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Sergio Bizzio

Sobre la tentación de repetir la experiencia

En el bosque del sonambulismo sexual es la nueva entrega del narrador, poeta, guionista y director cinematográfico Sergio Bizzio, esta vez con una serie de estampas que guardan historias un tanto disparatadas pero no tantas como para hacer de la palabra sonambulismo un equivalente de surrealismo.

Por Pablo E Chacn
Por Pablo E. Chacón
10-12-2013 | 11:44

El libro, publicado por la casa Mansalva, que dirige el poeta y editor Francisco Garamona, reúne una serie de historias entre las que quizá sobresalga la de un gaucho en una payada de haikus.
 
Bizzio nació en Ramallo, provincia de Buenos Aires, en 1956. Publicó, entre otros libros, El divino convertible, El escritor comido, Rabia, Aiwa, Era el cielo, Infierno albino, Realidad, Un amor para toda la vida, Paraguay y Borgestein.
 
Esta es la conversación que sostuvo con Télam.
 
T : ¿Por qué En el bosque del sonambulismo sexual?
B : En el bosque del sonambulismo sexual es un libro distinto de todo, al menos de todo lo que hice yo. Los primeros lectores del libro parecen hasta ahora muy preocupados por describirlo de alguna manera. Me han dicho que es un libro surrealista, que es un libro onírico, que es esto o aquello, y todo siempre con el aire del elogio, pero no entiendo muy bien la necesidad de clasificación que dispara el libro.
 
T : ¿Eso te ha desconcertado?
B : ¿Desconcierto? Puede ser. Lo escribí cuando terminé el rodaje de Bomba, precisamente en el tiempo muerto entre el fin del rodaje y el comienzo de la edición, que duró algunos meses. A lo mejor En el bosque... fue una reacción al trabajo de la película, que como en toda película es siempre tan medido, una suma de planes y cálculos y cosas por el estilo. Este libro es todo lo contrario. Trabajé con absoluta libertad. Lo único que tuve que hacer fue escribir lo primero que se me pasaba por la cabeza. Quería que la escritura fuese de nuevo ese lugar donde todo es posible, incluyendo (más que quitando o evitando) la dispersión, la superposición de historias, los cambios de registro, los saltos de género, las incongruencias, todo lo que habitualmente llamamos error.
 
T : Y que la escritura transforma, o traduce…
B : La traducción del resultado de ese error puede querer decir magia. Por supuesto, después trabajé mucho y a conciencia en la corrección, pero fue más que nada atendiendo al ritmo y a casi ninguna otra cosa.
 
T : ¿Y de acá para adelante?
B : El peligro de haber escrito un libro así es que en lo que escribí después y en lo que estoy escribiendo en estos días aparece siempre la tentación de repetir la experiencia, la tentación de desbaratarlo todo. En el bosque… fue un libro adictivo para mí. Ahora estoy en abstinencia, pero tarde o temprano voy a caer otra vez.
 

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