22/04/2015 "Film Noir"

Negroni completa una impactante triloga del mal, nacida del gnero gtico

Los ensayos Museo Negro, Galería Fantástica y ahora Film noir que completan la trilogía La noche tiene mil ojos de María Negroni ponen la mira en "lo que podríamos llamar la grieta negra, una especie de desorden, de inestabilidad, cuyo punto de partida es la literatura gótica y se ubica en tres momentos temporales y espaciales", dice la escritora y poeta.

Por Mora Cordeu

"La literatura gótica es una fisura adentro del iluminismo", define Negroni en una entrevista con Télam, rodeada de libros, muñecas y otros juguetes que reclaman también su espacio en la biblioteca de su departamento.

A la idea de explicar el mundo con la razón, "el gótico viene a señalar algo que no se puede ordenar: el deseo. Entra el deseo y se da una especie de paradigma, entra la noche, lo inexplicable, los sueños, la muerte, el cuerpo, el principio básicamente de lo femenino, todo lo que no se puede catalogar", dice Negroni acerca de "Museo negro" (1998), que abre la trilogía recién publicada por Caja Negra.

Y esto pasa en el siglo XVIII, "ahí empieza lo contemporáneo hasta desembocar, como diría Goya en que 'El sueño de la razón produce monstruos' (título de un grabado de la serie 'Los Caprichos' del pintor español). El gótico está ahí para recordar que esa propuesta conduce al terror, mejor abramos un espacio imaginario que es lugar del arte, desordena la razón, nos corre de las convenciones, para abrirse a lo prohibido", resume.

"Luego, la literatura gótica tiene una deriva en América Latina con la literatura fantástica, algo maravilloso en el continente", menciona y apunta en "Galería fantástica" (2008), el segundo de los textos: "En ese corpus nocturno y afiebrado están contenidos, en efecto, todos los motivos y obsesiones que harán del fantástico latinoamericano una nueva forma de resistencia a las cárceles de la razón y las claustrofobias del sentido común".

Libro este que escribió en Nueva York desde 1999, mientras se dejaba fascinar por el cine negro, veía cuanta retrospectiva había sobre el género y se empapaba "del sindicato del crimen, la femme fatal gélida y sensual, todo en blanco y negro, con esos planos oblicuos y una fotografía expresionista llegada a Hollywood desde Europa por directores como el austríaco Billy Wilder".



"Allí donde el gótico elige una dirección obsesiva y unidireccional (se diría una flecha que apunta siempre hacia abajo, hacia los sótanos donde está -encerrado y suprimido- el deseo) el noir construye un triángulo con una medianoche -la femme fatale- instalada en el centro", escribe Negroni en el prólogo de este último texto.

Y explica: "El detective se mueve por ese triángulo como un llanero solitario. Mi hipótesis es que el detective del cine negro es el equivalente del antiheroe gótico, como una versión moderna".

"Hay un cruce interesante en estos libros: el arte tiene otra forma de circular que no es tan mecánica, un diálogo, eso es la trilogía", analiza la autora de "Pequeño mundo ilustrado", "Elegía Joseph Cornell", "Ciudad gótica", "El sueño de Ürsula" y "Cartas extraordinarias".

Más que preocuparse por el 'happy end', el noir pone el acento en otra parte...
Sí, el orden termina siendo ratificado al igual que en el gótico. Pero en el interín hay algo que se ha podido poner en movimiento a nivel imaginario y eso es fundamental. No importa que termine como termina, hay un ácido corrosivo...
Se pone en evidencia las cosas que funcionan por abajo de la sociedad, los costurones del sueño americano, es uno de los géneros donde mejor se muestra esto, hay algo muy seductor en el cine negro.

Entre los autores sobresale la figura de Raymond Chandler ¿por qué te atrapó?
Chandler y Poe son los escritores norteamericanos que yo elegiría, los dos estuvieron en Inglaterra y tuvieron vidas trágicas, pero Chandler tiene algo fascinante, recién publica su primera novela 'El sueño eterno', a los 52 años, tuvo que aprender el 'slang', tenía informantes para hacerlo...

El tema del lenguaje es central en la novela policial norteamericana, algo sobre lo que volvés una y otra vez...
Los duelos verbales, la novela policial tiene una especie de fascinación por el 'wit' (lucidez) algo que Graciano llamaba la agudeza, que es como una respuesta rápida. Y los flirteos verbales son extraordinadios, a los franceses les encantó porque ellos tienen la tendencia al doble sentido, al sarcasmo, el norteamericano no, al pan pan, son más directos, más eficientes.

¿Cuál es el registro social y político en estas novelas?
Es una época en que los escritores se comprometen mucho políticamente, el género está atravesado por la resistencia, no sólo a la moralina protestante, son tiempos del macartismo, de las listas negras, los escritores son por lo general de izquierda.
Lo curioso es que los cineastas se fueron de Alemania y llegaron a Hollywood para encontrarse con otro escenario de persecución.

¿Cómo persistió esa marca negra en la cultura norteamericana?
A los americanos les encanta este género, les permite abrirse a cosas que no aparecen dentro de su cultura. Y también tiene hoy algo de nostalgia, todo ha cambiado, la ciudad negra ya no existe más, se ha transformado en un gran 'shopping mall', los negocios se convierten en cadenas, hay una gran homogenización.

Otra de las características del noir es la sexualidad ¿Un contrapunto con lo que estaba permitido en esos días?
La femme fatale es una cosa construida que tiene ciertas características: es una mujer libre sexualmente, exuda sexualidad. La escena que describo de "El cartero siempre llama dos veces", donde la camara sube y vos vas viendo a Lana Turner. Hay una morosidad en los gestos sexuales muy cargados en el film noir.

Esa mujer siempre es un detonante del desastre, lo anuncia cuando aparece la rubia fatal, es rápida, tiene objetivos materialistas, no tiene escrúpulos. Es un imán alrededor del cual giran los otros personajes y se empieza a armar la trama para el 'double crossing' (cruzamientos dobles), la traición.

La ciudad aparece como el personaje central del noir ¿Por qué?
Si uno rastrea llega a Francia y al 'flaneur', por eso hablo del paseante de Baudelaire, un tipo que salía de noche a los bajos fondos de la ciudad a buscar experiencias pero también a encontrarse con la lacra, lo que no se ve a la luz del día.

¿Estas películas fueron una especie de contraespejo del sueño americano?
Mostraron el reverso, los costurones, esa cosa diurna del sueño americano, del progreso, de la eficiencia, de la voluntad, de la ética protestante. Acá hay todos perdedores, empezando con el detective.

Y después está la denuncia social y política, básicamente se muestran dos niveles de crímenes: los ladronzuelos y los grandes.

A la hora de mirar esta trilogía del mal ¿Que pensás?
Es una trilogía muy liberadora, me gusta lo del mal, incluso tengo un poema que escribí hace poco, algo así como 'el árbol del bien, y del bien que es el mal', porque el mal también es muy importante. El bien puede ser asfixiante.