12/03/2014 Herencia potica contra las apropiaciones

La muestra levantada del artista desaparecido y su hijo

Si para muchos los desaparecidos están “presentes ahora y siempre”, el robo de un dibujo en el Centro Cultural Borges y el gusto amargo por la interrupción de la muestra homenaje a Miguel Ángel Bustos, abre un sinnúmero de asociaciones e interrogantes.

Por Viviana Ponieman

En estos días las muestra “Todo es siempre ahora”, un diálogo de continuidad poética entre el hijo y el padre, tenía que haber finalizado.

Pero en enero “manos anónimas” se apropiaron de un dibujo de Miguel Ángel, por lo que los organizadores del espacio “La línea piensa” Yuyo Noé y Eduardo Stupía, decidieron levantar la muestra N° 69.

Jardín de los soles que mienten. Miguel Angel Bustos
Jardn de los soles que mienten. Miguel Angel Bustos


Esta cronista no pudo estar presente en la inauguración y tenía especial interés de recorrerla junto a Emiliano, el hijo. Pero no pudo ser.
Sin embargo tengo una acuciante necesidad de hablar de ellos.

Me crucé con la poesía de Miguel Ángel Bustos (Buenos Aires, 1932 – desaparecido en 1976), ante su foto juvenil en la primera exposición que organizaron las Madres en el Ecunhi, apenas abierta la ex ESMA.

Pensé en otro joven que escribía, en esos tiempos también la sensibilidad te llevaba a la militancia, era casi inevitable. Sin embargo sus palabras me golpearon por fuerza propia.

Descubrí un poeta inmenso, de la edad y la talla de Juan Gelman con quien compartió redacciones y que, con estas palabras lo prologaba: “En ‘Corazón de piel afuera’ circula límpido el  poema, /bajo la palabra exacta y tensa; /allí, en este libro sin antecedentes en la poesía argentina, Miguel Ángel Bustos/–en plena juventud, 26 años- /reúne asombros y milagros, /vuelo lírico poderoso y maduro, /inesperado y tierno”.

Y eso también fue amputado-secuestrado, su presencia y su legado, su posibilidad de creación, desaparecida para todos nosotros.

Si para muchos los desaparecidos están presentes ahora y siempre, esa actitud se ve agraviada nuevamente. No sólo porque la herida sigue abierta en los cuerpos que no están, sino que las obras y acciones de conmemoración y recuerdo vuelven a ser víctimas, de vandalismo, secuestros y/o apropiaciones.

Por eso esta muestra era tan importante, de algún modo cerraba un círculo, sellaba una herencia de continuidades, era la primera vez que Emiliano, mostraba sus dibujos, junto a los de su padre.

En cambio, a sus 41 años, ya publicó cinco libros de poemas y sólo uno carece de algún dibujo suyo, igual que su padre.

Miguel Angel Bustos
Miguel Angel Bustos
Por otra parte la exhibición en el Centro Cultural Borges, abría un camino hacia públicos diversos mostrando un poeta integral, creador tanto con la palabra como en sus pinturas, que había alcanzado a mostrar en la SAAP en 1970, presentado por Aldo Pellegrini.
En esa ocasión en entrevista con Bengt Oldenburg, para la revista Análisis, el artista confesaba “dibujo porque quiero alcanzar una libertad que no se alcanza con la palabra” y el crítico escribió:
“Miguel Ángel Bustos es un visionario, un místico” (…) “Cuzco en quichua quiere decir corazón-….y esa es la clave de su última poesía como de su obra gráfica reciente. Los paisajes torturados las figuras surgidas de la soledad precolombina…”.

Esa apertura y esa opción poética que fue también el compromiso político, da cuenta que en los años 60 y 70 había una convivencia y una confraternidad horizontal y compañera. Algo difícil de percibir desde la actualidad donde no se cruzan líneas y se etiquetan acciones.

Difícil recorrer la humanidad de los militantes. Los desaparecidos quedan a veces en el limbo de la no existencia y el dolor.

Pero estos hombres y mujeres, producían arrasadoramente en un voltaje vertiginoso y, con una conciencia extrema, conciencia de trascendencia y también de la represión.

Esa continuidad se vio talada por la persistencia del silencio, por la urgencia de dar nombre primero y hacer justicia después por los desaparecidos.

Es tiempo de reivindicaciones y reconocimientos, de ellos en sus obras, y de nosotros como congéneres y  herederos que, como Emiliano, somos portadores de un pasado que es presente continuo.

Padre e hijo en la redacción de "Panorama"
Padre e hijo en la redaccin de "Panorama"
Emiliano heredó la poesía tanto en la palabra como en los dibujos, encarnó de algún modo la continuidad y un diálogo anulado, amputado en el cuerpo, pero hecho realidad a fuerza de amasar dolores y ausencias punzantes.

Él, que presenció el secuestro de su padre a los 4 años escribe en 2005 “Vivo en estado de yunque”…Mientras que en “Amarillas” de 1997 dice: “ esas hojas están amarillas…Pero es de esos abismos que quería hablar...”

