17/03/2015 Se inaugurar maana

Una muestra de George Friedman, un pionero de la fotografa moderna

Una muestra sobre el húngaro George Friedman (1910-2002) que se inaugurará mañana en la Galería Vasari, nos devuelve a través de sus imágenes la impronta de una mirada que se adelantó a su tiempo, con una revalorización de la instantanea documental, el fotoperiodismo y su incursión en medios populares, algo inédito para la época.

Por Mora Cordeu

"La jerarquización de la instantánea documental como imagen artística se evidencia en la potencia constructiva de una mirada que ha sabido, por obra del recorte y del punto de vista, tornar aquello que en la realidad es una coexistencia aleatoria o inconexa de elementos en una relación de necesidad significativa", señala Marina Pellegrini sobre este fotógrafo llegado a estas tierras luego de un extenso peregrinaje. 

"Presentamos 25 fotografías; Friedman tenía la particularidad de hacer sus fotos e imprimirlas en un formato muy poco común para su época, 40 x 50 o 50 x 60, cuando las imágenes vintage son mucho más pequeñas. Y estas al ser más grandes lucen mucho más", cuenta Pellegrini, curadora de la exposición en diálogo con Télam.

Este material, "si no lo reivindicamos se pierde, en las ferias internacionales es increíble lo que valoran la foto vintage, casi ha desaparecido en muchos países. Se vendieron o se perdieron los archivos, está bueno que podamos traer al presente estas figuras", considera.



En la galería, ubicada en Esmeralda 1357 "hace años que trabajamos con fotógrafos europeos que se instalaron en la Argentina durante o entre guerras, la mayoría estaba escapando del nazismo, como Grete Stern, Anatole Saderman y Friedman, y encontraron acá un lugar en el mundo".

A su juicio, "líneas y volúmenes arquitectónicos tienden a sugerir potentes composiciones abstractas. Un rasgo singular, más raro de hallar en la fotografía moderna, y que Friedman explotaría durante toda su carrera, era la introducción de encrucijadas dramáticas, a menudo de connotaciones amorosas. Notamos allí una duradera influencia de su actividad juvenil en la industria cinematográfica". 

Friedman emigró a Francia en 1927, donde trabajó durante 12 años como cameraman e iluminador con directores como Alexander Korda y Julien Duvivier. En los Estados Unidos, realizó cortometrajes para la MGM y colaboró como reportero gráfico para la revista Paris Match. 

Y en 1939 se radicó en la Argentina y trabajó en Editorial Atlántida y como reportero de Time y Life. En 1947 se incorporó a la Editorial Abril y, a fines de los años 50, participó en la fundación de "La carpeta de los Diez". Junto con Annemarie Heinrich, Anatole Saderman y Juan Di Sandro, entre otros, formó parte de esta agrupación clave en el desarrollo de la fotografía en la Argentina. 

Para Pellegrini, "este grupo colaboró con el desarrollo de la fotografía de autor, donde lo único que había hasta entonces era el foto club. Introdujeron muchas innovaciones, ya que la mayoría se había formado en las vanguardias europeas".
"La familia después de años se decidió a exhibir el archivo, aunque ya habíamos mostrado algunas fotos de él en una exposición de 'La carpeta de los Diez'".

"Era una persona con una mirada muy particular -destaca la curadora- y además él trabajó muchos años en la revista Idilio, de fotonovelas, hacia la puesta en escena, algo genial, armaba un set de filmación y ahí fotografiaba esos culebrones. Yo creo que alguien va a tener que hacer una revalorización de esa revista en algún momento".



Del ambiente conservador del museo en aquellos años, él tuvo la agudeza de adelantarse a la época de los medios de comunicación, de la cultura popular e introducir su arte en aquellos ámbitos ajenos al arte en ese entonces. 

En esa misma revista, rememora, "en la que Friedman hacía las fotonovelas, Anne Marie Heinrich hacía las portadas y Gret Stern los fotosmontajes de la sección de psicología a principios de los años 50. Y sus imágenes eran muy surrealisas porque representaban gráficamente los sueños escritos por las lectoras y un psicoanalista los decodificada". 

"Una particularidad de Friedman es que él siguió viajando, conectado con todo lo nuevo y experimental, por lo cual su influencia se hizo sentir con los años sobre todo en el fotoperiodismo, y esto es lo que me interesa rescatar", subraya. 

Si algún escollo veía en el avance de la fotografía argentina, "se debía precisamente a aquellos que, satisfechos por su ingreso económico, dejaban dormir su creatividad -analiza la curadora-. Principalmente contra los asentados estudios de ventas de retratos libró su batalla para promocionar la fotografía como un arte verdadero y desterrar los resabios retrógrados del pictorialismo". 

"Su activismo modernista no consistía en predicar la “verdad” de un nuevo estilo, sino la inquietud como motor y la libertad como camino", remata Pellegrini.

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