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El alud

Un misterio en una isla atrapa en la nueva novela de Esteban Castromán

En la nouvelle de textos breves y contundentes El alud, Esteban Castromán desarrolla una historia en formato de postales con un ritmo que no decae nunca, mientras desnuda una trama misteriosa de aventuras, ciencia ficción y olvidos lisérgicos que tiene como epicentro un hecho real: el alud que azotó Isla Grande de Brasil en 2010 y que provocó la muerte de una veintena de personas.

Por Leticia Pogoriles
Por Leticia Pogoriles
14-09-2014 | 15:12
Telam SE
"El libro lo escribí durante mis vacaciones en Brasil en tiempo real. Llegué a Isla Grande con una lluvia torrencial, sin luz, en año nuevo. Al otro día me despierto y me entero que la noche anterior había sido una especie de fiesta macabra de la naturaleza", recuerda en diálogo con Télam, Castromán (Buenos Aires, 1975), que además es editor del sello Clase Turista y autor de El tucumanazo, Pulsión, Fin y 380 voltios.

Obsesionado, mientras vacacionaba, escribía en cuanta libreta se le aparecía y con ese hecho trágico como punta de lanza, se despachó con una novela donde el protagonista -un periodista que viaja para escribir sobre la isla- debe desentrañar un curioso misterio, algo que pasó la misma noche del alud, algo que todos parecen saber, menos él.

"En la novela va apareciendo un siniestro a partir de pequeñas pistas. Si bien no es un libro policial, es una suerte de historia clásica de aventuras del siglo XIX en una isla misteriosa con una rítmica trip hop, pero mucho más resacosa", define Castromán, quien tuvo a su cargo durante cuatro años el espacio Zona Futuro en la Feria del Libro de Buenos Aires, una plataforma que daba a conocer nuevas voces de la literatura.

Telam SE
Publicado por Mansalva, El alud -mención especial del Premio Indio Rico 2010- está dividida en microcapítulos como entradas de un diario personal y de viaje, desgrabaciones y fragmentos de un texto periodístico que se articulan en una trama de locura, con fiestas, playas, charlas con gente de todo el mundo, curiosos personajes y extrañas excursiones.

El propio Castromán delineó algunas caracterizaciones de los personajes que confluyen en este palpitante relato como "el brasileño que es un 'psicopatero', el alemán culposo que solía ser divertido y Amanda, la fotógrafa, es la negación; mientras que la paranoia está representada por el protagonista", dice.

Con un guiño al comportamiento frente a las series televisivas que el público consume masivamente, el autor presenta un combo rítmico donde suma algo de amor, una historia de la isla y cierta "paranoia de Roman Polansky en el filme «El inquilino» (1976). Son disparadores que tienen que ver con ciertas ideas que gravitan a la hora de escribir algo", agrega.

¿Realismo lisérgico, ciencia ficción musicalizada o aventuras en una isla llena de intrigas? El alud es todo eso y más. "Hay una intención de no ser específicamente Sci-fi (science-fiction) o realista, no hay un rótulo. Es un lugar donde todo convive de una forma arbitraria, con una historia que tiene lugar en cada una de esas habitaciones del pensamiento", explica.

Aunque lo parezca, este libro no tiene nada de experimental, son postales de prosa reconcentradas con inicio, desarrollo y final, pero que a la vez logra un efecto narrativo interesante donde repite momentos o situaciones, "cosas que se loopean", dice el escritor haciendo una analogía musical con su obra.

"Traté de generar una atmósfera, es como una 'pepa literaria' que te lleva para perderse en ese laberinto narrativo, donde la historia te va envolviendo, te involucras y te sumergís. Me encantaría poder transferir ciertas experiencias, que un lector entre como si fuera un videojuego, como una realidad virtual", invita.

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"Una prosa elástica", así definió la escritora Gabriela Cabezón Cámara en el prólogo de El alud a la escritura de Castromán, quien mantiene en vilo al lector con una aventura singular donde, por momentos, pareciera que el sol pega incómodamente en la cara después de una noche de apagones mentales.

Retomando las analogías musicales, el autor sostiene que apenas concluyó el proceso de escritura, "el resultado fue una novela garage, pero la edición de Francisco Garamona -responsable de Mansalva- hizo que la experiencia de lectura sea acústicamente más agradable".

El alud, escrita en tiempo real y con las consecuencias de un desastre natural rozando las espaldas, florece en una novela que podría ser "música para pousadas", concluye Castromán.

Esteban Castromán en Eterna Cadencia

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