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Marcelino Freire

La literatura como documento del absurdo contemporáneo

Cuentos negreros es el primer libro del brasileño Marcelino Freire traducido al español, uno de los escritores contemporáneos más destacados en su lengua, que escribe como si de canciones se tratara sobre las miserias de su país -racismo, homofobia, explotación sexual, corrupción- y lo hace "por venganza" asegura, sin intenciones edificantes.

Por Dolores Pruneda Paz
Por Dolores Pruneda Paz
01-07-2013 | 23:47
Telam SE

"Yo no escribo sobre personas felices sólo sobre `mal sucedidas` (que les va mal), no lo hago para edificar sino porque algo me incomoda, un gobierno que no va bien, un desamor, un abandono. Escribo porque `quero me vingar` (vengarme)", dice el escritor, ganador del importante premio Jabuti, que visitó el país para presentar la nueva edición de Santiago Arcos.
 
En un portuñol que marcará toda la charla y dará cuenta de la cadencia de sus textos, Freire es contundente: "Escribo para registrar los absurdos de mi tiempo, desde 2005 las personas continúan gritando en este libro. Hace ocho años que Olorum sueña con su nuevo amor en medio del tránsito infernal".
 
Habla de unos de los personajes del cuento que abre el volumen, "Trabajadores de Brasil", un boletero del transporte público "que sigue caro y sin subsidio", grafica en referencia a las masivas protestas que por estos días incendiaron las principales urbes brasileñas, y muestra el carácter de su literatura.
 
"No soy negro, infelizmente no se puede ser perfecto en todo - ríe con su pelo, piel y ojos claros- pero soy todas esas cosas que están en estas páginas, soy nordestino, soy brasileño, soy gay, soy mujer".
 
Todos y cada uno de los protagonistas: los jóvenes pobres, que de la misma manera que hacen documentales con su vida en las favelas, quieren filmar a los ricos en "Solar de príncipes"; los turistas gringos que buscan sexo barato en "Alemanes van a la guerra"; la prostituta "Vaniclélia"; los traficantes de órganos de "Nación zumbi".
 
Freire es de Sertania, una localidad pequeña del desierto enorme y empobrecido del interior de Brasil, al norte, ahí donde letra y música es siempre una de manera extraña, donde la cultura popular no distingue entre poetas y músicos, es igual, es lo mismo, las canciones se declaman en la vida cotidiana despojadas de instrumentos más allá de la voz y los textos también.
 
En ese marco Freire escribe sus libros, para ser `ouvidos` (oídos), por eso tanto texto suyo se escucha por esos lugares: "Como no sé cantar ni tocar un instrumento escribo a partir de esta memoria musical tan intensa. Las personas `minha regiao` hablan cantando". 

 
Telam SE

Y los cuentos "tienen una sonoridad muy típica de `minha terra` ¿No?, nunca tengo una historia para contar, tengo un sonido en la cabeza para `costurar` (coser). Una primera frase -señala- y las palabras van diciendo qué historias quieren, por eso llamo a mis cuentos, cantos, improvisaciones o `cirandas` (rondas de cantos festivos)".
 
"Todos los libros que escribí y escribiré los hizo mi madre con esa urgencia de expresarse, mi padre está en los silencios, era calmo, tranquilo, hablaba poco pero siempre muy certero".
 
Freire reconoce que "eso es Sertao también, mi madre era una tragedia, no tenía tiempo para contar cuentos pero la mínima cosa viraba a cuento porque para el pobre todo es una historia, todo esfuerzo es valorizado, tanto que cuando compraba un mueble viejo quería conservar el viejo", se ríe.
 
"Los personajes de mis libros cargan con su determinación y, como mi madre, residen en el lugar del grito, como ella no tienen más tiempo, yo escribo para perpetuar su existencia" y señala a "Totonha", título de uno de sus cuentos y nombre de una tía analfabeta que no quería aprender a leer.
 
"Ahí estoy perpetuando su forma de hablar y pensar, de alguna forma desde su ingenuidad habla mucho `mais` sobre educación que cualquier otro", desliza.
 
Acto seguido, sujeta el libro y en el interior abarrotado del bar porteño donde toma un lágrima doble declama un pasaje del cuento con voz firme: "¿Sólo para que el prefecto diga que valió la pena el esfuerzo? ¿Hay esfuerzo más esfuerzo que mi esfuerzo? Todos los días, hace tanto tiempo, en este olvido. Despertando al sol. ¿Existe mejor abecedario? ¿Deletrear si se acerca la lluvia?" 
 
"Es como si no estuvieran vestidos -(los personajes) dice-, no hay una caracterización física fuerte más que lo que precisa ser dicho. Resisten desde la voz, siempre hay una cosa que está siendo hablada".

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