25/05/2014 Caf Vinilo

Dino Saluzzi recorre "El valle de la infancia"

El bandoneonista salteño Dino Saluzzi editó un nuevo álbum, "El valle de la infancia", que sin embargo -y es toda una definición sobre la industria de la música- no se consigue aún en la Argentina, aunque fragmentos de esa obra pueden oirse en el ciclo que el propio músico encabeza en Café Vinilo de Palermo.

Por Mariano Surez


Publicado por el sello alemán ECM, pero grabado en Argentina, "El valle de la infancia" exhuma el derrotero de Saluzzi, de 79 años, que puede conjurar aires del paisajismo folclórico y elementos de la tradición europea con un lenguaje personal, único, que denuncia un punto de partida -biológico pero a la vez estético- en su Campo Santo natal.

Mientras se augura una edición local, con un costo que se concilie con el circuito del disco en la Argentina, el bandoneonista, ahora acompañado en formato de quinteto, muestra esa y otras obras en este ciclo de conciertos.

Sin Nicolás "Colacho" Brizuela -principal guitrarra del álbum-, Dino apuesta en esta etapa a José María Saluzzi (guitarra), Félix `Cuchara` Saluzzi (clarinete, saxo tenor), Matías Saluzzi (bajo) y Quintino Cinalli (batería).

Luego de cierto rodaje en los escenarios y ensayos, el quinteto exhibe una maduración y un auténtico sonido de conjunto. Es así que el bandoneón solista de Saluzzi se deja esperar e irrumpe en momentos bien macerados.

El concierto, anoche en Vinilo, comienza sin anunciarse. No hay palabras, prólogos, relatos de anécdotas, menciones a títulos ni autores. Hay música, sin más.

Saluzzi toca largas notas a dos manos como quien verifica la afinación del instrumento; los músicos del quinteto se acomodan sin apuro alguno; en un momento las aproximaciones tímidas se convierten en el concierto mismo.

Las obras -viejas y nuevas- son interpretadas sin ponerlas en contexto ni explicaciones. Sin embargo, la música de Saluzzi está atravesada por tradiciones, lenguajes, historias. Está cruzada por el territorio. La supresión de la palabra opera, así, como la supresión de la redundancia.

Saluzzi, siempre proclive al sonido minimalista, conduce sobre el escenario. Trabaja mucho con la percusión, concilia el bandoneón con las cuerdas y elige con cuidado la introducción de los vientos de Félix Saluzzi, evitando toda recarga.

En ese devenir, el bandoneón solista se revela sin ocultamientos recién cerca del final para una versión gardeliana de "Soledad", acompañado por el saxo.

Casi en la despedida, el salteño pronuncia sus únicas palabras. No habla de él ni de su disco.

"El desarrollo de la música está lleno de confusiones y contrariedades. Ha sufrido ataques terribles (...) La música es el lugar donde más se nota la mentira", sentencia.
Saluzzi, acaso contraejemplo de ese enunciado, volverá a presentarse en Café Vinilo (Gorriti 3780) esta noche desde las 21.