20/12/2013 anuario espectculos

Grandes visitas que expusieron fallas de las productoras

Los inolvidables recitales de Bruce Springsteen, The Cure y Black Sabbath se destacan entre un año de profusas visitas, pero en el que las productoras más importantes de la Argentina, dejaron mucho que desear en materia de organización.


Luego de muchos años de espera, The Cure regresó en una noche helada a River Plate y ofreció un notable concierto de más de tres horas de duración, donde repasaron toda su carrera y salieron más que satisfechos por la recepción del público.

El Boss de New Jersey también regreso luego de una larga espera, entregó toda su fibra, su pasión y la inmensa capacidad de la  E Street Band para un concierto notable.

Una semanas después la formación original de Black Sabbath se apoderó del estadio Único de la Plata para refundar el género del heavy metal.

El año había arrancado con muchas visitas como la de Pearl Jam, Black Keys, Queens of the Stone Age y Alabama Shakes, donde lo mejor estuvo sobre los escenarios, pero que marcaron un momento crítico para las productoras.

La atención al público fue desastrosa, el predio de la ex Ciudad Deportiva de Boca está totalmente inundado y esa luz de alerta se repitió en la problemática presentación de la talentosa Regina Spektor en el estadio GEBA.

El show de Spektor más apto para un teatro o un Luna Park, se vio afectado por el terrible frío que hizo esa noche y la desorganización tuvo su momento más álgido cuando la cantante reclamó una estufa cerca de su piano, ya que se le congelaban los dedos. 

Inmediatamente se abrió la discusión sobre la falta de inversiones por parte de las productoras más importantes, que declaran ante la AFIP ganancias anuales por decenas de millones de dólares, pero jamás han puesto un peso para levantar una arena, un estadio para 20 o 25 mil personas.

Como ha ocurrido a lo largo de la historia, debió ser el estado el que interviniera, y el gobierno nacional inauguró el notable estadio cubierto de Tecnópolis con una buena capacidad.


Por su parte el gobierno porteño decidió darle un nuevo uso al gigantesco predio del abandonado Parque de la Ciudad, y tratar de convertirlo en un sitio para espectáculos públicos.

El gobierno macrista le puse el ostentoso nombre de "Ciudad del Rock" a un predio en el que sólo hay pavimento y un playón de estacionamiento, pero no construyó ninguna tribuna, ningún techo y no mejoró los accesos.

Aun así las visitas siguieron y los británicos de Blur ofrecieron un gran concierto, al igual que el estadounidense Dave Mathews y cuando cerraba el año Stevie Wonder convirtió la noche de Buenos Aires en una fiesta soul y funky.

Se produjo el debut del notable guitarrista americano John Mayer, los metaleros tuvieron un gran año con las visitas de Iron Maiden, Megadeth, Anthrax, Testament, Alice In Chains y Rob Zombie.

El Beatle Ringo Starr regresó con su popurrí de canciones de todas las eras, el virtuoso guitarrista Steve Vai se reencontró con el público argentino, y el canadiense Rufus Wainwright sorprendió a todos con su talento y su piano.

También destacaron las visitas concretadas por las productoras más chicas e independientes que tuvieron su momento de gloria durante el show del influyente Bob Mould, el grupo Television, Lee Ranaldo, Neil Hastead.

A ellos se sumaron Tame Impala, Devendra Banhart, CocoRosie, The XX, Daniel Jonhston, Grizzly Bear en los cuales estas productoras mostraron una diversidad artística muy rica, y un trato respetuoso para el público.


Otras visitas destacadas por su calidad fueron la del maestro flamenco Paco de Lucía, los grupos A Perfect Circle, Tomahawk, Crystal Castles, Franz Ferdinand y Keane.    

El cierre es para la visita del ídolo teen mundial Justin Bieber que tenía programados dos conciertos en River Plate.

El primer lo concretó completamente, el segundo debió suspenderlo alegando una descompostura, aunque luego se comprobó que en sus días en Buenos Aires, se dedicó a correr vertiginosamente por el camino de los excesos.