03/12/2019 Espaa

Valencia apuesta al futuro sin olvidar sus dos siglos de historia

A orillas del Mediterráneo, la ciudad de Valencia, con sus dos millones y medio de habitantes, ofrece a los turistas una síntesis entre pasado y presente, como muy pocas ciudades de España. En los últimos cinco años, la cantidad de argentinos que la visitan se ha duplicado.


La ciudad de Valencia, a orillas del mar Mediterráneo, combina en su entramado urbano sus 2000 años de historia con edificios vanguardistas ideados por el afamado arquitecto Santiago Calatrava, donde se pueden vivir experiencias como la de pasar una noche rodeado de tiburones en el acuario más grande de Europa.

"Es una ciudad que ofrece un gran patrimonio para descubrir y que es muy desconocido fuero de lo que es España y Europa, incluido lo del Santo Grial, que poca gente sabe que está en la catedral valenciana, autentificado por el Vaticano", contó Antonio Bernabé, director de la Fundación Visit Valencia, a Télam.


Las riquezas patrimoniales del centro histórico -palacios y edificios erigidos durante 20 siglos- contrastan con otros de un estilo futurista único, como el Palacio de la Ópera, el Museo de las Ciencias, y el Hemisferi, ícono de la ciudad y uno de los más fotografiados de España.

"Dentro de ese complejo, el Hemisferi, hay un acuario que tiene especies de los cinco continentes y que además que permite experiencias tales como dormir en el túnel de los tiburones y pasar la noche allí, o sumergirse en los tanques de los tiburones y los delfines y nadas con ellos", detalló Bernabé.


También en las huertas urbanas se pueden recoger productos para elaborar las tradicionales paellas con un maestro cocinero; realizar catas de vinos; o aprender la técnica para hacer ninots, las famosas figuras de cartón piedra que se queman en las Fallas y han sido declaradas por la Unesco como Patrimonio inmaterial de la humanidad.

"Valencia no ha perdido su identidad mediterránea, que se muestra en sus rincones, plazas, gastronomía, bares de copas y comercios tradicionales donde relacionarse con los residentes que tienen ese estilo abierto y hospitalario", resaltó.

El turismo argentino ha ido creciendo en los últimos años, pasando de 14.000 pernoctaciones en 2014 a cerca de 33.000 en 2018, atraídos tanto por el destino de la mar, como por la cercanía de Madrid, ciudad de arribo, que está a una hora y media de viaje en tren de alta velocidad, y tiene más de 100 frecuencias semanales.

Ubicada junto al parque natural la Albufera, Valencia cuenta con más de 150 kilómetros de carril para bicicletas y nueve kilómetros de parque sobre lo que era el antiguo río que la cruza prácticamente en su totalidad.

Bernabé señaló que los atractivos están bien repartidos, "lo que nos da la ventaja de absorber muchos visitantes sin que generen una presión fuerte en una determinada zona", como sucede en otras ciudades europeas.

"La media de ocupación al año es de un 80%, favorecida porque los inviernos son cálidos y es muy agradable caminar por la ciudad, y por su puesto la playa y el mar son grandes atractivos que se pueden disfrutar desde abril hasta octubre, incluso noviembre", agregó.


Aunque también el otoño y la primavera son buenos momentos para visitar Valencia, sobre todo en ésta última estación porque hay luz desde las 6.30 de la mañana hasta las 22, y es el tiempo de los naranjos, con el aroma de azahar invadiendo los rincones desde las huertas.

Y por supuesto, no puede faltar una buena paella, originaria del lugar, al punto que los valencianos dicen que "la paella es una y lo demás es arroz con cosas".

Los ingredientes dependen de cada zona del territorio de la comunidad, "pero lo que siempre tiene que estar presente es el pollo, el conejo, el garrafón (un tipo de legumbre), la bachoqueta ( chauchas grandes) y el azafrán, además del típico arroz redondo que se cultiva en los arrozales que bordean la ciudad", sentenció Bernabé.