de veces a fin de evitar su revictimización así como el riesgo de retraumatizar, fortaleciendo el carácter reparador del proceso de justicia", indicaron desde el Ministerio Público.

Las pautas abarcan los derechos de los niños, niñas y adolescentes; así como a los "autores directos, mediatos, coautores, y cómplices" así como los "contextos" en los que se produjeron los delitos.

Por otra parte, brinda pautas generales para la toma de los testimonios (que se realicen en ambientes cómodos y reservados, prevenir su estrés psicológico, preservar su identidad).

Asimismo, los investigadores deberán preguntar específicamente sobre la posible comisión de los delitos sexuales sin asumir que las víctimas no quieren relatar su historia, no se realizarán presunciones y un lenguaje claro y desprejuiciado.

La guía tiene en cuenta también que durante los testimonios, "se dejará que las víctimas relaten los hechos de manera espontánea y cronológica y luego se realizarán las preguntas aclaratorias específicas para completar la información".

La cooperación jurídica internacional será clave y los ministerios se reunirán al menos una vez al año para analizar el avance de los procesos en cada país; y trabajar en particular sobre los casos Cóndor, que tienen coincidencias específicas.