14/10/2014 Medio Oriente

Denuncian que milicias chiitas de Irak estn asesinando a civiles sunnitas

Milicias chiitas de Irak secuestraron y ejecutaron a decenas de civiles sunnitas en represalia por los ataques del grupo islamista Estado Islámico (EI), denunció hoy Amnistía Internacional, mientras que un atentado suicida con coche bomba reivindicado por el EI mató a 23 personas en Bagdad, entre ellas un diputado y líder de una milicia chiita, informaron autoridades.

También hoy, las Fuerzas Armadas iraquíes mataron al menos a 58 combatientes del Estado Islámico en ofensivas en distintas partes del país, que desde hace semanas es escenario de violentos enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales -apoyadas por ataques aéreos de una coalición internacional liderada por Estados Unidos- y los yihadistas del EI, que controlan importantes zonas del país.

En Londres, en un informe titulado "Impunidad Absoluta: Las Milicias Gobiernan en Irak", la organización de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional dijo que el número de milicianos chiitas iraquíes es de varias decenas de miles, usan uniformes militares pero operan al margen de cualquier marco legal y sin supervisión oficial y nunca son castigados por sus crímenes.

Las acusaciones se basan en entrevistas mantenidas con familiares y sobrevivientes que aseguraron que cuatro importantes milicias chiitas de Irak -Asaib Ahl al-Haq, las Brigadas Badr, el Ejército Mahdi y Ketaeb Hezbollah- están detrás de una ola de secuestros y asesinatos de numerosos civiles sunnitas, dijo Amnistía Internacional.

Insurgentes sunnitas han cometido cientos de atentados con coches bomba y otros ataques contra barrios u objetivos chiitas de Irak desde la invasión estadounidense de 2003, que derrocó al gobierno sunnita del ex presidente Saddam Hussein y permitió la llegada al poder de la mayoría chiita.

La insurgencia se agravó dramáticamente este año, luego de que el grupo integrista sunnita Estado Islámico (EI) tomara control de gran parte del oeste iraquí, en enero pasado, y del norte del país, incluyendo la ciudad de Mosul, la segunda de Irak, en junio.

Ante el avance de los yihadistas, el entonces primer ministro, el chiita Nuri Al Maliki, llamó a voluntarios a apoyar al Ejército iraquí, tras lo cual varias poderosas milicias chiitas -incluyendo algunas vinculadas al vecino Irán, una teocracia chiita- se movilizaron para enfrentar al EI.

El retorno de las milicias profundizó el sentimiento de discriminación entre la minoría sunnita -considerada una de las causas centrales del progreso del EI- y reavivó el temor a una recaída en el conflicto sectario que, en 2006 y 2007, dejó a Irak al borde de la guerra civil.

El nuevo primer ministro de Irak, el chiita Haidar al-Abadi, prometió poner las milicias bajo control, pero Amnistía dijo que el gobierno no sólo no ha perseguido legalmente a los milicianos chiitas sino que incluso ha condonado sus acciones.

"Al dar su bendición a las milicias que rutinariamente cometen abusos tan aberrantes, el gobierno iraquí está aprobando crímenes de guerra y alimentando un círculo de violencia sectaria que está destrozando el país", dijo Donatella Rovera, de Amnistía, citada por la cadena CNN.

"Las milicias chiitas está atacando despiadadamente a civiles sunnitas por motivos sectarios bajo la apariencia de pelear contra el terrorismo, en un aparente intento de castigar a los sunnitas por el crecimiento del Estado Islámico y sus horrendos crímenes", agregó Rovera.

En Bagdad, en tanto, al menos 23 personas, entre ellas un diputado y comandante de la milicia Badr, Ahmed al-Khafaji, murieron y otras 65 fueron heridas en un atentado con coche bomba en el barrio de Al Kazimiyah, de mayoría chiita, según fuentes policiales, médicas y parlamentarias.
En un comunicado subido a Internet, el EI dijo que un suicida al que identificó como Abu Aisha al-Samarraie cometió el ataque con el coche bomba y que Khafaji fue el blanco.
Khafaji era diputado por la coalición gobernante chiita, la alianza Estado de Derecho, de la cual forma parte el partido Dawa del premier Al Abadi.
Sin embargo, Khafaji era más conocido como comandante de la organización de Badr, una poderosa milicia con varios miles de miembros y estrechos vínculos con Irán.
También hoy, la aviación y el Ejército de Irak mataron al menos a 58 combatientes del Estado Islámico en ofensivas en distintas partes del país, informaron fuentes militares y policiales citadas por EFE.
La ONU, que acusa al EI de cometer crímenes de guerra contra fuerzas de seguridad, detractores y miembros de minorías religiosas, dijo ayer que unos 180.000 abandonaron sus casas en los últimos días en el oeste de Irak por los fuertes combates entre el Ejército y los extremistas y ataques aéreos de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido.
La ONU dijo que el 75% de los desplazados en los últimos días por la violencia en Al Anbar provenía de Hit, una ciudad de 300.000 habitantes que desde hace algunos días está bajo control casi total del EI.