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23-04-2014 12:11 - aniversario

Portugal a 40 años de la revolución de los claveles

El 25 de abril de 1974 un levantamiento militar conocido como la Revolución de los Claveles, protagonizado por capitanes, mayores y tenientes del Ejército, provocó en Portugal la caída de la dictadura salazarista que dominó el país desde 1926.

Telam SE
23-04-2014 | 12:11

António de Oliveira Salazar, amigo de Francisco Franco y muy cercano ideológicamente a Benito Mussolini y Adolf Hitler, durante la Segunda Guerra Mundial se vio obligado por presión de los Aliados a declararse neutral.

Fue destituido en 1968, al sufrir un accidente doméstico que le provocó un hematoma cerebral, por lo que fue apartado del Gobierno y falleció en 1970.

A inicios de esa década, el régimen autoritario del Estado Novo (creado por Salazar) seguía pesando como una piedra sepulcral sobre Portugal, y en esas circunstancias lo sustituyó Marcelo Caetano, para garantizar cualquier intento de reforma política.

En febrero de 1974, Caetano fue obligado por la vieja guardia del régimen a destituir al general Antonio de Spínola y a sus seguidores, por tratar de modificar el curso de la política colonial portuguesa, que había llegado a ser demasiado costosa para el país.

Desde ese momento, una vez que se hacen visibles las divisiones existentes en el seno de la élite del régimen, un misterioso Movimento das Forcas Armadas (MFA) elige llevar adelante una revolución.

A fines de 1973 el MFA alcanzó mayores niveles de crecimiento y se convirtió en una preocupación para la policía secreta, resultando una paradoja que fueran precisamente los militares el gran respaldo del salazarismo.

En marzo de 1974, oficiales del MFA intentaron un golpe de estado sublevando un regimiento de infantería en la localidad de Caldas da Rainha con el fin de marchar sobre Lisboa.

El levantamiento fracasó ese mismo día y esto motivó a Caetano a lanzar una agresiva campaña de espionaje dentro del Ejército, ordenando detenciones y traslados de guarniciones.

Los jefes del MFA comprendieron entonces que necesitaban recurrir a un golpe de estado para derrocar al gobierno, siendo inviable una salida pacífica.

La revolución comenzó ya entrada la noche del 24 de abril, con la muy conocida canción "E depois do Adeus", de Paulo de Carvalho, transmitida por el periodista Joao Paulo Diniz de la radio Emissores Associados de Lisboa y en la madrugada del 25, la Radio Renacenca transmitió "Grandola, Vila Morena", una canción revolucionaria prohibida por el régimen.

Esta fue la segunda señal pactada por el MFA para ocupar los puntos estratégicos del país, instalándose el mayor Otelo Saraiva de Carvalho en el cuartel de la Pontinha en Lisboa para dirigir la revolución.

A pesar que desde la radios se emitían continuos llamamientos radiofónicos a los Capitanes de Abril (los oficiales jefes del MFA), a la población para que permanezca en sus hogares y a la policía para no oponerse a las actividades de las tropas, al amanecer del 25 de abril miles de civiles portugueses ganaron las calles en varias localidades, mezclándose con los militares sublevados.

En el transcurso de la madrugada, los militares rebeldes ocuparon los aeropuertos internacionales de Lisboa y Oporto, ordenando el cese de los vuelos en todo el espacio aéreo portugués mientras que unidades de la marina de guerra adherían a la revuelta y tomaban el control de los puertos del Atlántico y las Azores.

En tanto, la Marcha de las Flores en Lisboa, caracterizada por una multitud colmada de claveles, la flor de temporada que también usaron los soldados para colocarlos en sus fusiles como símbolo de que no deseaban disparar sus armas al pueblo, ocupaba todas las calles de la capital.

En ese contexto, se produjo el retorno desde el exilio de los líderes políticos Mario Soares (socialista) y Alvaro Cunhal (comunista).

En marzo de 1975 el MFA anunció que se había iniciado la transición al socialismo.

Sin embargo, las elecciones constituyentes de abril de 1975 le dieron la victoria al socialismo moderado, más cercano a la socialdemocracia europea, que buscó quitar el control del poder a los militares revolucionarios e integrarse al resto del continente.

Para Vasco Lourenco, quien junto a Saraiva de Carvalho fueron los líderes de la Revolución de los Claveles, fue "la mejor operación militar en la historia de Portugal", según le confió a la agencia de noticias EFE el viejo soldado de 71 años. 

"Nadie esperaba que ocurriese eso, ni siquiera los servicios de espionaje, incluso teníamos en el país una escuadra de la OTAN", destacó el actual coronel.

"Nuestro gran defecto fue no haber preparado bien el día siguiente. No haber limpiado todo el aparato creó problemas que más tarde hicieron que hoy estemos como estamos", se lamentó Lourenco.

Gran crítico del actual Gobierno conservador portugués y de las políticas de ajuste de los últimos años, marcadas por el programa acordado con la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), a cambio de su rescate financiero, Lourenco sigue creyendo aún en la revolución.

"Siento una gran desilusión, no creo en los políticos de hoy", admite para sentenciar que los que gobiernan hoy "actúan como si fuesen los herederos de los que perdieron".

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