Entrevista a Taty Almeida

"Desde hace 45 años la única lucha que se pierde es la que se abandona"

por Bernarda Llorente

23-03-2023

A pocas horas de conmemorarse los 47 años del golpe cívico militar en la Argentina, Taty Almeida, referente de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora reafirmó en su visita a Télam un concepto que marcó el compromiso de su organización por más de cuatro décadas: "La única lucha que se pierde es la que se abandona".

La definición de Taty combina su historia, pero también habla del presente de un país jaqueado por crisis que se fueron encadenando en los últimos años y a su frase le sumará a lo largo de la entrevista preocupaciones actuales de un año electoral con reivindicaciones históricas.

Almeida afirmó: "No me voy a cansar de repetir: cuando se vaya a votar hay que tener memoria de lo que pasó en el gobierno de Macri", a la vez que retomó la figura de Azucena Villaflor, la primera presidenta de Madres, para enviar un mensaje al Frente de Todos y sus internas que hacen crujir la coalición gobernante, "en ese famoso 30 de abril del '77 dijo esas palabras que tiene tanta actualidad: por separado no vamos a lograr nada" en una parábola que cruza los tiempos, y con la que Taty interpela sobre la necesidad de mantener la unidad.
"A pesar de los bastones y las sillas de ruedas, las locas seguimos de pie porque no estamos solas"
No estará en el país el 24 de marzo porque sus compromisos internacionales la llevan a España donde dará tres charlas en distintos ámbitos, y compartirá panel con el exvicepresidente español, el periodista y referente de Podemos Pablo Iglesias, pero antes de emprender un nuevo viaje resaltará la vigencia de su lucha y la de sus compañeras: "A pesar de los bastones y las sillas de ruedas, las locas seguimos de pie porque no estamos solas", y no perderá la oportunidad de interpelar también al Poder Judicial al afirmar que "no puede ser que en una democracia tengamos esta mafia judicial y, por ejemplo, no se continúe investigando el atentado a Cristina".

A lo largo de más de una hora de entrevista recordará con orgullo a Alejandro, su hijo desaparecido, ex trabajador de la agencia Télam: "Yo estoy feliz de haber parido a mis tres hijos Jorge, Alejandro y Fabiana; pero Alejandro parió a Taty Almeida", revindicará su militancia y la de los 30 mil detenidos desaparecidos y a Néstor Kirchner que "fue el primer presidente que nos escuchó, que tomó los derechos humanos como política de Estado".

Una entrevista histórica, cargada de emociones y recuerdos, en la que Taty les habla a los jóvenes, repasa la importancia de estos 40 años de democracia y pone de manifiesto una de sus cualidades como bandera, su alegría: "No han logrado que pierda el humor; tengo una consigna que es militancia y joda".



-Bernarda Llorente: Quería preguntarte por tu nombre, todos te conocemos por Taty, sin embargo, cuando uno va a tu nombre completo resulta difícil de recordar porque es muy extenso.

- Taty Almeida: Exacto.

- Ese nombre Lidia Stella Mercedes Miy Uranga significa una parte de tu historia y el Taty Almeida otra.

- Antes que nada, Bernarda, te quiero agradecer porque vos sabés lo que para mí significa estar en Télam. Alejandro, mi hijo, uno de mis hijos detenidos desaparecidos, justamente trabajó en Télam y ahí estamos con esa la placa que está acá. Así que me emociona muchísimo estar acá y te agradezco a vos y a todas y todos los que hicieron posible esta entrevista.

Efectivamente, soy Lidia Estela Mercedes. Como se usaba antes, por los nombres de la abuela, por la tía, viste? Pero bueno, te voy a contar por qué me dicen Taty. En mi familia éramos tres mujeres y un varón. Mi hermana mayor me llevaba un año y pico y nuestros padres nos contaban que a una de las hijas de un matrimonio muy amigo que tenían le decían Taty. Ella jugaba con nosotras. Entonces a mi hermana le encantó el nombre y me empezó a llamar Taty. Como vos comentabas antes, nadie sabe mi verdadero nombre. Además es gracioso porque cuando viajo a algún lado y me tienen que sacar un pasaje o lo que sea, se sorprenden y me preguntan cómo es mi nombre.

- Claro.

- Mi familia Uranga es de Paraná y una vez me invitaron a dar una charla allá. Y se dio el colmo que voy a Aeroparque, entrego mis documentos y mi nombre no aparecía. Y entonces le pregunté si por casualidad no estaba como Taty Almeida, y así fue.

Mirá, querida, todas las Madres tenemos una historia de vida y si no hubiera sido por la desaparición de nuestros hijos, yo pienso que no nos hubiéramos conocido porque cada cual tenía su familia y sus amistades. Es muy importante que se conozca la historia de vida de las Madres, porque nosotras no nacimos militantes. La mayoría de las Madres eran amas de casa. Yo, como otras, tenía una profesión. Como yo también "caí" en la escuela pública, soy docente. Por supuesto, querida, estoy jubilada y jamás me imaginé que después de tantos años iba a seguir haciendo docencia por la vida con un pañuelo blanco en la cabeza.

Efectivamente. Si soy una Madre de Plaza de Mayo es porque a mí también me arrebataron lo más preciado que tiene una mujer: un hijo. Alejandro Martín Almeida. Ale tenía 20 años cuando lo detienen y desaparecen. Estaba cursando el primer año de Medicina y trabajaba en el Instituto Geográfico Militar, hoy Nacional. Antes que nada era un militante político. Vos sabes que nunca falta un trasnochado que diga que por algo será que se los habían llevado. Y nosotras, las Madres y las Abuelas, con mucho orgullo decimos que por supuesto fue por algo. No fue ni por estúpidos ni por perejiles. Fue porque eran militantes políticos. Pero de esa militancia de Alejandro yo me enteré muchísimo después.

