20/08/2014 Nietos Recuperados

Paula Eva Logares: "Ninguno de nosotros se lament nunca de saber la verdad o quines eran nuestros padres"

En 1984 fue restituida su identidad y en ese momento el caso estuvo lleno de controversias. A días de la aparición de la nieta 115, y después de la conmoción que produjo el encuentro de Ignacio Guido Montoya Carlotto, una charla con la primera nieta recuperada en democracia.

Por Alba Silva

Similitudes y diferencias ante un mismo hecho, la recuperación de identidad de los desaparecidos con vida que dejó la dictadura cívico militar que tomó el poder en marzo de 1976.

Si el caso de una niña de ocho años criada por el subcomisario Samuel Miara -que hasta le quitó dos años para anotarla como hija natural- provocó reacciones -"algo habrán hecho; hijos de terroristas; dejen a esos chicos con esos padres", el de Ignacio Guido encontró a la sociedad en otro lugar y con otra respuesta. Eso asegura Paula Logares mientras charla con Télam.


También asegura que el doloroso proceso de recuperar la identidad nunca significó  un "arrepentimiento"."Nunca ninguno de nosotros se arrepintió de saber lo que supo. O haber sabido quiénes eran nuestros padres". 

La aparición de Ignacio Guido tuvo un efecto emocional masivo e ineludible que dejó como consecuencia -entre otras- cataratas de llamados de posibles hijos de desaparecidos a la sede de las Abuelas de Plaza de Mayo.

30 años pasaron de esa primera recuperación del 84, la de Paula Eva por su abuela Elsa Pavón,-reflejada en la película "La Historia Oficial" de Luis Puenzo- y, la decisión de Ignacio Guido, todo un hombre, de hacerse los estudios para determinar su identidad.

"Lo más interesante de esto es que todos se puedan poner contentos y que no se discutan cuestiones que siempre se estuvieron discutiendo y cuestionando"  afirma Paula Logares, 38 años, empleada del Banco Nación donde trabajaba uno de sus padres.

Ella recuerda que el 5 de agosto, cuando la noticia que "Guido Carlotto" había sido encontrado barrió con todo, ella salía de su trabajo pero,  pese a su enorme sorpresa, sintió la misma alegría que ante otras recuperaciones de nietos.

"La verdad que me pone tan contenta como cualquier otra restitución, cualquier otra recuperación de identidad. Ni un poco más ni un poco menos".

Cuando ella fue encontrada, a principios de los 80, para probar su parentesco con la familia Logares-Grinspon se hicieron entonces análisis de sangre. Pero su abuela y ella misma debieron visitar muchas veces el juzgado y someterse a pruebas -posteriormente hicieron el de ADN-, para validar el juicio contra los sus apropiadores.

"El mío fue el primer caso vía judicial. La denuncia la presentan el primer día hábil de la democracia y al año exacto, diciembre del 84 vuelvo a vivir con mi abuela".

"En aquel entonces, no sólo conmigo sino en general lo que hacían era cuestionar. ¿Por qué arrancarlo de esa familia?, si tuvo buena intención o no, si se estuvo criando ahí ¿hasta dónde le hace bien o no a la criatura cambiarla de lugar, de núcleo de círculo?", recuerda.

A la distancia ¿cómo procesás y valorás ese tiempo?

De niña, siempre supe y sostuve que el primer corte se dió cuando nos separaron de nuestras madres, de nuestros padres cuando éramos tan pequeños o recién nacidos o de meses. Yo tenía casi dos años. El primer corte es el más fuerte. Después es conocer la verdad y de acuerdo al momento de la vida en que esté, uno sabe cómo siguen las cosas. Entonces yo vuelvo a vivir con mi abuela cuando tenía ocho años, no es que haya sido mi elección o decisión pero agradezco que haya sido en aquel entonces y no después. El ideal es que nunca me hubiesen separado de mi familia.

Además el tema de la edad y la cuestión emocional de una niña...

