Policiales

10-03-2015 20:10 - selección

Desde una ama de casa, hasta a un podólogo, un científico, docentes y jubilados integran primer juicio por jurados bonaerense

El primer juicio por jurados en la provincia de Buenos Aires comenzó con la elección de un pedicuro, un ama de casa, cuatro empleados, tres docentes, un científico, un fotógrafo, un técnico del área de salud, dos jubilados y dos comerciantes que deberán declarar culpable o inocente a un joven acusado de haber matado a su ex cuñado.

Telam SE
10-03-2015 | 20:10

La audiencia empezó con casi dos horas de demora en el primer entrepiso de los tribunales de San Martín, donde una antigua sala se reacondicionó para que puedan ubicarse los ciudadanos elegidos como jurados, el juez que dirige el debate, la fiscalía, la defensa y el público.

Tras calificar el juicio como "histórico" y con tono didáctico, el juez Francisco Pont Vergés les habló a partir de las 11 a los 42 ciudadanos preseleccionados y les explicó que primero con las partes debían evaluar si cumplían los requisitos para asumir su rol y si eran “imparciales para adoptar una decisión justa y equilibrada".

Sólo identificados por números, los convocados fueron interrogados durante casi media hora por la fiscal de juicio, Ana María Armetta, y por la defensora oficial del imputado, Verónica Jollice, antes de pasar a efectivizarse la nómina de 12 personas que integran el jurado y sus seis suplentes.

¿Tiene información sobre el caso?", “¿Tuvo contacto con armas alguna vez?”, “¿Usted sabe que es hacer justicia por mano propia?”, fueron algunas de las preguntas formuladas a los presentes, en base a un cuestionario previo que habían llenado los presentes e indicaba sus datos personales y profesión.

"Yo entiendo que el juicio es necesario, debemos estar acá para ver lo que cada uno dice sobre el caso, no estoy de acuerdo con la justicia con mano propia", respondió un ama de casa.

Para finalizar el primer tramo de la audiencia, el juez les preguntó a todos si pensaban que alguno no debería ser jurado, pero nadie le respondió, y las partes pasaron a una audiencia secreta en la secretaría del tribunal.

Allí, la fiscalía y la defensa plantearon ocho recusaciones y con el resto de las personas se hizo un sorteo mediante un sistema electrónico provisto por la Suprema Corte que estableció cómo quedaba finalmente el jurado.

"Es un perfil heterogéneo", dijo una fuente judicial a Télam, que manifestó que "había gente que estaba entusiasmada".

Luego de la elección del jurado, el juez Pont Verges les dijo a los elegidos: "Esta es la tarea más importante para un ciudadano, establecer si una persona es culpable o inocente del delito, basado en la prueba escuchada en el juicio".

También les advirtió que "no pueden opinar públicamente del hecho traído a juicio" ni hablar entre ellos o con alguna persona por ningún medio, ya sea por teléfono o correo electrónico.

Tras jurar en sus cargos, a los ciudadanos electos se les entregó un block de hojas por si querían tomar notas y el juez les pidió que no lean diarios ni miren televisión mientras dure el juicio.

Al estilo de las películas, la fiscal se puso de pie y mirando a los jurados dijo que representaba “los intereses de la sociedad” y acusaba a Guillermo Barros (28) del homicidio por medio de un arma de fuego de su ex cuñado, Gabriel Armella (30), ocurrido el 30 de enero de 2014 en la Villa Hidalgo de José León Suárez.

Armetta aseguró que Barros andaba buscando a Armella por un conflicto familiar previo y que este último sólo tenía un palo de madera cuando fue agredido.

La víctima recibió una herida cerca del corazón y murió cuando era atendido en el hospital de Boulogne, luego de ser llevado en una camioneta policial.

En cambio, la defensora le contó al jurado, también con micrófono en mano y de pie, que cuando conoció a su cliente y le dijo que estaba acusado de homicidio, éste rompió en llanto y le aseguró que Armella lo había querido matar a él con un arma de fuego y se defendió.

"Le pedi a Barros paciencia y le dije que cuanto antes doce personas, gente común, le iban a poner a los hechos el nombre correcto", sostuvo mirando a los ciudadanos.

Mientras la mayor de las mujeres, canosa y en primera fila, asentía con la cabeza, Jollice le dijo al jurado que después de que escuchen a los testigos le van a decir a su cliente que no puede estar acusado de un homicidio.

Luego comenzaron a declarar los testigos y los jurados escucharon atentamente: sólo a un hombre de la primera fila se lo vio tomar nota en algunas ocasiones, mientras que un joven de la segunda hilera se quedaba dormido y una chica no paraba de morderse las uñas.
El juicio continuará mañana a las 9 con la declaración de más testigos.

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