- ¿Cómo era ese entorno familiar en el que creció Alejandro? ¿Cuál era la relación de aquel militante con vos, su madre?

- Toda mi familia era militar: mi padre era teniente coronel de caballería, retirado, y murió en 1961; mi hermano, coronel; mis dos hermanas, casadas con dos oficiales de aeronáutica; los hermanos de mi ex marido, oficiales del ejército. Los Uranga de Paraná eran radicales, en fin, anti antiperonistas totales, gorilas. ¡Y yo ni te cuento! Era una gorila... me salían los pelos por todos lados, pero bueno ya me afeité. Y Alejandro vivía conmigo y jamás me dijo de su militancia. Él me cuidaba, me preservaba. Tantas veces salía con su metro ochenta, me abrazaba y me decía "esta gorilita de mierda, sin embargo, la quiero". Y yo no entendía nada, con decirte que una vez veo una estrella en una tabla de planchar, escrita con birome y le pregunto a Ale si era la estrella judía. Y ahí me dice que era la del ERP. Ale militaba en el ERP, pero para mí era chino, ¿viste?

Todo ocurrió un 17 de junio de 1975, tengamos memoria, antes del golpe cívico-militar-clerical. Soy católica, pero que le caiga el sayo a quien le caiga. Recuerdo que llegó de la calle y me dijo "mirá mamá, mañana no voy a trabajar porque tengo un parcial, esperate que ya vengo". Fueron las últimas palabras que escuché de Alejandro. Cuando él no venía a dormir, siempre me avisaba. Al día siguiente me levanté y no encontré nada. Y en un mueble encuentro una agenda de teléfono y en las últimas 24 hojas, 24 poesías... Tampoco sabía que Alejandro escribía poesía. Ahí las leí, ¿te imaginás? Empecé a conocer, de a poco, la otra faceta de Alejandro. Y hay una poesía, Dios mío, que me dejó a mí, que es una despedida. Sabía que lo iban a matar, así que te imaginás ahí.

- Me imagino el impacto que habrás sentido al descubrir todo esto. ¿Cómo hiciste para convertir aquel dolor en este compromiso?

- Empecé a conocer a Alejandro, por mi cuenta, en el año ´75. Yo tenía 45 años, no saquen la cuenta, tengo 92. Fueron 45 años que viví en una burbuja, ¿viste? Me acuerdo que alguien, ya ni me acuerdo quién, me dijo: "Taty, tenés que ir a la Liga, ahí te pueden decir algo, te van a ayudar". Y yo lo primero que pensé fue en la Liga de amas de casa, porque no tenía idea de la Liga por los Derechos del Hombre.

Así que, ya te digo Bernarda, yo empecé sola. Siempre acompañada por mi familia, que no compartía para nada pero me acompañaban ¿Y a quién empecé a consultar? Fui a ver a mis conocidos en general, el general Harguindeguy de Caballería había sido oficial de mi padre y era el jefe de policía en el año '75, con uno de mis cuñados que fue el director de Télam en el año 72, un teniente coronel retirado, era el padrino de Alejandro. Entonces lo vamos a ver a Albano Harguindeguy y le digo "no sé si usted puede hacer algo, porque uno de mis chicos hace días que no viene, no tengo idea qué puede ser". Y me dice: "Señora, no podemos hacer nada. Los únicos culpables, los peronistas".

- ¿Culpables de qué, te decía? ¿Vos qué pensabas que había pasado en ese momento?

- Nada. No tenía idea. Yo no sabía nada, aunque ojo que de algunas cosas estaba enterada, ¿viste? Pero no fui la única. A más de una Madre nos costaba aceptar esa palabra que no la conocíamos, que no la practicábamos: desaparecidos. Creíamos que estaban presos, incomunicados en algún lado. Así que cuando Harguindeguy me dijo eso, yo dije "claro, son los peronistas". Te cuento, después de muchos años se acercaba el 24 de marzo y un periodista amigo me estaba haciendo un reportaje y me preguntó qué había sentido, qué había dicho el 24 de marzo del golpe. Y yo le dije "mirá, te voy a contestar lo que en ese momento contesté, antes de sentirme parida por Alejandro". Porque yo estoy feliz de haber parido a mis tres chicos Jorge, Alejandro y Fabiana. Pero Alejandro parió a Taty Almeida. ¿Sabés qué dije?, lo he contado muchas veces: "Al fin se van estos negros de mierda y vienen mis conocidos, y yo lo voy a recuperar a Alejandro". Harguindeguy era conocidísimo. Galtieri, jefe de mi hermano coronel, éramos amigos. Camps, de Paraná. Imaginate, íbamos a pasar las vacaciones a Paraná. Agosti era compañero de uno de mis cuñados y padrino de uno de mis sobrinos. Con eso te quiero decir que en mi cabeza no entraba que mis conocidos eran ya los genocidas. Por eso, Bernarda, a mí me tocó. Me costó mucho acercarme a Madres, porque yo me cuestionaba qué iban a pensar con el currículum que tenía, que era una espía.

Recién en el ´80 me acerqué a Madres. Me acuerdo que fuimos con mi hija Fabiana a la casa de Madres y al entrar vimos en una pared fotos, fotos y más fotos. Me sorprendió, no era la única. Y me atendió la Madre con mayúscula, la dama digna, María Adela Gard de Antokoletz, quien buscaba a su hijo abogado, desaparecido hasta ahora. María Adela, que falleció lamentablemente, tenía un pelo blanco que imponía y lo único que me preguntó fue lo siguiente: "¿Quién te falta a vos?". Era lo único que se preguntaba a los que se acercaban por primera vez. No importaba la política ni la religión. Y ahí, por fin, hice mi catarsis. Y hablé.

