28/02/2015 apuntes

El Grupo 5+1 Irn y el discurso de Netanyahu

Si algo le faltaba a la negociación entre el Grupo 5+1 e Irán era la anunciada presencia en Washington del primer ministro Israelí, Benjamín Netanyahu, para rechazar un posible acuerdo con Teherán por su programa nuclear.

Por Alberto Galeano

Si algo le faltaba a la negociación entre el Grupo 5+1 e Irán era la anunciada presencia en Washington del primer ministro Israelí, Benjamín Netanyahu, para rechazar un posible acuerdo con Teherán por su programa nuclear.

Netanyahu hablará el miércoles en una sesión especial del Congreso estadounidense sobre la posibilidad de que el gobierno iraní construya su primera bomba atómica, a pesar de las limitaciones que le impondrá el Grupo 5+1, formado por Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, China y Rusia, más Alemania.

El hecho se sumará a la larga historia de desencuentros que mantiene Netanyahu con el presidente Barack Obama por el conflicto entre israelíes y palestinos en Medio Oriente.

En el caso específico de Irán, el primer ministro israelí quiere que se le prohíba a Teherán la capacidad de producir uranio enriquecido, posición que no es compartida por el Grupo 5+1 que busca lograr un borrador preliminar para antes del 31 de marzo, y un acuerdo final para el 30 de junio.

Pero Netanyahu cree que un acuerdo final dejará sin sanciones internacionales a Irán, país que probablemente cuente con capacidad para construir una bomba atómica en un plazo de un año.

"Es una visita destructiva para el entramado de las relaciones bilaterales. La relación entre Israel y Estados Unidos como país siempre ha sido bipartidista, y hemos tenido la suerte de que la política no se haya inyectado en esa relación", opinó Susan Rice, asesora de Seguridad Nacional estadounidense.

No es casualidad que Netanyahu hable ante el Congreso norteamericano, ya que fue invitado por el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, causando irritación en el gobernante Partido Demócrata.

Desde hace más de una década, el Grupo 5+1 busca lograr un acuerdo que permita a Teherán el desarrollo de un programa nuclear civil, a cambio de que se levanten las sanciones económicas contra Teherán, sobre todo en lo que respecta a sus exportaciones de petróleo, principal fuente de financiación del gobierno persa.

La última reunión, celebrada el lunes pasado en Ginebra entre el secretario de Estado, John Kerry y el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohammad Javad Zariff, no arrojó resultados positivos.

Sin embargo, Kerry y Zariff volverán a encontrarse el 3 de marzo en Montreux, Suiza, y dos días más tarde se reunirán los directores políticos del Grupo del 5+1, informó Catherine Ray, vocera de la diplomacia europea.

Mientras las negociaciones se estancaban, sin noticias concretas de un acuerdo, Rusia ofreció a Irán la compra de misiles defensivos Antei-2500, una edición nueva del modelo 2-300 cuya entrega se paralizó en 2010 luego de las sanciones impuestas por el Consejo General de las Naciones Unidas.

Estados Unidos e Israel temen que Teherán use estos misiles si Washington o el gobierno israelí deciden algún día atacar sus instalaciones nucleares.

Teherán denuncio la paralización de la venta rusa a la justicia internacional, ya que el contrato se había firmado antes que se aplicaran las sanciones de la ONU y la Unión Europea.

Presionado por los republicanos que son aliados de Israel y los conservadores iraníes, que podrían beneficiarse económicamente si se levantan las sanciones, Kerry admitió que Obama puede parar las negociaciones si se convence de que Irán no quiere llegar a un acuerdo.

Hay algunos datos que preocupan a la administración demócrata: de un total de 12 centrifugadoras de uranio enriquecido que tenía en 2003, Irán mantiene en la actualidad alrededor de 19.000 centrifugadoras.

"En un sentido fundamental es demasiado tarde para eliminar la capacidad de enriquecimiento de uranio. Porque Irán tiene ya el conocimiento de producir y operar centrifugadoras", señaló Robert Einhorn, en un artículo el diario The New York Times.

Einhorn, que participó de la delegación estadounidense en las negociaciones entre 2009 y 2013, dijo que "los líderes iraníes han convencido al pueblo que la prohibición de enriquecer uranio los privaría a ellos de un derecho inalienable para el desarrollo nuclear civil".

La idea de Washington es establecer un periodo de diez años en los que la capacidad para producir combustible nuclear sería estrictamente limitada, con restricciones que serían liberadas en los próximos cinco años, según informes de prensa.

Por esa razón Washington busca estructurar un acuerdo que le daría al menos un mes por adelantado si Irán se mueve rápidamente para construir una bomba atómica, con el fin de reimponer sanciones o tomar acciones militares.

La idea de un Irán con capacidad nuclear obsesiona a Netanyahu. El primer ministro israelí, considerado el favorito para ganar las elecciones del 17 de marzo, cree que el programa atómico iraní es una "amenaza existencial para Israel" y, refiriéndose a Obama señala: "Es mejor que no haya acuerdo que un mal acuerdo".

Precisamente, el éxito de la negociación con Irán es la meta más anhelada de la Administración demócrata.

Pero los tiempos están cambiando y la supuesta amenaza que representaba Teherán para Occidente ha quedado de algún modo relegada tras la irrupción de las milicias del Estado Islámico (EI), que buscan instalar un califato entre Siria e Irak.

Algunas imágenes atribuidas al EI, en las que los fundamentalistas decapitan prisioneros o destruyen estatuas de la civilización asiria de los siglos VII y VIII AC, están causando espanto en Occidente.