En medio de celebraciones, el Parlamento de Kosovo proclamó la independencia de la ya ex provincia serbia de mayoría albanesa, lo que marca el nacimiento de un nuevo estado en Europa, con firme oposición Serbia y Rusia y con el favor de los Estados Unidos y la Unión Europea.
En una sesión extraordinaria los 109 diputados kosovares de la Cámara votaron a favor de la secesión de Serbia -que pone fin al proceso de desintegración de Yugoslavia- así como los nuevos símbolos nacionales, además de manifestar el deseo de "integrarse en la gran familia de países democráticos".
Tras la aclamación y el voto por mano alzada, la declaración fue sometida a la convalidación del presidente Fatmir Sejdiu, del premier Hashim Thaci, del presidente de la asamblea Jakup Krasniqi y de todo parlamentario convocado nominalmente para la firma.
El primer ministro, Hashim Thaci, dijo que "la declaración refleja la voluntad del pueblo" en un día que "honramos a las personas que nos han reconocido con sus sacrificios por la libertad y para constituir el país".
En Pristina y otras ciudades kosovares cientos de miles de personas desfilaban por las calles celebrando la independencia.
La gente bailaba y hacía flamear banderas de Albania, Estados Unidos y algunos países europeos y exhibía pancartas dando la bienvenida al Estado independiente de Kosovo.
En Serbia, en tanto, el presidente, Boris Tadic, anunció que la independencia será considerada "nula", mientras el primer ministro, Vojislav Kostunica, la calificó como la "proclamación de un Estado falso" que viola el derecho internacional.
Belgrado considera el hecho como una violación del derecho internacional y aseguró que tiene "garantizada su soberanía e integridad territorial por la Carta de la ONU y la Resolución 1.244 del Consejo de Seguridad".
La tensión a ambos lados de la frontera aumenta, mientras los aproximadamente 120.000 serbios y numerosos monasterios ortodoxos que hay en Kosovo, viven el proceso con creciente miedo.
"Estamos esperando algo difícil y horrible", dijo horas antes de la declaración de independencia el obispo Artemije, líder de la Iglesia Ortodoxa Serbia en Kosovo, a cientos de seguidores en la ciudad de Mitrovica, principal bastión de la minoría serbia de Kosovo, en el norte de la región.
Varios ministros y diputados serbios se desplazarán a las zonas de Kosovo pobladas por la minoría serbia para expresar el apoyo a esa población.
Por otro lado, con el objetivo de evitar enfrentamientos entre las distintas comunidades kosovares, Estados Unidos y la Unión Europea reforzaron la vigilancia de los 17.000 militares que tiene allí desplegados la OTAN.
Además, el bloque europeo enviará una misión civil a la zona en los próximos meses, compuesta por unos 2.000 expertos, entre policías, jueces y otros funcionarios, que ayudarán al Gobierno kosovar a construir un Estado de Derecho.
Thaci, en tanto, aseguró que el país respetará y protegerá la minoría serbia y que colaborará con Naciones Unidas y la Unión Europea.
"Aspiramos a la completa membresía en la UE", anunció Thaci, que también instó a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a mantener en Kosovo los 17.000 efectivos que conforman la misión de ayuda.
La anunciada declaración de independencia cuenta con el férreo apoyo de Estados Unidos e importantes potencias europeas por lo que Pristina tiene esperanzas de obtener un rápido reconocimiento internacional.
Sin embargo, el gobierno ruso apoya los reclamos de soberanía serbios sobre Kosovo y considera la proclamación de la independencia como contraria al derecho internacional.
La Cancillería rusa dijo en un comunicado que el gobierno ruso apoya los "justos reclamos (serbios) de restaurar la integridad territorial del país" y quiere que el Consejo de Seguridad redoble sus esfuerzos para llegar a un acuerdo sobre el estatus de Kosovo.
Rusia considera que la independencia creará un antecedente peligroso para los grupos separatistas de todo el mundo -mas de 20 sólo en Europa- que se sentirán animados por la actitud de Kosovo.
Moscú pidió a la ONU y a la OTAN una acción "inmediata" para hacer anular la proclamación de independencia, según un comunicado del ministerio de Relaciones Exteriores ruso, mientras se espera para este lunes una declaración oficial de la UE, informó la agencia ANSA.
El siguiente paso para Kosovo, de 2 millones de habitantes y una de las economías menos favorecidas de Europa, será consolidar su independencia obteniendo el reconocimiento internacional.
La expectativa es que los primeros en dar este reconocimiento sean los gobiernos de Estados Unidos, Francia, Alemania, Reino Unido e Italia.
|