Las primeras rondas
- ¿Quién te llevó a Madres? ¿O se te ocurrió a vos?

- Yo sabía que había un grupo de mujeres que iba a la Plaza de Mayo, ¿viste? Pero yo decía, hmmm, ¿quiénes serán? Y un jueves, fuimos con el que era mi yerno a la Plaza. A la ronda. Había mucha gente. El pañuelo todavía no se usaba, después te voy a contar la historia de los pañuelos. Cuando vimos tanta gente, me dí cuenta que no estaba sola y eso me decidió. Al hacer esa catarsis en la que hablé y lloré, en un momento le dije a María Adela qué estúpida había sido. Y ella me contestó: "No, mijita, no digas eso. Cada madre se acercó cuando fue su momento. Y este es el tuyo, Taty". Y así fue.

A partir de ese momento hice lo que mejor que pude hacer: integrarme a las Madres, hablar el mismo idioma y aceptar los logros y los no logros. Pero vos fijate, te vuelvo a repetir, que yo estoy hablando de mí, pero más de una eran amas de casa y nosotras salimos y empezamos a ocupar espacios que eran reservados para los hombres. Plazas, marchas, Pusimos el cuerpo con este pañuelo que, bueno, recorrió el mundo. Por eso las Madres no aceptamos que nos digan heroicas. No. Hicimos lo que cualquier madre hace por un hijo y lo siguen haciendo de otras maneras.

Pero hablando de la historia de las Madres, los primeros años gritábamos "aparición con vida, con vida los llevaron, con vida los queremos". Porque, como te dije, no nos entraba en la cabeza otra cosa. Hablamos de desaparecidos después de muchos años, gracias a los ex detenidos, a los sobrevivientes que empezaron a decir que habían estado con tal o cual persona en la ESMA o donde fuera. Ahí comprendimos que nuestros hijos ya no estaban vivos, aunque políticamente jamás los vamos a dar por muertos. Son detenidos-desaparecidos.

La historia del Pañuelo
- Nos ibas a contar la historia de los pañuelos?

- Sí. Cuando hablamos del golpe cívico militar clerical es porque la jerarquía eclesiástica fue cómplice total con el genocidio y nunca jamás nos recibió a las Madres. Todos los años hay una peregrinación a la Basílica de Luján, donde está la Virgen de Luján, que es la patrona de la Argentina. Van miles de personas a pie y en auto. Y la jerarquía eclesiástica va todos los años. Entonces, en los años 80 dije, bueno, hay que ir entonces a Luján y ahí abordar a la jerarquía eclesiástica. ¿Pero cómo reconocerse en medio de esa multitud? Entonces, algunos dijeron que se podían poner trapos blancos en un palo, empezar a hacer señas y así juntarnos. Una madre dijo sí, pero además propuso que nos pusiéramos los pañales de nuestros hijos en la cabeza.

Para los más jóvenes: antes no había pañales descartables, eran de gasa, blancos, se usaban, se lavaban y se volvían a usar. Y fue así como muchas Madres tenían guardados los pañales de sus hijos. Así como en su momento sirvieron para cuidarlos, después sirvieron para pedir por sus vidas. Por supuesto, nosotras pedimos por los 30.000. Las Madres de Plaza de Mayo, Línea Fundadora, decidimos que dejaran de ser NN y que tuvieran nombre y apellido. Por eso, cada Madre le pone al pañuelo él o los nombres de sus hijos y la fecha de desaparecidos. Esta es la historia del pañuelo blanco que, como dije, ha recorrido el mundo. Cuando salió el pañuelo verde, fantástico, que representa a toda esa juventud que realmente pedía y logró la ley del aborto, alguien dijo que se habían teñido los pañuelos blancos. De ninguna manera. El pañuelo blanco es el pañuelo blanco. Y el pañuelo verde es el pañuelo verde. Esa es la historia.

Democracia
- ¿Existió la fantasía que los desaparecidos podían aparecer con el advenimiento de la democracia? ¿Existió esa idea en las Madres?

- Y claro... nos costó muchísimo aceptarlo. Había ilusión. Bueno, cuando asume el doctor Alfonsín, viste que realmente la mayoría lo votamos y de qué manera, ¿no? Me acuerdo que ese día llegué a votar. Yo vivo en Palermo y desde que se los llevaron a Alejandro jamás había puesto la bandera argentina en el balcón. Pero ese día la puse. Fui a votar, la gente nos miraba y era una emoción, te juro, nos parecía mentira. Lo votamos al doctor Alfonsín y, como lo muestra esa película "Argentina, 1985", fue el primer presidente que hizo ese juicio único en el mundo. Porque fue la primera vez que civiles juzgaron y condenaron a perpetua a los militares. Realmente dijimos "al fin empezamos a respirar otro aire".

Lamentablemente se sabe que apremiado por los milicos, después dictó las leyes de impunidad, del Punto final y la Obediencia Debida. Y ya no pudimos seguir juzgando en la Argentina. Después, ni te cuento el que le continuó, que no lo nombro por razones obvias. ¿Qué hizo este iluminado? Absolvió a los pocos que habían sido condenados. Salieron todos. Quería tirar abajo la ex ESMA, uno de los peores centros clandestinos, para construir en el lugar la gran plaza de la reconciliación. ¿Qué reconciliación? Juicio y castigo. Y cárcel común a todos. Y perpetua, ¿viste? No lo logró, por supuesto.

Y así, Bernarda, siguieron pasando los años. Los presidentes nos recibían, pero desde el momento que tuvimos la certeza que nuestros hijos estaban muertos, ya no gritábamos "aparición con vida", sino que nuestra lucha, hasta hoy, comenzó a basarse en tres patas: Memoria, Verdad y Justicia. Justicia legal, jamás justicia por mano propia.

