23/02/2015 Muestra en el Conti

Contrastes y confrontaciones del pasado con el presente

Un ensayo fotográfico que recupera imágenes del pasado reciente y las confronta hoy, como un espejo para reflexionar sobre el papel de la sociedad argentina durante la última dictadura.

Por Viviana Ponieman



¿Cómo se manifiesta el pasado en el presente? ¿Cómo opera la memoria.?
¿Qué rastros tenemos o tiene la sociedad de ése pasado, de la dictadura militar, de la feroz represión? ¿Qué es una dictadura?
¿Cómo se puede trasmitir esa memoria?

Que es lo que hace que una joven nacida en 1986 se pregunte ¿cómo era la vida cotidiana en aquel entonces? Para emprender este trabajo en busca de respuestas, una investigación acerca del pasado reciente para comprender el presente.

En entrevista con Télam la fotógrafa y estudiante de comunicación Natalia Calabrese nos cuenta Cómo surgió la idea: 

“Había visto en internet trabajos parecidos sobre la Segunda Guerra Mundial. En esas fotos se podía observar fotos antiguas, de la época de la Guerra con soldados o edificios bombardeados, superpuestas con fotos de los mismos lugares pero en la actualidad. Al verlas, pensé que nunca había visto un trabajo similar (que muestre y contraste el pasado y el presente) en mi país y decidí hacerlo con el tema de la dictadura militar”.

“Yo no viví la dictadura.Y siempre que pregunté a algún mayor conocido sobre esto, todos me dijeron que su vida no había cambiado porque ‘en esa época no se sabía nada de lo que estaba pasando’. Y –agrega-seguí haciendo esta pregunta por mucho tiempo, porque había algo en la respuesta que me incomodaba o que no me cerraba”.



Confiesa el temor que siempre le produjo que algo así volviera a ocurrir. “Esa idea de la solución militar como un fantasma que siempre amenaza con volver, se agudiza cuando todavía escucho por la calle cosas como: ‘con los militares estábamos mejor’ y, esto se suma a la inquietud que le provocó ver y escuchar en manifestaciones recientes: “abajo la dictadura” entre otras cosas más violentas.
 
“Es imposible comparar el momento actual o de los últimos años con la dictadura. Esta incapacidad de diferenciación me preocupaba. Porque llamar dictadura al momento actual, significa, para mí, haber olvidado las cosas que ocurrieron, o peor aún, desconocerlas”. Dispara al final.

Para descubrir el sinsentido de tanta protesta envenenada recurrió al Archivo General de la Nación, y para su sorpresa encontró mucho material. A partir de allí y motivada por un concurso del Conti, trabajó en estos fotomontajes, donde conviven escenas de la calle a plena luz del día y, tomadas  en los mismos lugares en los años oscuros y ahora.  Confrontaciones de color y blanco y negro que refrescan la memoria, tanto en los aspectos represivos como en la indiferencia o temor de los ciudadanos frente a lo que ocurría en el espacio público.



Una muestra que permite comparar tiempos pasados con el presente a partir de una idea ingeniosa y eficaz que nos ubica en el lugar de los hechos, y muestra también cómo las víctimas de la represión eran gente como cualquiera.

Aparecen escenas borradas a fuerza de miedo, y tal vez la implícita pregunta ¿qué hiciste en la dictadura, papá? Y, acerca un cotidiano del pasado a un presente para interrogarnos: de qué se habla cuando se habla de dictadura, o -porqué no- qué es la inseguridad?

Abre la puerta para poder imaginar a los que no vivieron ése Estado de sitio, que no sintieron ése miedo continuo. Y para los que sí estuvieron, intentar recordar.
Y tal vez reconocer los tentáculos del pasado que atenazan la memoria.

La yuxtaposición de los tiempos y de los cuerpos, que parecen empujar hacia adelante, voces que se escuchan ensordinadas, acaso distorsionadas por el tiempo y el olvido, gritan hoy en los mismos lugares en que otros fueron victimizados.



Esta superposición nos interpela desde un territorio conocido. Con ello la certeza de lo difícil, lo peligroso  que era oponerse a un verdadero Estado terrorista, al ejército de ocupación; agiganta por un lado el derrotero de las Madres de plaza de mayo, de quienes salieron a reclamar por sus familiares y por otro trae al presente el recuerdo de innumerables hechos violentos, secuestros,  pinzas en el colectivo, manchas de sangre en las aceras.

La fotógrafa motivada por el temor a que vuelva esa dictadura, y el repicar de las voces que se alzan en ese sentido o en otros semejantes, confundiendo tiempos actuales y democráticos con aquellos, produce a través del fotoshop un impacto rotundo, pone en imágenes, logra corporizar esas mismas preguntas: Cómo era vivir en dictadura? Cómo era vivir con miedo?

Dónde están esos recuerdos? Donde se esconden? De hecho Natalia las rescata del Archivo General  de la Nación, o sea que también son parte del imaginario colectivo, son memoria.


El tiempo y el olvido operan de forma misteriosa.

Y desde la mismísima locación del  horror, el predio de la ex ESMA, transformada en espacio para la memoria, nos proponen esta y otras exhibiciones fotográficas que dialogan entre sí y nos interrogan acerca de los rastros y secuelas de la dictadura. Para descubrir de qué manera el pasado opera sobre el presente y viceversa.


La muestra “El presente del pasado” se puede visitar en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti hasta marzo.
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