Paradójicamente ese 30 de mayo de 1976 a las 22:30 el grupo de “tareas” que destruyó todo en la casa y secuestró al poeta, se identificó con unas “Tarjetas Amarillas” como pertenecientes a la Policía Federal.

Una extraña elipsis del color y del dolor.

Emiliano Bustos
Emiliano Bustos
Que se expresa así en el poema  "Ausencia” de 2011: “No somos un equipo. Vos no estás, tendrías que estar/ para ser un equipo tendrías que estar…”.

Mientras lo renace en la resiliencia, completa un circulo inverso de la vida donde él sostiene al padre:
”Como si te llevara del brazo/ (serías un viejito, te lo recuerdo), /te acompaño visitando esas tumbas que no imaginabas.
… fui, durante bastante tiempo, /como un soldado de reserva /aguantando nuestro campo de acción. /Y te acompañé, haciendo de cuenta que estabas, /a muchos lugares extraños.
/No es tu culpa. Hace mucho que no estás”.

Acerca de Bustos -el padre- decía Noé: ”Se trata de un enorme poeta, uno de los mayores referentes literarios de la generación argentina del 60. Había escrito que, 'detrás del cielo comienzan los cielos y los infiernos´ y también que 'en el centro del infierno hay una puerta, ahí comienza el infierno'. Conoció esa puerta cuando un grupo paramilitar lo secuestró”…

Mientras que Daniel Freidenberg confirmaba que hacia el momento de su secuestro, era bien conocido como escritor y, “pareciera que a su desaparición física, le siguió la de su nombre y su obra”. Subraya.

Esto comenzó a revertirse en 1998 cuando ediciones Tierra Firme publicó una antología con el nombre “Despedida de los ángeles”, seleccionada y prologada por Alberto Szpunberg.

También el Centro Cultural de la Cooperación editó en el 2007 “Miguel Ángel Bustos. Prosa 1960 -1976”, donde se reúnen sus colaboraciones periodísticas, textos en prosa inéditos y parte de su correspondencia.

Y en 2008 el hijo, reunió de manera completa la poesía de su padre (incluyendo inéditos) con el título de uno de sus libros  -Visión de los hijos del mal- publicado por la Editorial Argonauta.

Emiliano recoge la pluma de su padre, enhebra palabras y líneas casi desde donde él las dejó.

Emiliano Bustos
Emiliano Bustos
Algunos dibujos parecen una continuidad absoluta, como si la mano del padre guiara los trazos del hijo. Otros no.

Ambos tomaron la palabra, el padre con ansias de futuro, el hijo para bancar el pasado, a través de una larga conversación con el padre y la tragedia colectiva.

En el catálogo editado para esta exhibición, se puede ver el dibujo a 4 manos -refugio de los recuerdos- un autito que sobrevuela los garabatos del pequeño Emiliano.

Desde allí tuvo que remontar el hijo repasando gestos y colores para no soltar al padre, para llegar hasta aquí.

Y los poemas nos advierten la forma flagrante de la desarticulación de los tiempos, la desnaturalización hecha lenguaje.
Un testimonio vivo de estos” hijos de un planeta rojo, rojos, fundidos”.

Si bien Miguel Ángel como otros poetas tenía conciencia de la muerte y el peligro, amenaza premonitoria en sus escritos como en “Me afirmo en la tierra”: "Un día seré la ausencia visible de Miguel Ángel/ luego mi olvido"…
Sin embargo  su poética es tremendamente vital. ”Pero hoy tengo una médula de fuego. /Una piel extensa/multiplicada en mi garganta. /Un puño joven…"

Este robo, y su consecuencia de “levantar la muestra” nos trae de nuevo el gusto amargo de la violencia, el dedo en la llaga de la ausencia multiplicada.

La apropiación ante el “descuido” del personal de seguridad, se vuelve alegoría tenue aplicada a la obra.
A este ejercicio de memoria y de recuperación, tanto de la vida y obra del poeta, violentada, como de su hijo Emiliano y de todos nosotros.

Al respecto Noé y Stupía afirmaban: “Es cierto que todas las obras de arte son únicas e irremplazables, pero en este caso la pieza sustraída lo es más aún, por su carácter de documento histórico, no sólo en lo que hace a la categoría poética de Miguel Ángel Bustos, sino en cuanto a lo estrictamente político, dado que el poeta y artista visual fue uno de los tantos secuestrados y asesinados por la dictadura”.

Miguel Angel Bustos
Miguel Angel Bustos


Es difícil no caer en teorías conspirativas, porque nunca había sucedido nada parecido en ese espacio, entonces habrá que estar alertas, aunque los tiempos son otros, las manos anónimas agazapadas envían un mensaje.

Pero están los libros y los dibujos para conjurar las noches de infierno y hacer crecer la memoria. 

“Miguel Ángel Bustos quería pintar el verbo, y al escribir sus poemas los dibujaba y el dibujar era para él, como si los escribiese". Explica Noé y continúa:
“Evito la palabra ilustraciones porque no lo eran, sí, en cambio, utilizo el término poesías dibujadas porque él era fundamentalmente poeta, hiciese lo que hiciese, hasta en la militancia”