- Después de tantos años de lucha, ¿cuándo sentiste finalmente que "Memoria, Verdad y Justicia" había dejado de ser una consigna, para convertirse en una realidad concreta?

- Esa justicia no la logramos hasta que llegó nuestro otro hijo, como él mismo lo reconoció, Néstor Kirchner. Fue el primer presidente que nos escuchó, no que nos recibió, sino que nos escuchó, que tomó a los derechos humanos como política de Estado. No de un gobierno, sino de un Estado presente y gracias a la lucha inclaudicable de los organismos y de la cantidad de gente que nos acompañaba, que se dio cuenta que no estábamos tan locas cuando gritábamos lo que gritábamos.

Gracias a todo eso se anularon las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida, y pudimos seguir juzgando y condenando en la Argentina. Fue la misma política de Estado que tomó Cristina. O sea, fueron diez años tranquilos, nadie ofendió la memoria de nuestros hijos Bueno, es la misma política de Estado que hoy también ha tomado nuestro presidente Alberto. Pero sabemos que después de Cristina, la primer pandemia: Macri y compañía. Vos recordarás que en uno de sus primeros discursos dijo que se le terminaba el curro a los organismos de derechos humanos. Mirá quién hablaba de curro. Lamentable. Bueno, así entregaron a la Argentina al nuevo gobierno. Como dice Tristán Bauer, tierra arrasada. Tremendo, Dios mío.

- Vivimos un tiempo de desánimo colectivo, no sólo en la Argentina , sino en el mundo, donde los jóvenes parecen no encontrar respuestas. La historia de las Madres parece como una historia lineal en la que la lucha siempre te lleva a un camino recto. Y la verdad es que las Madres y los argentinos, hemos tenido muchos avances y retrocesos. Durante la charla, describiste varios momentos en los que, supongo, el desánimo las debe haber afectado, al menos un ratito. ¿Qué las llevó a superar esas dificultades y seguir luchando?

- Azucena Villaflor de De Vincenti fue la fundadora de las Madres de Plaza de Mayo y en ese famoso 30 de abril del ´77 dijo esas palabras que tienen tanta actualidad: "Por separado no vamos a lograr nada, tenemos que juntarnos y vayamos a la Plaza a gritar para que nos escuchen". Y así fue, ¿no? Esas catorce primeras madres que fueron a la Plaza de Mayo y como había Estado de Sitio, más de tres personas no podían estar juntas. Como eran 14, la misma policía empezó a decirles que debían circular. Y empezaron a caminar de a dos, pero no alrededor de la pirámide de Mayo, sino del monumento a Belgrano, que está justo frente a la Casa de Gobierno. Sin querer fue la primera ronda. Y, sin querer, ahí empezó a formarse el organismo de derechos humanos.

Pasaron los años y lamentablemente había cada vez más madres, porque cada vez había más y más desaparecidos. Azucena Villaflor, Esther Careaga y Mary Ponce,, las tres Madres que este cobarde y Judas de Astiz hizo desaparecer. ¿Y de qué manera? En la Iglesia de la Santa Cruz, esos curas divinos. Por eso te digo, hay complicidad por parte de la Iglesia, aunque también debemos rescatar a Angelelli, a Ponce de León, a los Palatinos, a Carlos Mugica. Estos curas irlandeses, divinos, siempre recibían a las Madres.

- ¿Cómo fue la infiltración de Alfredo Astiz en la Iglesia de la Santa Cruz que derivó en la desaparición de Azucena Villaflor y de las monjas francesas Alice Domon y Léoni Duquet?

- Astiz, rubiecito, se infiltró en la ronda entre las Madres y decía que tenía una hermana desaparecida, pero que su madre estaba tan mal que no podía ir a la Plaza. La que más lo cuidaba era Azucena VillaFlor. Un 8 de diciembre del ´77, pocos meses después de haberse formado, digamos, el organismo, en la Iglesia de la Santa Cruz quedaron en juntarse muchos familiares y amigos porque se estaba juntando dinero para publicar en la prensa la primera solicitada sobre los que, hasta ese momento, se sabía que estaban detenidos-desaparecidos. Entonces quedaron así. Bueno, nos juntamos y después vemos. La Iglesia de la Santa Cruz tiene un jardín enorme. Era el 8 de diciembre, el Día de la Virgen, así que la iglesia que es enorme estaba llena. Entonces sale un grupo al jardín. Y estaba Astiz, que con un billete iba señalando a quienes luego fueron detenidas. Nadie se daba cuenta. A Azucena la desaparecen a los dos días. A las monjas francesas las torturaron en la ESMA y las tiraron vivas al mar, como a tantos de nuestros hijos. Cuando empezaron a aparecer cuerpos en la orilla del Uruguay, en Santa Teresita, enseguida fueron padres, abogados, todos nuestros. Pero el terror paralizó. Nadie había visto nada, no se sabía nada. Después de muchos años se empezaron a investigar los vuelos y gracias a los antropólogos forenses, se pudo reconocer dónde estaban enterrados en Santa Teresita, en un cementerio. Entonces, las cenizas de las Madres y de las dos monjas francesas están en la Iglesia de la Santa Cruz. Y otro poquito de cenizas de Azucena, por supuesto, en la Plaza de Mayo.

No fue solamente Astiz, todos los milicos parece que pensaron que si hacían desaparecer a tres o cuatro, el resto se iba a dejar de joder. Se ve que no saben de lo que es capaz una madre. ¿Cómo nos íbamos a quedar así? Al revés. El compromiso con nuestras queridas Madres fue más fuerte que nunca. Y seguimos la lucha. Fue como un incentivo brutal. Ahora, ¿de dónde sacamos eso? Nos desaparecieron a nuestros hijos. Todas sabíamos lo que era llevar nueve meses en la panza a un hijo para que los desaparezcan de esa manera. Porque el dolor de la pérdida de un hijo, en cualquier circunstancia, no tiene nombre. Vos decís viuda, huérfano. Sabés de qué estás hablando. Pero acá nunca se va a encontrar una palabra. Jamás.

