Opinión

20-03-2015 18:56 - Historias de la Copa Amércica

El nacimiento de la competencia

En el Centenario de la Revolución de Mayo de 1810, el gobierno argentino incluyó un torneo de fútbol internacional para los festejos. En ese momento se encendió la mecha para que en el siguiente Centenario, el del 9 de julio 1816, se creara la Confederación Sudamericana de Fútbol y su competencia principal, la Copa América.

Por Eduardo Cantaro
Por Eduardo Cantaro
20-03-2015 | 18:56
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Entre los últimos días de mayo y los primeros de junio de 1910, los campos de juego de Buenos Aires presenciaron el primer ensayo de un torneo sudamericano.

Como parte de los festejos, se jugó un torneo internacional de fútbol, organizado por la Asociación Argentina, del cual formaron parte los seleccionados de Argentina, Uruguay y Chile. Hasta ese entonces nunca se había disputado un campeonato de selecciones en Sudamérica, el único que se conocía era el Campeonato Británico de Selecciones. Tampoco había tantos representativos nacionales (Brasil recién tendría el suyo en 1914), pero ya la reunión dirigencial de tres asociaciones hacía prever que se venía algo grande.

Argentina ganó sin problemas el triangular, derrotando a los trasandinos por 5 a 1 y a los charrúas 4 a 1. En el conjunto albiceleste se desempañaban varios jugadores del glorioso Alumni, reforzado con elementos de Newell’s Old Boys, San Isidro y Rosario Central. El crack del equipo, sin embargo, jugaba en Estudiantes de Buenos Aires (en realidad Estudiantes a secas) y se llamaba Maximiliano Susán.

Max era un delantero formidable, un goleador implacable. Fue el primer jugador de la selección en convertir 4 goles en un encuentro, en 1913, año en el que se retiró como jugador. “Ese mismo año”, relata el periodista historiador Oscar Barnade, “Susán, como jugador y dirigente de Estudiantes, presentó a la Asociación Argentina de Football un proyecto para que se disputase un torneo sudamericano anual, instituyéndose la Copa América”.

Con inmediata aceptación de Uruguay y Chile, el torneo parecía que iba a comenzar, pero con las ligas divididas en Argentina, Brasil y Chile, el proyecto de Susán quedó trunco. Héctor Rivadavia Gómez, el dirigente uruguayo al que se le atribuye la Copa América, mantuvo encendida esa idea y fue por más: también se propuso crear la Confederación Sudamericana de Fútbol.

Para 1916 el fútbol ya casi no tenía británicos. El “criollaje” dominaba los rectángulos de juego y las gradas de los estadios se hacían cada vez más populares. En Argentina había nuevamente una sola liga que ya contaba con la participación de los Cinco Grandes y la mayoría de los clubes de la actualidad.

Nuevamente los festejos de un Centenario fueron la atmósfera de un “revival” de aquel campeonato Sudamericano de 1910, con la diferencia de que se le dio tanta importancia que los dirigentes del fútbol chileno y el brasileño también dejaron de lado diferencias y armaron seleccionados competitivos ya que había que enfrentar a los poderosos rioplatenses. Este movimiento logró que en Brasil se creara la Confederación Brasileña de Deportes.

El nacimiento de CFS se produjo el 9 de julio de 1916, en las oficinas de la Asociación Argentina, pocas horas después del desfile militar en Plaza de Mayo, presenciado desde el balcón de Casa Rosada por Victorino de la Plaza (undécimo y último Presidente del PAN). Un desfile típico de fechas patrias donde se pasó revista a las reservas militares, incluyendo a los Boys Scouts, que cerraban el acto.


El escenario social no era muy diferente al de 1910, pero en el fútbol sudamericano mucho había cambiado en seis años. Por esos días, el dirigente uruguayo Rivadavia Gómez leía la carta orgánica antes sus pares de Sudamérica: “La Confederación Sudamericana de Fútbol tiene por objeto unir bajo una autoridad común a las instituciones que en cada uno de los países la constituyen y dirijan el fútbol asociación entre aficionados”.

Ese torneo de 1916 fue ganado por los uruguayos, que en sus filas contaba con un crack llamado Isabelino Gradín, quien junto a su compañero Juan Delgado fueron acusados por los chilenos de ser “profesionales africanos”, ya que ambos eran de piel negra. Una vez resuelta la confusión, los chilenos pidieron disculpas y asumieron la derrota por 1 a 4.

Otro problema con afro descendientes se dio en Brasil. Todos los integrantes de la selección, fueran de la liga que provinieran, eran  blancos, salvo el paulista Arthur Friedenreich, un mulato hijo de padre alemán y madre brasileña, además poseedor de un juego espectacular con una capacidad goleadora única, pero que debía ponerse talco en la cara para disimular su color y poder jugar. 

Argentina tuvo una digna actuación, aunque con algunos problemas para la convocatoria de jugadores. Minutos antes del encuentro ante Brasil, hubo que ir a buscar a la tribuna al “Negro Laguna”, José de nombre, crack y fundador de Huracán. Aunque el Negro hizo el gol argentino, Friedenreich tuvo una tarde espectacular y los brasileños lograron sacar un empate.

Contra los uruguayos el mulato con talco de arroz  en su rostro también estaba teniendo un excelente partido, pero tras la lesión de un compañero y ante la negativa del capitán uruguayo a realizar un cambio (el reglamento estipulaba que los dos capitanes tenían que estar de acuerdo), los brasileños jugaron con 10 y el 0-1 que hizo Friedenreich al comienzo del partido fue sólo para decorar el 2-1 definitivo de los Celestes.

Para el último partido Argentina debía ganarle a Uruguay, pero el juego fue muy cerrado y el 0 a 0 final les dio el título del Centenario a los uruguayos. El premio no era la Copa América aún, había una copa donada por el Ministro de Relaciones Exteriores, José Luis Murature, íntimo del Presidente de la Asociación Argentina de Football,  Adolfo Orma. Al premio se lo llamó Copa Murature y aún se lo puede ver en el museo del Fútbol Uruguayo.

Si bien este campeonato no fue un Torneo Sudamericano, años más tarde la Confederación lo incluyó en la lista como Sudamericano Extra, diferenciándose del resto porque no estuvo en juego la Copa América, que iba a aparecer por primera vez en el Campeonato de 1917.

Cuando arranque la Copa América en Chile, una nueva edición de aquello que empezó en 1916 volverá a reeditarse.

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