Policiales

11-03-2015 18:17 - San Martín

El acusado en el primer juicio por jurados se declaró inocente y mañana habrá veredicto popular

Guillermo Barros, el joven que está siendo juzgado en el primer juicio por jurados bonaerense, se declaró hoy inocente del crimen de su ex cuñado, cometido el año pasado en San Martín, y sostuvo que el disparo que recibió la víctima se produjo durante un forcejeo en el cual él no apretó el gatillo.

Telam SE
11-03-2015 | 18:17

Mañana, la fiscalía y la defensa realizarán sus alegatos y luego los 12 ciudadanos que actúan como jueces pasarán a deliberar y darán a conocer su veredicto de “culpable” o “no culpable”.

Vestido con camisa blanca y jeans, Barros (30), le contó al jurado su versión de lo ocurrido el 30 de enero de 2014 en el barrio Villa Hidalgo y hasta teatralizó con un custodio el momento en que se enfrentó con Gabriel Armella (30), marido de su hermana.

Tras el consejo de su defensora oficial, Verónica Joliffe, el imputado declaró que ese día cerca de las 23 le avisaron que su ex cuñado había ido a la casa de su hermana, donde también vivían su madre y otros familiares, y había amenazado con una escopeta a su cuñada Antonia para que la dejara ver a sus hijas.

Dijo que mientras uno de sus hermanos llamaba a la Policía, él salió a la calle, fue al encuentro de Armella porque “tenía la costumbre de entrar y pegarle a todos”, y él siempre era quien lo calmaba en esas situaciones.

“Levantó la mano y me quiso pegar con un recorte (escopeta recortada) en la cabeza. Ahí se cayó y cuando se estaba levantando estaba por gatillar y yo le decía ‘¡Soltá, basta Gaby!’. Entonces le doblé la mano, pegué un tirón y se disparó el arma”, relató a los jurados, que escuchaban atentamente.

A pedido de la fiscal, Barros luego mostró cómo fue el forcejeo con un custodio del tribunal, para que los ciudadanos entendieran mejor.

“El me quería matar o iba a matar a alguien en mi casa porque estaba drogado. Nunca le quise hacer daño”, afirmó mirando hacia el piso y ante una consulta de la fiscal respondió: “El arma la habrá disparado él, él tenía la mano en el gatillo. Yo no disparé”.

Dijo que tras escuchar el disparo quedó aturdido, se fue corriendo a su casa porque se asustó, esperó la llegada de la Policía “porque había que aclarar las cosas”y terminó detenido.

Una testigo llamada Rocío Moreda que es vecina de Barros dijo que presenció toda la secuencia y benefició al imputado al afirmar que Armella estaba armado, gritaba "¡Claudia sacá las nenas!" y el disparo se produjo en medio de un forcejeo.

Más temprano, declaró Claudia Barros (25), ex mujer de Armella y hermana del imputado, quien relató graves episodios de violencia de género que sufrió por parte de su ex pareja antes del homicidio.

Claudia, que es madre de tres niñas, contó al jurado que conoció a su ex pareja en 2006 y que se fueron a vivir juntos, pero como él tomaba alcohol y era violento se separaron en 2013.

En 2010 "vino y me quiso agredir con una maza. Hice la denuncia en la comisaría de José León Suárez, pero no pasó nada", afirmó.

También recordó que en otra ocasión, en la casa de su suegra, Armella "metió a la nena en un tacho con agua porque estaba enojado" y otra vez quiso ahorcarla a ella y a su hija mayor.

Mientras la joven declaraba, hasta los jurados que casi no tomaban notas comenzaron a hacerlo.

Luego, Claudia recordó que dos meses antes del crimen, radicó otra denuncia en el Juzgado de Familia 3 de San Martín porque su ex pareja le sacó a una de sus hijas y le dijo que la iba a matar con una cuchilla, por lo que le prohibieron a Armella acercarse a menos de 100 metros de su hogar por 120 días.

La defensora pidió a la joven que leyera una de sus denuncias y pidió autorización al juez Francisco Pont Verges, que coordina el debate, para que el jurado examinara todas ellas, cinco en total.

Además, requirió que los ciudadanos las puedan tener en su poder cuando pasen a deliberar mañana.

Sobre la noche del crimen, coincidió en general con el relato de su hermano pero aclaró que cuando los vio forcejeando pensó que lo hacían con un palo.

Una declaración similar acerca de la violencia en la pareja prestó la madre de Claudia y del imputado, Marta Barros, quien ratificó todas las agresiones sufridas por su hija y dijo que ella también fue golpeada.

Al igual que Claudia, consideró que su hijo Guillermo "era el único que lo tranquilizaba" a Armella cuando éste se ponía violento.

En tanto, Luis Jerez, hermanastro de Claudia, también vio el forcejeo pero dijo que como estaba oscuro no alcanzó a identificar qué tenían en las manos.

"Sentí un resplandor, una explosión, y después lo veo a mi hermano levantando las manos para arriba y que suelta algo", relató.

Después dijo que entró a su casa para contener a su familia y que Guiilermo se tiró en el sillón y se puso a llorar.

Otros testigos fueron la médica que hizo la autopsia, que explicó que Armella murió porque las municiones le llegaron a corazón y pulmón, y un perito balístico que explicó las diferentes posiciones en que pudo haberse producido el disparo.

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