Encuentro con Judas
- Pero no creo que fue sólo por ser madres, Taty. Fue también que ustedes tomaron conciencia y compromiso con la transformación de un mundo mejor. Y fueron levantando las banderas de sus hijos. Quería preguntarte algo: ¿Cuando te vas acercando a las Madres, cómo fue la relación con tu entorno anterior? ¿Cómo cambió cuando empezás a conocer el accionar de los militares, cuando te das cuenta que no te ayudaron, que no tuvieron ninguna consideración, ni siquiera desde el afecto, porque la ideología era mucho más fuerte?

- Como te digo, mi familia me apoyó siempre. Pero a todas esas amistades, por supuesto, las dejé de lado... y me dí un gusto. Un día tomé el colectivo 59 para encontrarme con mi hermana en el centro y, de repente, sube Astiz. Estaba con un portafolio y se sienta del lado de la ventana. Justo llego al lugar donde me tenía que bajar y el semáforo estaba justo en rojo. Entonces, desde abajo le pregunté si era Astiz. Cuando contestó que sí, le empecé a decir "hijo de puta, asesino, desgraciado". Todo el mundo empezó a decirle de todo. Fue un gusto.

- ¿Cuándo ocurrió? ¿En qué año fue ese encuentro accidental con Astiz?

- Imaginate que fue antes que los juzgaran, cuando estaban todos sueltos, ¿viste? En otra oportunidad, iba en el auto de una amiga y estaba por cruzar en una esquina de Santa Fe, cuando veo que estaba parado, listo para cruzar Harguindeguy. Me salí por la ventana y a los gritos le dije: "Mírame, mírame, soy Tatita hijo de tal por cual". La gente lo empezó a putear. Fueron dos gustos. Nosotras nunca tomamos la justicia por mano propia, pero esos gustos me los di, querida, me los di.

- Cuando desaparece Alejandro, que es uno de los primeros desaparecidos en el ´75, había un gobierno constitucional que ya estaba tomado prácticamente por las Fuerzas Armadas.

- Y por López Rega.

López Rega y la Triple A.

- Exacto.

- En ese momento descubrís la militancia de tu hijo, ¿pero de dónde pensás que salió? Alejandro es producto de una época. ¿De dónde sale la conciencia social de Alejandro, para convertirse en un militante que rompe con las ideas tradicionales de la época?

- Y bueno, yo pienso que justamente pudo influir el haberse criado en ese grupo, digamos en ese entorno. Además, cuando Ale trabajó en Telám conoció, bueno, a los que después fueron como hijos míos, ¿no es cierto? Una de las poesías más impresionantes de Alejandro es del año 72, Masacre de Trelew. Mi cuñado, teniente coronel Abel Almeida era el director de Télam. En el año 70 yo me había separado, tenía 40 años cuando dije chau, y recuerdo que me decía que yo también fui de avanzada. Pero bueno, esa es otra historia.



- Interesante, por cierto.

Cuando Alejandro entró a Télam, le digo a "Pincho", como le decíamos a mi cuñado, que le diera una mano. Alejandro era un pinche en Télam, ¿te imaginas? y varios de sus compañeros ya eran militantes. Me contaron que iban a despedir a un empleado, no sé cómo era la historia, entonces se juntaron todos con "Pincho" y las autoridades de Télam y Alejandro se mandó una defensa del compañero que todos dijeron "este es de los nuestros". Así se fue formando. Cuando hicimos aquella marcha apoteósica contra el Punto Final, dos Madres fuimos a la Ciudad Universitaria a invitar a los estudiantes para que nos acompañaran. Cuando me presenté, se acercaron dos muchachos pálidos, me abrazaron y se pusieron a llorar. "Taty, sos la madre de Alejandro. Por él estamos vivos. Él sabía nuestros nombres, dónde vivíamos, pero no habló y nos pudimos exiliar", me dijeron. Uno de ellos me confió que su hija se llamaba Alejandra. ¿Sabés lo que significó eso para mí? Así fue como empecé a conocer la vida de Alejandro. Era impresionante, con esa forma que tenía, cómo convencía a la gente. Todo un puntal, un militante de aquellos. Me da mucha pena no haber podido compartir con Alejandro... Pero vos sabes, Bernarda, la cantidad de honoris causa y reconocimientos que me hacen y que, por supuesto, en mí están todas las Madres. Pero yo te juro que lo veo a Alejandro muerto de risa, que me dice "miren la gorilita de mierda en qué se convirtió". Yo sé que está orgulloso, muy orgullosa de mí.

Legado a los jóvenes
- Más allá del gorilismo que describiste, seguramente fuiste una madre que le transmitió un montón de valores, que lo llevaron a la militancia. Porque la militancia también es eso, mirar a los otros, intentar transformar y mejorar la vida de los otros. Es precisamente lo que vos hacés, desde hace mucho tiempo, desde tu lugar. Y es lo que hizo Alejandro desde el suyo. ¿Cómo ves a los jóvenes de hoy en comparación con aquella época? ¿Qué les dirías a los jóvenes de hoy en cuanto al futuro?

