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2009-03-25 00:00:00
Nota correspondiente a la publicación del día Miércoles de 25 de Marzo de 2009

CULTURA

El diseño gráfico bajo una mirada no tradicional


En el libro "La travesía de la forma", la investigadora Verónica Devalle plantea una historia de la disciplina en la Argentina que cuestiona los abordajes tradicionales y documenta su surgimiento a partir del rol que tuvieron las vanguardias artísticas de los años 50 y 60.

Por Julieta Grosso

En "La travesía de la forma", la investigadora Verónica Devalle plantea una historia del diseño gráfico en la Argentina que cuestiona los abordajes tradicionales sobre esta disciplina y documenta su surgimiento a partir del rol que tuvieron las vanguardias artísticas de los años 50 y 60.

Desde que comenzó a examinar toda la bibliografía disponible sobre el tema, esta licenciada en Sociología y doctora en Artes por la Universidad de Buenos Aires detectó que los trabajos sobre historia del diseño proponían un recorrido cronológico por los objetos y las técnicas que por lo general aparecía disociado de su marco histórico.

"Los trabajos que se hicieron hasta ahora sobre historia del diseño estaban vinculados a la producción de objetos, aspecto que no está mal pero termina siendo insuficiente. Siguiendo el modelo de la historia del arte, mi objetivo no fue hacer una historia de los objetos sino una historia de las concepciones sociales que producen determinados objetos", dijo Devalle a Télam.

"Esa diferencia hace por ejemplo que el diseño deje de ser pensado desde la prehistoria con la producción manual de imágenes para ser vinculado con la modernidad, es decir, con el momento en que cambia una concepción filosófica y cultural de la sociedad que abandona la artesanía por la idea de manufactura", explicó.

El otro punto que Devalle contrarresta en "La travesía de la forma" -editado por el sello Paidós- es la concepción del diseño gráfico como disciplina subsidiaria de la arquitectura.

"Lo que intento es cuestionar la derivación directa del diseño gráfico respecto de la arquitectura, en un momento en que tiende a pensarse que todos los diseños derivan del pensamiento proyectual que se centra en ese campo", indicó.

"Si bien hay una filiación y una vinculación muy importante con la arquitectura moderna, el libro vuelve a poner en escena la herencia de las vanguardias plásticas y en especial del constructivismo soviético", aclaró Devalle.

La hipótesis central de "La travesía de la forma" -recién editado por Paidós- es que el diseño gráfico no admite una única filiación artística: "Tampoco se trata de herencias de disciplinas sino de marcos de época que van marcando la disponibilidad de una sociedad para que surja una determinada disciplina", explicó.

"Por un lado están las vanguardias del Arte Concreto en particular y la figura de Tomás Maldonado, vital para el diseño gráfico. Por el otro está toda la renovación de la arquitectura moderna. Todo eso enmarcado por la impronta cultural de los 50 y los 60".

"Los años 50 están dominados por un imaginario industrialista mientras que los 60 están asociados a los servicios y a la comunicación: la aparición de la televisión como hecho masivo, la revolución de la fotografía, el cine de vanguardia y la llegada a Buenos Aires (y otras grandes capitales del país como Rosario, Córdoba y La Plata) de la publicidad", analizó Devalle. ¿Cómo influye este cambio de imaginario que identifica a cada época en la consolidación del diseño gráfico?

"En los 50, década del industrialismo, el diseño era pensado en términos de diseño industrial, mientras que en los 60 se pasa a pensar en el diseño de una manera comunicativa que sienta las bases para el diseño gráfico", señaló.

"Esta interacción con el contexto social explica por ejemplo cómo en los 90 el diseño industrial cayó en forma alarmante mientras que el diseño gráfico se reconvirtió a la par del mercado de servicios con un sesgo neoliberal. El resultado fue una hipertecnificación que olvidó los contextos sociales de producción, etcétera", ejemplificó la autora.

El diseño gráfico nacional atraviesa en la actualidad por un período de expansión que lo pone en sintonía con el plano internacional: la invasión de diseños en la vía pública, la presencia contundente de la gráfica en los medios de comunicación y la llegada de empresas multinacionales del rubro al país, son alguno de los factores que abonan este tiempo de esplendor.

"Esta explosión de la gráfica permite hacer lecturas políticas -no en el lenguaje convencional en el que concebimos la política- sobre conflictos sociales, desigualdades, proyectos colectivos o formas de ser en el mundo. Creo que una de las cosas más interesantes del diseño gráfico es que habla de una manera brutal sin decir una sola palabra", opinó Devalle.

"Es importante que el diseño gráfico sirva para empezar a problematizar los modelos de representación social y las fórmulas del éxito. Por ejemplo el tema de la anorexia y la bulimia como enfermedad social, vinculadas a modelos de belleza que son insostenibles en términos cotidianos", explicó la autora.
 
 



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