03/10/2014 Jorge Fondebrider

Una nueva traduccin del clsico de Flaubert

El poeta y traductor Jorge Fondebrider se dedicó a estudiar la pieza del escritor francés Gustave Flaubert, detectó que existía espacio para una nueva versión, estuvo en los lugares donde supuestamente tienen lugar los episodios y se decidió por una edición anotada de Madame Bovary, que suma valor a la perfecta legibilidad de la novela.

Por Pablo E. Chacn

Publicada por la editorial Eterna Cadencia, la edición respeta cada detalle y recrea del original, quizá su versión más cercana.
 
Esta es la conversación que Fondebrider sostuvo con Télam.
 
T : Contame cómo te documentaste para esta nueva versión de Madame Bovary. ¿Estuviste en los escenarios originales? ¿Cuánto cambió eso tu visión de la novela y del arte de la novela en general?
F : En 2010, Eterna Cadencia, editorial para la que ya había traducido los tres libros de Claire Keegan y dos de Georges Perec, me pidió que tradujera Madame Bovary. Antes de aceptar, comparé el texto original con el de algunas de las muchas versiones existentes en castellano y me di cuenta de que había espacio para una nueva versión. Luego de firmar el contrato, me presenté a una beca del Centre National du Livre, de Francia, para viajar a París y trabajar allí durante tres meses. Mi trabajo en París consistió en pensar qué tipo de traducción tenía sentido hacer. Al ponerme en contacto con las ediciones críticas francesas y al descubrir algunos libros, en mi opinión, fundamentales, referidos a Madame Bovary, llegué a la conclusión de que mi traducción tenía que tener un valor agregado. Me decidí entonces por hacer una edición anotada.

El viaje me sirvió entonces, en primer lugar, para tratar de imaginar qué tipo de notas quería. Opté por tres categorías: a) las que repusieran para el lector contemporáneo lo que, desde una perspectiva, socio-cultural no necesitaba explicación para un lector de la época de Flaubert, b) lo que Flaubert dijo de la escritura de la novela en su correspondencia, así como en sus muchos carnets, y c) lo que la crítica dijo desde 1857 hasta la actualidad sobre muchas de las escenas de la novela. Por otra parte, tuve ocasión de ir a Ruán, donde nació Flaubert y donde vivió sus primeros años, y también a Croisset, donde escribió Madame Bovary. Por supuesto que ver la ciudad me ayudó a imaginarme algunas escenas que transcurren en lugares que variaron muy poco desde la época de Flaubert. Croisset, en cambio, fue una desilusión, ya que sólo queda el jardín de la casa y nada más.


T : Leí que no trabajaste solo. ¿En qué consistió la colaboración?
F : Bueno, no sé qué leíste, pero trabajar, trabajé solo. Por supuesto que consulté a mucha gente por cuestiones tanto de francés, como de cultura francesa. A cada una le doy el debido crédito en los agradecimientos del libro. Y respecto de la forma de trabajo, a eso me refiero en el ítem Esta edición del prólogo.
T : ¿Quién es Flaubert? ¿El naturalista, el realista, el príncipe de la mímesis, una suerte de psicólogo avant la lettre, nada de eso?
F : Nada de eso.
 
T : En una hipotética historia de la novela, ¿qué novedad introduce Flaubert? ¿Qué novedad, ideológica, técnica?
F : Flaubert es el padre de la novela contemporánea. Antes de él había narradores omniscientes que manejaban un punto de vista único, y narradores protagonistas y narradores testigo, que hacían otro tanto. Por lo general no se mezclaban y eran únicos. Él, por primera vez en la historia, multiplicó el número de puntos de vista en la novela y nos permitió a los lectores ver a través de cada uno de sus personajes. Se trata de un movimiento hacia la subjetividad del personajes que nadie había intentado antes con tanta destreza. Y eso, técnicamente hablando, les abrió las puertas a todos los novelistas que vinieron después hasta nuestros días. En términos ideológicos no aportó novedades, sino que participó muy activamente de la tendencia que por esos días, desencantada de la burguesía –y, por supuesto, de la clase trabajadora y el populacho en general–, se dedicó a execrarla de todas las formas posibles, reivindicando el arte por el arte. Personajes como Harold Lasky y Pierre Bourdieu consideraron, desde el siglo XX, que eso era censurable. Retrospectivamente, no creo que a Flaubert le hubiera importado.
 
T : Si no me equivoco, tuvo que hacer frente a un juicio. ¿Por qué razón?
F : El juicio fue anterior a la publicación de la novela en volumen. Fue por obscenidad y por blasfemo y afectó al editor de la Revue de Paris, donde se publicó el libro por entregas, al imprentero y a Flaubert. Todos fueron absueltos.
 
T : La observación, el detalle, la minucia, los estados de ánimo, el fornicio clandestino. ¿Puede pensarse Madame Bovary sin esos elementos? ¿Podés ampliar?
F : Madame Bovary tiene varias fuentes históricas. Una de ellas es un caso policial; otra, un texto sobre un caso de adulterio; también, varios textos de Balzac que tratan sobre la vida de provincia y otras tantos de Flaubert donde está rondando el tema. Y no me quiero olvidar de la lectura del Quijote, ya que la obsesión de Alonso Quijano por los libros de caballería da lugar a la obsesión de Emma Bovary por las novelas románticas y por un mundo irreal al que va a aspirar y por el que va a morirse. La historia que Flaubert escribió fue milimétricamente esbozada antes de comenzar la escritura propiamente dicha. Se sabe que hay muchos elementos tomados de la realidad y de la propia experiencia de Flaubert. Hay, para decirlo claramente, un extraordinario ejercicio de observación, al que se suma una magnífica introspección.

El detalle y la minucia constituyen la esencia de lo que se quiere describir. De hecho, hay bibliotecas enteras dedicadas a la materialidad de lo que se nombra en la novela. Todo eso habla de quiénes son los personajes y de cómo es la vida de provincia en la Francia de la primera mitad del siglo XIX. El adulterio, dada la naturaleza del personaje, resulta inexorable. Las escenas de cogida (baisade, en francés, según la descripción de Flaubert en su correo) tienen la curiosa característica de dejar absolutamente todo librado a la imaginación del lector y nada a la descripción. Las dos principales ocurren en un bosque cerca de un estanque (y lo que se describe es justamente el bosque y el estanque) y en un fiacre que circula por Ruán (y lo que tenemos es una enumeración de calles y paseos).