Manuel Belgrano era un promotor de la educación. Sostenía que las escuelas, “establecimientos tan útiles”, debían “promoverse en todas las ciudades”. Estos escritos del siglo XVIII, hoy cobran peso ante las nuevas modalidades que proponen un grupo de padres, que cansados de las “fallas” y la violencia que perciben en los colegios, decidieron formar a sus hijos puertas adentro.
Julio Archet, un documentalista de 53 años, es uno de los impulsores del nuevo “sistema”. La idea surgió tras haber ejercido como profesor en varios colegios. “Yo aprendí a leer y a escribir a los 2 años con mi abuela, pero cuando fui docente comprendí que el sistema deja mucho que desear; no hay creatividad”, explicó a Télam.
El funcionamiento es diferente. Los contenidos se apartan de los programas oficiales porque son “limitados”. Para Archet, “con el sistema actual estamos subvaluando las capacidades, hay lineamientos que quedan afuera, como todo lo relacionado con la tecnología y la creatividad.”
El método consiste en descubrir los requerimientos de cada chico, y a partir de allí, contratar profesores o especialistas. En cuanto a las metas o el orden de estudio, Archet detalló que “se les intenta mantener una disciplina hasta que lo internalizan por si solos”. “Esto es un tema de actitud, no de aptitud, ellos descubren el mundo estudiando”, agregó el hombre, quien a partir de Internet, tomó contacto con otros padres que pensaban igual, en distintos rincones del país y del mundo.
Según el especialista, con este método los chicos reciben una educación personalizada que potencia sus aptitudes. Se especializan en música, dibujo, o en números, de acuerdo a sus preferencias. “La correlatividad de estar en un aula con 45 personalidades diferentes no ayuda, lo que genera es que haya grupos contra grupos. Lo que denominan ‘sociabilización’ es lo que genera violencia hoy en día. Y yo creo que hay una necesidad de salir adelante con criterios de personalidad”, comentó.
La preparación se aleja del lineamiento cronológico que impone el sistema educativo tradicional. Los chicos que practiquen la educación en casa o personalizada, podrán adquirir los conocimientos y presentarse a rendir libre a los 18 años para obtener su titulo secundario.
La iniciativa tiene éxito en otros lugares del mundo. En Estados Unidos funciona como “homeschool” y ya se está promoviendo en Colombia y Ecuador. Sin embargo, en Argentina, por más fuerza que esté tomando, aún no hay una legislación que ampare el proyecto. Archet presentó en el Congreso la iniciativa denominada ‘Educación Personalizada’, pero el resultado fue nulo.
La nueva Ley Provincial de Educación (13.688), exige a los padres educación obligatoria para sus hijos y contempla la educación en el domicilio “solo en casos de problemas de salud.” Archet sabe que la ley no estimula su idea, pero tampoco los condena. “El derecho natural está por encima del derecho del hombre. Como padre yo tengo derecho a educar a mi hijo”, subrayó.
Adriana Puiggrós, ex Directora General de Escuelas y actual diputada nacional por FpV, se opone al proyecto de la educación personalizada. “Es muy grave. Es como volver al siglo XVII y desconocer la historia de la educación de los últimos 5 siglos. Se trata de una educación fuera de la sociedad”, señaló a Télam. “Esta medida de alejarse de la escuela, es profundamente neoliberal y promueve el individualismo. Solo produce un mal”, manifestó.
En relación a la violencia en los establecimientos, dijo que “el no mandarlos es violento ya que no hay socialización con los demás, no le permite al chico hacer una vida con el resto de sus pares.”
Por su parte, Maria Eugenia Ruggeri, psicopedagoga y asistente educacional del hogar “Remedios de Escalada de San Martín”, de Villa Elisa coincidió con Puiggrós al sostener que “en los establecimientos educativos se les enseñan valores y se los sociabiliza con sus pares”. “Es sumamente necesario para una buena educación que el niño asista y tenga relación con niños de su edad” agregó.
“La escuela es un espacio que facilita el vinculo entre pares y referentes adultos capaces de brindarles los conocimientos necesarios. Además, permite la socialización, concepto fundamental que participa en la construcción de la identidad”, explicó a Télam la especialista. “No podemos poner en dos extremos o la escuela o la familia, ambas contribuyen al aprendizaje del chico, complementándose y participan del proceso enseñanza aprendizaje La escuela no puede cuestionarse como institución”, describió.
Sin embargo, Archet como tantos otros padres defiende la idea. “Yo lo único que quiero es que mis hijos sean felices y que sepan apreciar todo lo que hay”. Su objetivo es que se acepte este nuevo método, aunque asume que no es una tarea sencilla: “Me interesa que el sistema cambie pero no va a pasar hasta que se reviertan ciertas situaciones actuales”.
“En algún momento los hermanos Wright tomaron una bicicleta y le pusieron alas. Cuando algo rompe la normalidad, es lógico que te castiguen con un hacha, pero el tiempo luego demuestra las ventajas de esa novedad”, concluyó. |