11/12/2019 lecturas

Iosi Havilio: "La realidad se me hace perfecta, hermosa y crudamente onrica"

En "Vuelta y vuelta", el escritor presenta una novela con un personaje complejo que intenta huir del dolor que le ha causado la inesperada muerte de su madre.

Con un singular manejo del lenguaje, Iosi Havilio aborda en su novela "Vuelta y vuelta" una historia hiperrealista en la que el protagonista busca huir del dolor que le provoca la muerte repentina de su madre y termina inmerso en una aventura que, para el autor, representa "la utopía luego de la distopía", donde "los instintos más profundos dan lugar a una sabiduría que combate las normas que rigen nuestro mundo actual".

Autor de Opendoor", "La serenidad" y "Pequeña flor", Havilio dialogó con Télam sobre este nuevo libro, editado por Random House.

- Télam: El inicio de la novela con la declaración ante la policía del protagonista por la muerte de la madre es muy impactante. ¿Surgió de un hecho autobiográfico?
- Iosi Havilio: Mientras escribía esta novela, que en principio era una aventura alocada en una isla, este documento daba vueltas en mi escritorio sin encontrar un lugar. Un día me invitaron a una lectura, y no sabiendo mucho qué texto encarar, mi compañera de entonces me sugirió rescatar la declaración que hice en la comisaría la madrugada que murió mi madre. La leí en vivo y a partir de eso, el documento, con algunas intervenciones e hipérboles, pasó a formar parte del mundo sumándose a otros registros: cédulas, críticas de arte, listas, cartas. Así fue armándose este híbrido, que me gusta llamar "fábula hiperrealista".

- T: ¿Cómo concebís la realidad y la ficción en el momento de la escritura, dada la marca hiperrealista de este libro?
- I.H: Las divisiones tienen lugar en el plano intelectual que es, claro, el plano más plano de la vida. Mi convicción es que todo es real, lo que es y lo que fue tiene su reverso en lo que pudo ser o podría ser. En esa conversación se pone en juego lo que escribimos. También, por supuesto, hay tradiciones literarias, modas, y la idea de un relato espejo de una biografía, así sea propia o ajena, en tensión explícita con la ficción pura, se me hace una experiencia feliz.

- T: La novela transcurre en gran parte en la isla Martín García ¿Por qué elegiste este escenario?
- I.H: Los universos ficcionales suceden en espacios que, en mi lectura, tienen algún germen en experiencias de infancia, así sean vívidas o imaginadas. Son espacios cargados de poética y vida, descubrimiento y tragedia, que me convocan de manera inexplicable y que luego, mediante lecturas, charlas, viajes, van configurándose singulares. Martín García, desde que Solís desembarcó y enterró a su despensero, pero mucho antes, con la presencia de los charrúas, pasando por el siglo XIX tan rico en anécdotas, enfrentamientos y utopías, representados por Garibaldi, Brown, Sarmiento con su Argirópolis, y ya en el XX con sus prisiones, cementerios, los confinamientos de Yrigoyen y Perón, tiene mil condimentos para volverla una gema de esta historia.

- T: Casi todo lo que le sucede al personaje transcurre en un clima de delirio, y en ese sentido lo que se narra puede leerse o interpretarse como un sueño, o producto de lo onírico...
- I.H: Esta novelilla tiene allá lejos y hace tiempo tiempo cierta inspiración en "La vida es sueño", de Calderón, particularmente en la figura de Segismundo (acá Edmundo), la idea de destino, de profecía autocumplida, de la locura como construcción colectiva. La realidad se me hace perfecta, hermosa y crudamente onírica.