- El que despertó la militancia en los jóvenes en los últimos años fue Néstor Kirchner, porque hasta ese momento andaban ahí y no tenían un líder. Pasó el tiempo, por supuesto, hubo cada vez más jóvenes militantes y llegamos a hoy. Estamos pasando momentos difíciles, muy difíciles, pero tenemos esperanza las Madres. Estamos tranquilas, quedamos muy poquitas, pocas Abuelas, pero estamos tranquilas porque ya le estamos pasando la posta a esa juventud maravillosa, que son militantes. Y al decir jóvenes también me refiero a vos, porque gracias a mis 92 años para mí todos son pendejos. No hay que tenerle miedo a la palabra militancia. Militancia es compromiso, compañerismo y ayudar al otro como lo hizo Alejandro y como lo hicieron los 30.000. Por eso estamos tranquilas, porque esa militancia sigue.
"Néstor Kirchner fue el primer presidente que nos escuchó, que tomó a los derechos humanos como política de Estado"
Estamos pasando por un momento muy delicado, hay mucha desorientación porque desgraciadamente no se cumple lo que había dicho Azucena Villaflor de estar todos unidos porque separados no vamos a lograr nada. Eso hay que demostrarlo con hechos, no con palabras.

Pero yo les digo a los jóvenes que no pierdan la esperanza, que ellos tienen un compromiso con Alejandro y con los 30.000. Pero la posta es de a poco. Porque a pesar de los bastones y las sillas de ruedas, las locas seguimos de pie y lo vamos a seguir estando porque no estamos solas. Están ustedes, están los más jóvenes.

Mirá, yo voy a muchos colegios primarios, secundarios y universidades. Otras Madres también lo hacen. Es una maravilla ¿Sabés cómo preguntan los chicos? Eso quiere decir que no está todo perdido. Por eso, siempre les digo a los jóvenes que cuando estén caídos, o un poco desorientados, tienen que decir bien fuerte: "Si las Madres pudieron, ¿por qué no nosotros?" No hay que abandonar la lucha. Hagan y digan lo que nosotros hacemos y decimos desde hace 45 años: la única lucha que se pierde es la que se abandona. Así que adelante.

Ejemplo en el mundo
- Obviamente, las luchas tienen avances y retrocesos. Pero hay algo en la Argentina que es un pilar de esta construcción democrática: los derechos humanos que permitieron una democracia como no tuvieron otros países, una democracia con Memoria, Verdad y Justicia.

- Somos pioneros en los Juicios.

- También somos pioneros en el reconocimiento del derecho a la verdad como un derecho humano. Y creo que también somos pioneros en cuanto a la conciencia de que no hay democracia plena sin memoria y sin justicia. Sin embargo, cuando hay épocas de algunos retrocesos en la conciencia, aparecen voces que parecían calladas y que aparecen en determinadas situaciones de crisis.

- Es lo que está ocurriendo en el mundo. Cómo está trepando la derecha, Dios mío. Sinceramente, también tenemos que recordar que se cumplen 40 años de democracia, ¿no es cierto? A esta democracia hay que cuidarla, hay que defenderla, pero también hay que exigir. Entre otras cosas, no puede ser que en una democracia haya presos y presas políticas. No puede ser que en una democracia tengamos esta mafia judicial. Es lamentable, por ejemplo, que no se continúe investigando el atentado a Cristina.

Por eso, es una democracia que tenemos que defender. ¿De qué manera? Saliendo a la calle. Porque en el caso de la proscripción de Cristina estamos ante una decisión política, no jurídica. Entonces ahí está el tema. Demostremos con los hechos que un pueblo unido jamás será vencido. Ahora llega el 24 de marzo. Está bien, todos los días recordamos a los 30.000, pero tenemos que reventar la Plaza de Mayo y todas las plazas del interior. Porque, más que nunca, los 30.000 están presentes el 24 de marzo. Es un compromiso con ellos.

Los derechos humanos abarcan el trabajo digno, el sueldo digno, la salud y la vivienda. Todos son derechos humanos. No son privilegios, son derechos que corresponden a todos. Por eso lucharon nuestros hijos también, en contra del neoliberalismo. Justamente, no falta mucho para las elecciones. Pero yo siempre digo, y no me voy a cansar de repetir: cuando se vaya a votar, que se vote con memoria. Que se sepa quién es, no el adversario, el enemigo, los negacionistas, la derecha, el neoliberalismo, por favor. Porque hay que sostener este gobierno nacional y popular. El más mediocre gobierno nacional popular es mucho mejor que cualquiera de estos que se están postulando, ¿no? Así como las Madres estamos firmes, tenemos que seguir con todo. ¿Cómo también se ayuda a la democracia? Al disentir, al discutir. Así que, repito, tengo esperanzas. Lo último que se pierde es la esperanza. Así que hagamos las cosas bien para continuar con un gobierno nacional y popular.

- ¿Qué le dirías a la gente para que se movilice, y sobre todo a los jóvenes para que lo hagan este 24 de marzo? Este año se incorpora una consigna que tiene que ver con el Poder Judicial, tan en crisis y tenemos en danza un proyecto de juicio político a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia ¿Cómo se hace para tener esperanzas sobre una construcción democrática con el Poder Judicial en crisis que tenemos? ¿Cuáles son las luchas que vienen?

- Bueno, justamente por eso yo digo que hay que tener memoria de lo que ocurrió en el gobierno de Macri. Con la deuda que nos metieron, recién ahora se sacaron la careta y salieron a decir que hay que privatizar todo. Entonces, que la gente entienda eso. Los otros días ví un spot de Larreta con lo del país más seguro del mundo. Madre querida, ¿lo viste? Por eso hay que salir, hay que embarrarse, hay que meterse con los vecinos, recorrer los barrios, ir a hablar y hablar y hablar. Eso es militancia. Es la tarea que tienen todos. Nosotros a esta edad lo hacemos a nuestra manera, desde ya, pero por eso están los jóvenes, que son los encargados de hacerle ver a la gente la realidad.