Cuando me reencontré con mi familia me pareció que había pasado mucho tiempo, pero bueno, una cosa es a los 8 años, otra cosa es a los 15, a los 20, a los 30 y pico, hoy por hoy hay gente que ya tiene hijos y se encuentra parado de otra manera. Cuando vuelvo a vivir con mi abuela y retomo contacto con mis tíos y familiares nunca sentí rechazo, nunca les los rechacé. Se fue dando de a poco, el reencontrarse, el vínculo que se regenera y se sostiene día a día. Yo tengo hijas y desde que nacen son mis hijas pero yo al vínculo lo alimento día a día, como cualquier familia. 

Volviendo a los cuestionamientos acerca de hasta dónde está bien arrancar a un chico de ese núcleo,  yo no estaba en un núcleo sano cuando vivia con esa familia, pero hasta hace un tiempo todo eso se cuestionaba.

Entonces cómo ves lo de Ignacio Guido
Lo interesante es que es él quién se acerca. Además de que ya había tomado contacto con las actividades. Entonces no hay manera de negar nada, no hay manera de decir 'bueno pero'.

¿Y la filtración de su nombre?

Se podría haber cuidado un poco. La tendencia de la institución es que se puede saber que se reconoció al hijo de tal pero no se da a conocer  la actual identidad de esta persona.

Creo que se lo esté apurando de un modo que no es sano, para que él dé respuestas de cosas que no tiene claras, que recién se está encontrando. Parece que lo está llevando bastante bien, pero no es lo ideal.

Cuando me restituyen a mí también fue un caso que tuvo notoriedad. Respecto de Ignacio más adelante sabremos detalles de cuál es la familia que se lo dejó o por qué ahí y cómo. Todo indica que es gente que no tuvo intención pero sí lo criaron y eso no es hablar bien ni mal: es gente que recibe una criatura y decide criarla. No hay dudas sobre eso. Diferente de lo mío porque conmigo se quedó quien participó del operativo, sabía quiénes eran mis padres.

¿Cómo definir a los nietos recuperados?

Eso es algo dificil. Nosotros podemos encontrarnos en algun lugar, compartir un evento, un momento y estar contentos. Todo muy bien pero sabemos y respetamos las particularidades de cada uno porque vivimos cosas que no son las habituales y eso lo respetamos. Que se saque un chico de una familia y se lo ponga en otra y que todo siga... Creo que con eso se tocó el filo más íntimo de la sociedad al tratar de hacer estas cosas con nosotros, se tocaron valores muy intimos y primarios, el núcleo de la identidad personal de cada uno. No es sólo familia, sólo barrio, es la identidad propia. Ante eso nos cuidamos, nos queremos y seguimos y nos ayudamos como sea. 

¿Qué decir de vos misma?

¡Qué dificil!  creo que la identidad es algo que sigo construyendo, sigo buscando,  reconociéndom constantemente. Me parece que como país es bueno que podamos reconocernos y hablar tranquilos de esta temática.

Durante mucho tiempo no dí entrevistas porque prefería tratar de ser y llevar adelante mi vida. A mí si se me conoce por algo que me sucedió siendo yo niña, que tiene que ver con mi historia, pero no es algo que yo haya decidido. Y yo quiero tratar de llevar y formar mi vida personal particular como ciudadana, tengo hijas, tengo vida, trabajo, estudio, tengo pareja, hago mis cosas, tengo mis perros, elegí poder centrarme en eso.
En algún momento yo decidi tomar distancia porque mi vida era ese tema,  y preferí alimentar otras partes. Quienes tuvimos sustitución de identidad -por usar la palabra más técnica y que tiene que ver con esto- en ningún momento nos arrepentimos de saber lo sabemos. Obviamente, tal vez muchos no hubiéramos querido vivir lo que vivimos, pero no sé de ninguno de nosotros que esté arrepentido de haber sabido la verdad. Que uno después se encuentre con distintos obstáculos y dificultades  es otra cosa, obviamente, pero ninguno de nosotros se lamentó de haber sabido quiénes eran nuestros padres o qué fue lo que hicieron o qué fue lo que sucedió.

Tampoco nunca nadie de nosotros respondió con rencor como para decir  ¡uy, qué peligro! si hacemos esto. No, no hay ningún peligro de nada.

La dificultad, la crisis, el error ya se vivió, ahora es quién es cada uno. Me parece que eso puede ayudar en una cuestión social, se sabe quién es el nieto de Estela porque se presenta, los análisis le dan ¡y qué bueno que tanta gente se ponga contenta!