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28-03-2014 17:10 - música

Pedro Chemes exhuma la historia y transformación del tango

El guitarrista, pianista y compositor Pedro Chemes alumbró el ambicioso proyecto "Tango y origen", que incluye dos cd`s y un dvd, y que exhuma la capacidad de transformación del género, desde su génesis -con la influencia de la música negra- hasta la reelaboración `piazzolleana` y sus consecuencias.

Telam SE
28-03-2014 | 17:10
Telam SE

A través de 23 títulos, Chemes propone en su disco doble una lectura histórica, ideológica y poética del tango y en la que interpela, además del tango primitivo, a Enrique Santos Discépolo, Pascual Contursi, Carlos Di Sarli, Osvaldo Pugliese, Homero Manzi y Astor Piazzolla.

"El estudio de la historia del tango revela que el género no fue siempre igual y que, por lo tanto, puede seguir cambiando", apuntó Chemes 
"El estudio de la historia del tango revela que el género no fue siempre igual y que, por lo tanto, puede seguir cambiando", apuntó Chemes en diálogo con Télam.

El trabajo evoca los orígenes del tango, donde la tradición anónima vincula al género con el mestizaje colonial, el pulso de la música negra -en especial de la habanera cubana-, cruzada con cifras, milongas y estilos de la tradición criolla.

"La idea era hacer un relato como si fuera un cuento elaborado para un chico y desde un lugar muy personal. Había visto que el tango no les entraba a los compañeros y amigos de mis hijos y se me ocurrió hacer un relato", explicó Chemes.

"Al mismo tiempo -agregó- quería que ese relato fuera más allá de lo que siempre se cuenta, que desbordara lo tradicional, el tango del `40 y a Piazzolla".

Así, Chemes apuntó que "hay toda una primera parte del tango que no se conoce mucho, porque el género fue evolucionando y tuvo una dinámica llena de riqueza".

De ese modo, "Tango y origen" evoca recopilaciones u obras anónimas -de ritmo bailable- del primer tiempo del tango como "El Queco" o "Bartolo" que luego decantaron en un lenguaje propio que fue cultivado por figuras como Eduardo Arolas o Agustín Bardi.

De aquella etapa Chemes eligió reproducir piezas como "El esquinazo" (Angel Villoldo) o "A Trípoli se van" (Rómulo Pane).

También el material recoge la escuela decariana, con su influencia de las músicas europeas, y el tango-canción. En ese tránsito, el bandoneón y el piano ganaron peso específico en el género.

Luego, claro, el material también recoge la explosión del tango  de los `40 y la reelaboración de Piazzolla, que trabaja sobre la célula rítmica de la milonga y despertó diferentes movimientos en el tango, aún en evolución.

"Hoy hay un panorama muy abierto, forjado por músicos muy serios, muy comprometidos y por eso el género sigue abierto a nuevas transformaciones", reflexionó Chemes.

"Es, de todos modos -afirmó-, un momento que es difícil ver con claridad porque hay mucha diversidad. En otro momento en el tango no se toleraba tanta diversidad y eso lo empobreció mucho. Del mismo modo puede verse en el folclore, cuando todo se convierte en algo medio pop, el resultado es la pobreza".

Y agregó: "Siempre es malo que haya un solo lenguaje. Los discursos únicos, también en la música, son peligrosos".

Chemes enfatizó que existe todavía -con menos fuerza- una figura "de cierto tipo de tanguero que espanta, la del tanguero que está encerrado en su arquetipo", pero que esa imagen "va cambiando" y que se ha avanzado hacia una "democratización" del género. 

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