15/01/2013 El arte de tapas

Las tapas de libros del 2012

En materia de diseño, dentro de la industria editorial, el arte de tapas ha ido ganando espacio, calidad y versatilidad de propuestas. La práctica se profesionaliza y los diseñadores “tapistas” son hoy figuras reconocibles dentro del medio. Algunos de ellos muy codiciados. Más allá de las ventas y el tiempo que resista un libro en vidrieras, mesas de exhibición y ránkings de best-séllers, las tapas se incorporan al acervo de la producción gráfico-estética de la industria cultural. Despuntando su carácter artístico y en tanto tal, deseoso de autonomía. En este especial: 10 temas, ejes o categorías que ya son tendencia.

1

Argentina es el tema

Desde ensayos políticos a guías cartográficas, pasando por libros de cocina, la temática “nacional” aflora cada año como un eje que atraviesa la producción editorial. Terreno fértil para el trabajo con iconografía, arquetipos, mitos y materialidades. 


Tacuara, Editorial Sudamericana / La aventura del Pulqui, Lenguaje Claro editora / Nueva cocina argentina, Planeta.
2

Vintage

Nos han dicho –y ya nos hemos angustiado lo suficiente– que “todo ya fue inventado”. Pero hay buenas noticias: los diseñadores saben que, muchas veces, a través de un homenaje (a estéticas, géneros, colecciones), también es posible anidar en lo nuevo. 
 

Que el mundo me conozca, La bestia equilátera / Abuelas con identidad, Iamiqué / La reina del Nilo, Atlántida.

3

Distorsiones

Fuera de foco, de campo, en movimiento. El diseño de tapas acompaña el derrotero estético de las materialidades de las que se nutre, siendo las dos más importantes la fotografía y la tipografía. El ruido, el ensayo y el error son también parte del mensaje a comunicar.



Rumble, Lumen /  El marido de mi madrastra, Literatura Mondadori / Gongue, Interzona.

4

Mono y bicromía

Desde que alguien dijo que “menos es más”, las soluciones mono y bicromáticas han seducido a los diseñadores que encuentran  en la síntesis del blanco y negro y los “dos colores” una potencia. En estos ejemplos, tres tapas de libros sobre músicos que apelan a síntesis iconográficos, al cruce de géneros (cine y música) y al silencio (textual) como reservorio emotivo.


Ahora, antes y después, Derivas /  Cerati en primera persona, Ediciones B / Morton Feldman, Caja Negra.
5

Bricolage

Llegado desde las editoriales “boutique”, el diseño editorial se inspira en los oficios, desvanes, caligrafías y el artesanato. Tipografías dibujadas a mano, viñetas, texturas sirven para plasmar fantasías de la mente, que se trasladan de la idea al trazo. Detrás de sus motivos simples, naives, decorativos aparece una ingenuidad que no siempre es tal. 
 
Rino y pajarito, Hueders libros / Informe de lectura/Cartas a Montale, La bestia equilátera /  Hermano ciervo, Fiordo.     
6

De antaño

De la mano de los chefs y su actitud de estrellas de rock, los libros de cocina atraviesan una era de consagración. Cada cocinero puede contar con su propia “biblia” de diseño cuidado, papel sedoso y onerosas producciones fotográficas. Estas tres tapas de libros transitan otro camino: el de las abuelas, los objetos, los utensilios, los ingredientes.



Libro de cocina, Eloise Alemany / Mitos y leyendas del vino argentino, Aguilar / Cocineros de verdad.
 
7

 A grito pelado


Poéticas, políticas, declamaciones, manifiestos. Del susurro al grito, estas tapas prueban, revisan y agotan recursos gráficos e iconográficos. El riesgo: un tono esperpéntico. El mérito: el desparpajo.

La guerra de las mariconas, Cuenco del plata /  Mitomanías, SigloXXI / Triple frontera, Eloísa cartonera.  
8

 La tapa como cuadro

La relación del diseño de tapas con las artes plásticas ha sido históricamente uno de los cruces más nutricios. Este recurso es particularmente fértil en las colecciones más “estructuradas” (las que tienen marcos, logos, tipografías) ya que la potencia y pregnancia de la obra artística la desprende de la serie (que la iguala a otros títulos). También es frecuente la foto “al corte”, que proyecta el efecto de un lienzo pictórico.



Cámara Gesell, Planeta / El amor nos destrozará, Tusquets / Las madres no le decimos esas cosas a las hijas, Seix Barral.

9

 Libros infantiles, mundos ilustrados

Por regla casi general, las tapas de los libros infantiles suelen “resolverse” con una ilustración y una aplicación tipográfica. La imagen puede ser una que aparece en el interior del libro, o realizarse específicamente para la tapa. Son días de esplendor para el “libro álbum”, en el que textos e ilustraciones se deslizan y retroalimentan. Que los ilustradores sean artistas plásticos, y que los artistas plásticos deseen ilustrar es solo motivo de plenitud y regocijo.
 
Eran tres amigos, Planta Editora / Stefano, Sudamericana joven / Los gigantes de la luna, Edelvives.
10

 Una atracción sutil y arrobada


El diseñador de la tapa de un libro es a su modo también un traductor, un intérprete de la obra. Su desafío: comunicar un clima, un estado, un bloque de sentidos. Busca una imagen que nos invite a sumergirnos mar adentro. Una vez allí, será difícil sustraerse a la experiencia.


Hasta que pase un huracán, Tamarisco Editores / Nuestro iglú en el ártico, Criatura Editora / Correo sentimental, Pánico el pánico.    
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