- Pese a todos los problemas y las distintas etapas que ha transitado la democracia argentina, las Madres nunca perdieron la esperanza. Primero de encontrar a sus hijos, después de hacer justicia y finalmente de construir una democracia y una Argentina diferente. ¿Tenés esperanzas pese a todo?

- Tengo esperanza porque creo en los jóvenes y ellos tienen ese compromiso. Mirá, el otro día Carlitos Ulanovsky me invitó al Centro Cultural Homero Manzi, donde me hicieron una entrevista muy original. Tan hermosa. Después, empecé a recibir un montón de mensajes de la gente que había estado. Me dijeron que los había llenado de alegría y de esperanza, y que cómo no íbamos a seguir adelante. Fueron caricias para el alma, ¿viste? Hay que tener en cuenta eso, que si nosotras seguimos con esperanza y seguimos firmes en nuestra lucha, cómo no lo van a hacer los jóvenes. Así que adelante. La consigna para este 24 de marzo es "A 47 años del golpe genocida, Memoria, Verdad y Justicia para defender la democracia. Corporación judicial nunca más".

Me acuerdo cuando pusimos la placa de Alejandro en Télam, para los 30 años del golpe cívico militar clerical. Estaba Martín Granovsky. Entonces me comentó la idea y me dijo que habían ubicado al hermano de la otra chica desaparecida de la agencia, que también iba a participar. Cuando le conté a Néstor me dijo que él quería entregarme la placa en la Casa de Gobierno. Y así fue. Fui con mis nietos, con Fabiana. Él me entregó la placa y hay un pedacito de la poesía que me había dejado Alejandro. Yo me puse a llorar y nos abrazamos, es una foto divina que tengo que buscar.

- La tenemos, te la voy a mandar.

Pañuelos blancos, pañuelos negros
- ¿Qué sentís cuando viajas por el mundo y ves lo que hemos avanzado los argentinos y argentinas en materia de derechos humanos? ¿Qué se siente que seamos semejantes referentes?

- Es un orgullo, te imaginás. Y más que orgullo es una satisfacción porque se demuestra que vale la pena la lucha. Valió la pena lo que hicimos y lo que uno sigue haciendo. Vos sabés que estuve en Turquía invitada por un grupo de derechos humanos. Y me acuerdo que me dijeron que nos habían copiado lo del pañuelo. Pero ellas se ponían pañuelos negros. Y todos los jueves, sin saber que acá hacíamos la ronda, se juntan frente a la Casa de Gobierno. Estoy hablando de hace añares. Entonces las acompañé y les dije que llevaran las fotos para que los vieran y les dieran nombre y apellido. A partir de ahí empezaron a llevar las fotos. En todas partes del mundo nos reconocen.

- ¿Qué otro momento de la historia de la defensa de los derechos humanos te gustaría recordar?

- Un momento muy importante fue cuando en 1979 vino por primera vez la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, enviada por el presidente de Estados Unidos Jimmy Carter. Me acuerdo de las colas que hacíamos en Avenida de Mayo. Por primera vez fuimos escuchadas y en el mundo se supo lo que ocurría en la Argentina. No podíamos creer que fuera una iniciativa de un presidente norteamericano, cuando fueron ellos los culpables de todos los golpes militares de Latinoamérica, cuando fueron ellos los que en la ?Escuela de Panamá? adiestraron y enseñaron a los militares argentinos a torturar y asesinar. No podíamos creerlo, pero él cumplió. Por eso, cuando lo propusieron como Premio Nobel de la Paz y lo ganó, se imaginan cómo lo felicitamos las Madres y Abuelas.

Militancia y joda
- ¿Cómo hacés para conservar esa sonrisa divina, esa alegría y esa energía?

- Mirá, Bernarda, yo amo y disfruto de la vida a pesar de... Además, tengo una familia: mi hija Fabiana y cuatro nietos ya grandes. El mayor, Alejandro, tiene 44 años y me ha dado dos bisnietas. Me cuidan, me miman. Por ejemplo, para la pandemia se turnaban y salíamos a dar vueltas. Ninguno me dice abuela, todos me dicen Taty. Y siempre me recuerdan que fui una abuela presente y que estoy recogiendo lo que sembré. Y es verdad, yo podía tener la marcha más importante, pero si alguno de ellos decía un versito en la escuela, ahí estaba yo y después llegaba tarde a la marcha. Es una familia hermosa, somos muy unidos. Los domingos nos juntábamos en lo de Fabi o en alguna otra casa de cada uno. Eso es lo que yo disfruto y ellos son los que me dan fuerza.

Pero cuidado que no es sólo la familia. Hay tanta gente que conozco y, qué sé yo, que me valora. Te repito, yo siempre fui de tirar "pa'lante". Cuando estaba en el colegio normal, gracias a mí escuchábamos discos de Bing Crosby y Frank Sinatra en los recreos, ¿viste?. Cuando ya nos faltaban dos años para recibirnos de maestras, empezamos a hacer cosas para juntar dinero para el viaje de fin de año. Se formó una comisión de fiesta y la presidenta era yo.

Con los años, cuando nos separamos de Bonafini en el año 86, no teníamos casa, no teníamos nada, dejamos todo. María Adela Gard decía que nos llevábamos la dignidad. Entonces un grupo de jóvenes, Jorgito Morresi entre ellos, nos fue a ver para que hiciéramos algo porque teníamos que tener casa propia. Entonces se formó una comisión de fiestas y yo también me puse al frente. Siempre lo he tomado así, con optimismo digamos... No han logrado que pierda el humor. Tengo una consigna que es "militancia y joda", con la que se han hecho hasta remeras. Hay que alternar, porque te imaginarás que a esta altura de mi vida la joda no es ir a un boliche a bailar. Pero me gusta mucho el teatro, me encanta.

Y bailás, bailas bien.

