Sociedad

18-06-2015 08:17 - Laudato Si

"El acceso al agua potable es un derecho humano esencial", apuntó Francisco en su primera encíclica

El agua y las diferencias entre Norte y Sur son dos de las preocupaciones centrales de Laudato Si', la encíclica del papa Francisco en la que califica el acceso al agua potable como "un derecho humano esencial".

Telam SE
18-06-2015 | 08:17

“El agua potable y limpia representa una cuestión de primera importancia, porque es indispensable para la vida humana y para sustentar los ecosistemas terrestres y acuáticos”, señala Francisco en el texto de 246 párrafos y dos oraciones, denominada en honor a un canto de San Francisco de Asís.

“Un problema particularmente serio es el de la calidad del agua disponible para los pobres. Mientras se deteriora constantemente la calidad del agua disponible, en algunos lugares avanza la tendencia a privatizar este recurso escaso, convertido en mercancía que se regula por las leyes del mercado", manifiesta el pontífice

Sin embargo, señala que "el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos".

"Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable”, reclama en uno de los pasajes del texto.

Por otro lado explica que “la deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero no ocurre lo mismo con la deuda ecológica".

"De diversas maneras, los pueblos en vías de desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro”, expresa.

“La tierra de los pobres del Sur es rica y poco contaminada”, sostiene, aunque critica: “Pero el acceso a la propiedad de los bienes y recursos para satisfacer sus necesidades vitales les está vedado por un sistema de relaciones comerciales y de propiedad estructuralmente perverso”.

En ese sentido, considera “necesario que los países desarrollados contribuyan a resolver esta deuda limitando de manera importante el consumo de energía no renovable y aportando recursos a los países más necesitados para apoyar políticas y programas de desarrollo sostenible".

"Las regiones y los países más pobres tienen me nos posibilidades de adoptar nuevos modelos en orden a reducir el impacto ambiental, porque no tienen la capacitación para desarrollar los procesos necesarios y no pueden cubrir los costos”, añade.

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