06/08/2014 Copa Libertadores

Paraguay versus San Lorenzo

Nacional fue, valga la redundancia, una "causa nacional" para el pueblo futbolero paraguayo, porque hinchas de la mayoría de los equipos de la liga local se encolumnaron detrás de la "Academia" en pos de un éxito impensado para el anfitrión, que es obsesión para San Lorenzo.

Por Enviado especial

Por eso no sorprendió durante las horas previas a esta primera final, que largas colas de aficionados paraguayos albergaban a quienes pugnaban por una localidad como si se tratara del equipo "de sus amores", aunque al ser consultados por Télam, muchos, la mayoría, confesaban ser hinchas "de Olimpia", "de Libertad" o de "Cerro Porteño".

"No siento envidia por Nacional ni lo veo como un rival, porque ellos no tienen la culpa de lo mal que juega mi equipo", confió un morrudo hincha enfundado en una camiseta que "prima facie" parecía ser de San Lorenzo, pero en realidad era de Cerro Porteño.

Después de no haberse clasificado para el Mundial de selecciones de Brasil, en Paraguay están sedientos de una buena figuración internacional, esa a la que los había acostumbrado el "Tata" Gerardo Martino cuando dirigía a la "albirroja".

Por eso Nacional les cayó como "anillo al dedo" para saciar esa necesidad de protagonismo participativo en la definición de la competencia interclubes más importante del continente.

San Lorenzo, en este caso, aunque en términos reales asumió la representatividad de Argentina en esta final, en realidad fue solamente San Lorenzo, con sus hinchas tomando la costumbre adoptada para ver el Mundial trasladada en este caso a Asunción, adonde varios miles llegaron sin entradas, apostando a la reventa.

Algunos tuvieron suerte, otros no tanto, pero la cruzada se justificaba por sí sola. En definitiva, de uno y otro lado existía una certeza compartida: estaban presenciando un hecho histórico, una final inédita. Y de alguna manera, todos podrán decir que estuvieron "ahí".