Ah, bueno, y nado muy bien. El año pasado fuimos a Chapadmalal, al complejo del Credicoop que es una belleza. Había pileta y, bueno, me puse a nadar. Fabiana me filmó. Me decían que parecía la Esther Williams. Hasta los paralíticos nadan en el agua, cómo no voy a estar nadando yo. Como te decía, a mí me encanta juntarme con gente amiga, salir a comer o darme el gusto de quedarme en mi casa, descansar y ver Netflix. Para mí eso es joda. ¿Viste que hay que alternar, querida? Hay que alternar, porque si no...

Separación de las Madres
- Me gustaría volver sobre el tema de la separación de las Madres, que recién comentaste.

- En el año 1986 las fundadoras del movimiento se separaron del grupo de Bonafini, sumándose otras Madres que estuvimos de acuerdo con ellas. ¿El motivo? Había mucha, mucha, mucha autoridad, muchas cosas sobre las que no estábamos de acuerdo con la lucha como derechos humanos. Ocurrieron cosas muy desagradables. Por ejemplo, Hebe no les permitía a las Madres que estaban con ellas que recuperaran los restos de sus hijos. O todos o ninguno. No les permitía. Cuando se dio el resarcimiento famoso, que fue la primera vez que se reconoció que el terrorismo vino desde el Estado, ahí no sabíamos qué hacer, si aceptar. Y los abogados del CELS nos dijeron que si no aceptábamos ese resarcimiento que era para los desaparecidos, ellos no estaban y el familiar más cercano fue el que lo cobró. Había Madres y Abuelas que se habían quedado con los nietos y no tenían un peso. Entonces nos dijeron que si no lo aceptábamos, ese dinero quedaba para el Estado. Entonces nosotras ni obligamos ni nada. Cada cual hizo lo que quiso. Pero aquellas que no necesitaban ese dinero lo donaron a colegios, a hospitales, pusieron en esos lugares los nombres de sus hijos.

Nosotros no prohibimos a nadie. Hebe echó a algunas pobres Madres que lo habían aceptado y, lamentablemente, por mucho tiempo los jueves en la Plaza de Mayo, con carteles rojos decía que el que cobraba ese dinero vendía la sangre de sus hijos y se prostituía. Hubo Madres que se quedaron con una carga... Muchas cosas, te vuelvo a repetir, muy desagradables. Además, lamentablemente, Hebe nunca nos reconoció. Cuando nosotros tomamos esa decisión de separarnos, todos los organismos reconocieron que éramos un organismo de derechos humanos. Hebe, tan típico en ella, ¿sabés dónde nos mandó? Y se quedó sola. Nosotros seguimos todos juntos, ¿viste? Todos juntos.

La llamada
- ¿Alguna vez tuviste un mínimo indicio sobre dónde podía estar el cuerpo de tu hijo?

- En el año 1986 las fundadoras del movimiento se separaron del grupo de BoNo soy la única, lamentablemente. Pablo Llonto me decía que probablemente en el Instituto Geográfico, cuyo director era Santiago Omar Riveros, y que podría haber pasado por Campo de Mayo. Pero no tengo ninguna certeza. Ninguna. Te voy a decir algo que es la primera vez que cuento: yo siempre le decía a Pablito que quería hablar con Santiago Omar Riveros porque yo lo conocía. ¿Si él era el director del instituto, cómo no iba a saber? Entonces, en su momento Pablo me dice que me acompañaba porque el militar vivía en Belgrano. Pero después me dijo que no, que parara, porque era un tipo tan especial que después podía hacer declaraciones y vaya a saber cómo me dejaba parada. Pasó el tiempo e insistí, le dije que era el único tipo que tenía que me podía decir algo. Entonces Pablo me consiguió el teléfono de la casa particular y me dijo algo que yo no sabía, que llamara antes del viernes (era un martes) porque el viernes se cumplía un año que había perdido un hijo. No sé. Se le murió un hijo. Y te atiende la señora.
"No me voy a cansar de repetir: cuando se vaya a votar hay que tener memoria de lo que pasó en el gobierno de Macri"
Llamé y me atendió la señora. La saludé y le dije que sabía que dentro de unos días se cumplía un año de la pérdida de su hijo. Y me dice: "Ay, señora, cuánto le agradezco que usted se acuerde". Entonces le contesté: "Bueno, justamente, de madre a madre, soy Taty Almeida y tengo a mi hijo detenido desaparecido y su marido me puede dar alguna noticia. Por favor". Me respondió que estaba bien, pero que su esposo no estaba bien de la cabeza. Mentira, pero bueno. Dijo que le iba a preguntar, por lo que arreglé que la iba a llamar al día siguiente. La llamé y le dije "Señora, soy Taty Almeida". Me cortó y nunca más tuve noticias. Así que nunca, nunca supe. No tengo idea. Pero lo que sí yo ruego, Bernarda, pido no irme sin poder tocar, aunque sea, los huesos de Alejandro. No pierdo las esperanzas por el trabajo de los antropólogos forenses que han ayudado a tantas familias y que ya han podido encontrar restos del ´75, así que no pierdo las esperanzas.

Si llegan a aparecer los restos de Alejandro, no lo vamos a incinerar. Para nosotros sería como volver a desaparecerlo. Lo llevaríamos a Salta, donde uno de mis sobrinos tiene una estancia y ahí está enterrado Jorge, mi ex, y mi suegra, porque hay como un pequeño cementerio. Así que... enterraría ahí los restos de Alejandro.



Detrás de escena, detrás de las palabras

“Mirame, mirame, soy Tatita”

Por Gustavo Cirelli

Edición web
Martiniano Nemirovsci

Diseño
Kevin Liendo y Victoria Benzaquen

Retoque fotográfico y digital

Kevin Liendo

Edición de video
Christian Ponce

Fotografía
Daniel Davobe