Cultura

28-09-2014 14:54 - libro

"Mafalda" o cómo una historieta se sale de cuadro para intervenir en el contexto

El fenómeno de Mafalda, la niña de clase media, intelectualizada y rebelde que hace 50 años comenzaba a enredarse en la memoria social y política argentina con la aparición de la historieta de Quino en la revista Primera Plana -y hoy sigue cuestionando totalitarismos y mandatos familiares, sexistas y generacionales en unas 40 lenguas- es analizada por la historiadora Isabella Cosse en el libro "Mafalda".

Telam SE
28-09-2014 | 14:54
Telam SE
"El personaje y la historieta traspasaron los recuadros: operaron en la realidad y tuvieron efectos culturales, sociales y políticos de enorme importancia", dijo a Télam la autora del libro publicado por Fondo de Cultura Económica días antes de que la obra referencial de Quino cumpla medio siglo, resignificándose alrededor del globo desde su lanzamiento el 29 de septiembre de 1964.

El primer hito en dirección al fenómeno se vislumbra cuando "los y las lectores" comienzan a recortar y pegar las tiras y personajes en vidrieras, oficinas o cuadernos, "lo usaban para comunicar aspectos de su identidad" explica Cosse.

El siguiente mojón es a nivel político, y la investigadora uruguaya lo ubica, "con la tira que apareció en El Mundo el día del golpe de Estado de (Juan Carlos) Onganía, en la que se veía a Mafalda, consternada, en primer plano y preguntaba: '¿y eso que nos enseñaban en la escuela?".

"Todos quienes la leyeron sabían que se refería a los principios democráticos, la ironía se convirtió en un símbolo de la lucha contra el Onganiato y en las décadas siguientes los sentidos sociales fueron cada vez más importantes", repasó Cosse, miembro
del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

"Me gusta pensar el fenómeno de Mafalda como mito contemporáneo, es decir, una figura, una historia y una experiencia -de lectura, risas o reflexión- que confiere significación a la existencia social"
En los años 70, continuó, "existieron feroces discusiones sobre la posición política de Mafalda, estaban quienes la tildaban de pequeña burguesa y quienes la creían una peligrosa subversiva", una discusión que no hacía más que evidenciar "el peso, la estatura real, otorgada a ese personaje hecho de papel y tinta en las contiendas políticas de la época".

¿Por qué Mafalda trascendió el papel, las épocas y los territorios? China, Italia, Alemania y Estados Unidos son algunos de los países adonde llegó, esto se debe a su "humor abierto, conceptual, que exige un papel activo decisivo a quien lee", el cual "hizo que siempre existieran significaciones diferentes para disímiles públicos y lectores".

De todos modos, remarcó, "el personaje de Mafalda -en sí mismo- trabaja sobre dos fisuras que estaban conmoviendo a la Argentina de los años 70: las rupturas en términos generacionales y las de género".

"Quino fue enormemente intuitivo al haberlas condensado en una misma figura -aseveró esta especialista en historia de familia e infancia a través de procesos socioculturales-, pero también el personaje dio forma (en el sentido de que corporizó) a escala masiva -y eso es especialmente significativo- a la clase media intelectual".

En este contexto, con la aparición de los demás personajes -como Manolito, tierno representante de la idiosincrasia capitalista, o Susanita, emblema de la mujer doméstica, nacida para conquistar a su príncipe azul y a quien el mundo exterior le importa un comino- la historieta se centra en la "representación de una clase media heterogénea dividida por las diferencias ideológicas y
culturales".

En la actualidad Mafalda es leía desde diferentes ángulos, "ha sido tomada por las feministas y por los estudiantes que se enfrentan ahora a la policía", graficó.

Para Cosse, la repercusión de la tira puertas afuera del país responde a tres cuestiones, encabezas por "la capacidad de Quino de pintar su aldea colocando en el centro problemas que involucraban a la especie humana, como la -injusticia, la desigualdad, y la hipocresía".

A esto se suma que "'Mafalda' trabajaba sobre fenómenos propios de vastos segmentos sociales de los 60 en diferentes partes del globo, como los jóvenes rebeldes o las frustraciones de las amas de casa"; y un humor que exige un papel activo de la persona interpelada lo que facilita que en cada país la producción de la historieta y las significaciones le dieran carnadura propia".

En cada lugar los lectores hicieron suya la historieta de un modo diferente, indicó, "en Italia, Umberto Eco la asoció con las generaciones contestatarias y en España fue símbolo de la lucha por la apertura cultural; aunque en Europa en su conjunto, en los 70, fue entendida como parte de una Latinoamérica politizada muy diferente a las visiones exóticas del continente que había dado lugar a un cómic alternativo al norteamericano".

Aunque, concluyó, "me gusta pensar el fenómeno de Mafalda como mito contemporáneo, es decir, una figura, una historia y una experiencia -de lectura, risas o reflexión- que confiere significación a la existencia social: condensa modelos de conducta, principios morales y reglas prácticas, y permite comuniones que dan sentido a los dilemas y luchas que enfrentan sujetos muy diferentes en distintas partes del mundo".  

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